Clases de palabras

categorías gramaticales

Las categorías gramaticales se clasifican en VARIABLES: Determinante (artículos y adjetivos determinativos), sustantivos o nombres, adjetivos calificativos, verbos y pronombres; y en INVARIABLES: Adverbios, preposiciones, conjunciones y la interjección, aunque esta última no se considera una parte de la oración propiamente dicha.

VARIABLES

El determinante

Definición

Son una clase de palabras que van junto al nombre para concretarlo o identificarlo. Se encargan de limitar el significado del sustantivo al que acompañan.

Los determinantes se clasifican en artículos y adjetivos determinativos. Los artículos se clasifican en determinados e indeterminados (o definidos e indefinidos) aunque hay autores que, con mucha lógica, incluyen los artículos indeterminados entre los adjetivos determinativos indefinidos (Alarcos). Los adjetivos determinativos se clasifican en: Demostrativos, posesivos, numerales, indefinidos, interrogativos y exclamativos.

Artículos

Artículos determinados

Presentan el nombre de algo conocido o que ha sido nombrado antes.

  Artículos indeterminados

Presentan el nombre de algo no conocido (por el hablante u oyente)

mascul. femenino   mascul. femenino
singular el la singular un una
plural los las plural unos unas

 

Aunque esta es la clasificación tradicional, el denominado artículo indeterminado (un, una, unos, unas) estaría mejor encuadrado entre los adjetivos determinativos indefinidos, prueba de ello es su tonicidad (frente al artículo determinado, que es átono) y que pueda funcionar como pronombre: Quiero una caja –> Quiero una. Evidentemente, el maestro Alarcos tiene excelentes trabajos sobre el tema. Por otro lado, el propio Alarcos desarrolló la sugerente propuesta de considerar al artículo determinado (el, la, los, las), que es átono, como un mero morfema (gramatical, flexivo) más del sustantivo (como el género y el número) aunque en la escritura aparezca separado por espacios en blanco. 😉

Adjetivos Determinativos

Demostrativos (sitúan en el espacio -y, a veces, en el tiempo-).

singular plural
Cercanía este, esta, esto estos, estas
Media distancia ese, esa, eso esos, esas
Lejanía aquel, aquella, aquello aquellos, aquellas

 

Las formas neutras estoesoaquello actúan únicamente como pronombres.

Posesivos (indican a qué persona pertenece el objeto designado por el nombre, no siempre es exactamente así, pero tradicionalmente se viene diciendo que indican posesión).

Personas un poseedor varios poseedores
mi (s), mío (a) (os) (as) nuestro (os), nuestra (as)
tu (s), tuyo (a) (os) (as) vuestro (os), vuestra (as)
su (s), suyo (a) (os) (as)                           su (s), suyo (a) (os) (as)

 

Las formas mi(-s), tu(-s) y su(-s), actúan únicamente como determinantes, se trata de las formas apocopadas.

Numerales

            – cardinales (indican la cantidad exacta).

Por ejemplo: dos, tres, seis, siete, doscientos tres, mil ochocientos noventa y seis

            – ordinales (señalan el orden que ocupa el nombre al que acompañan).

Por ejemplo: primer (o), sexto, undécimo, trigésimo, octogésimo…

También cabría hablar de los partitivos o fraccionarios (medio, tercio, cuarto, doceavo, treceavo…) y de los multiplicativos (doble o duplo, triple, cuádruple, etc.).

Indefinidos (indican, frente a los numerales, una cantidad imprecisa, vaga; es una lista relativamente abierta).

Por ejemplo: algún (-a, -os, -as), mucho (-a, -os, -as), poco (-a, -os, -as), ningún (-a, -os, -as), varios (-as), todo (-a, -os, -as), bastante (-s)

Interrogativos y exclamativos (preceden al nombre preguntando por su naturaleza o su número)

Son: Qué, cuánto (-a, -os, -as), cuál (-es). Quién y quiénes únicamente actúan como pronombres. ¿Qué coche prefieres? ¿Cuántos años tienes? ¿Cuál película has visto? ¡Qué alegría! ¡Cuántos años sin verte! Etc.

El nombre o sustantivo

Definición

Son palabras cuyo significado hace referencia a seres, objetos, ideas o acontecimientos que se entienden como independientes y que se pueden percibir por los sentidos (concretos) o con el pensamiento (abstractos).

Género

La mayoría de los sustantivos son “invariables”, esto es, son o masculinos o femeninos.

Algunos son “variables”: cambian de género. Los más comunes son aquellos en que al masculino se le añade un morfema “–a” (pintor/pintora) para formar el femenino. Pero algunos cambian toda la palabra: heterónimos (hombre/mujer; toro/vaca; yerno/nuera). Otros tienen la misma forma en masculino que en femenino sin que ello implique cambios de significado: son los sustantivos ambiguos en cuanto al género (el mar/la mar). También tenemos los sustantivos comunes en cuanto al género que son los que, designando seres animados, tienen una sola forma, la misma para los dos géneros gramaticales. En cada enunciado concreto, el género del sustantivo, que se corresponde con el sexo del referente, lo señalan los determinantes y adjetivos con variación genérica: el/la pianista; ese/esa psiquiatra; un buen/una buena profesional. Los sustantivos comunes se comportan, en este sentido, de forma análoga a los adjetivos de una sola terminación, como feliz, dócil, confortable, etc., que se aplican, sin cambiar de forma, a sustantivos tanto masculinos como femeninos: un padre/una madre feliz, un perro/una perra dócil, un sillón/una silla confortable. Finalmente están los sustantivos epicenos que son los que, designando seres animados, tienen una forma única, a la que corresponde un solo género gramatical, para referirse, indistintamente, a individuos de uno u otro sexo. En este caso, el género gramatical es independiente del sexo del referente. Hay epicenos masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) y epicenos femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz). La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo epiceno, y no en función del sexo del referente; así, debe decirse La víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital más cercano,y no La víctima, un hombre joven, fue trasladado al hospital más cercano. En el caso de los epicenos de animal, se añade la especificación macho o hembra cuando se desea hacer explícito el sexo del referente: La orca macho permanece cerca de la costa.

Número

Es una variación del sustantivo que indica si se refiere a un solo objeto de la realidad (“singular”) o a varios (“plural”). No obstante, a veces el singular puede referirse a la pluralidad (El hombre es un animal racional) y también están los casos de singularia tantum (palabras que solo tienen número singular: salud, sed…) y de pluralia tantum (víveres, nupcias, enseres, ambages…).

Clases de sustantivos según su significado.

Común: designa a todos los seres de la misma especie (amigo).

Propio: nombra a un ser en particular de entre toda la especie (Ana, Palencia…).

Concreto: nombra a seres que se pueden percibir por los sentidos (armario).

Abstracto: nombra seres o concepto no materiales (amistad).

Contable: que se puede contar (chico).

Incontable: que no se puede contar (agua). No quiere decir que no pueda cuantificarse o medirse (tres litros de agua), sino que no es gramaticalmente contable, no admite numerales (tres aguas*, cuatro aguas* o tres harinas*, cuatro harinas*).

Individual: nombra a un único ser (coche).

Colectivo: nombra, en singular, a varios seres a la vez (flota, enjambre, rebaño, piara, jauría, gente, pléyade, equipo, rosaleda, robledal, bandada, muchedumbre, vajilla…).

 

El adjetivo calificativo

Definición

Es una palabra que expresa una cualidad o propiedad de lo que designa el sustantivo y, en consecuencia, también limitad el significado del mismo. Sin embargo, es diferente del adjetivo determinativo incluso en su caracterización atendiendo a criterios formales (se puede decir estas verdes praderas y estas praderas verdes, pero nunca verdes estas praderas, el adjetivo calificativo no puede preceder al determinativo -demostrativo, en este caso-, luego, siguiendo criterios posicionales, ya vemos que estamos ante adjetivos diferentes). A diferencia de los adjetivos determinativos, los adjetivos calificativos constituyen una especie de lista abierta.

Clasificación de los adjetivos

a) En cuanto al género:

– invariable (hábil, feliz, alegre)

– variable (rojo/roja, guapo/guapa, lento/lenta)

b) En cuanto al significado:

– especificativo: necesario para diferenciar al nombre de otros (coche rojo)

– explicativo o epíteto: no aporta información necesaria (blanca nieve)

c) En cuanto al grado del adjetivo:

– positivo: el adjetivo aparece sin modificar su significado.

– comparativo: la cualidad se compara entre dos objetos distintos. Puede ser de igualdadinferioridad o superioridad.

– superlativo: se presenta la cualidad en grado máximo, bien en relación a un grupo (relativo, también llamado comparativo de excelencia o relevancia: Es el más listo de la clase), bien sin relacionarlo con nada (absoluto: Es muy listo, es listísimo).

Hay algunos superlativos de tipo culto: sabio –> sapientísimo; pobre –> paupérrimo; célebre –> celebérrimo; íntegro –> integérrimo; amigo –> amicísimo; antiguo –> antiquísimo; libre –> libérrimo; mísero –> misérrimo; pulcro –> pulquérrimo; fuerte –> fortísimo; reciente –> recentísimo; sagrado –> sacratísimo; nuevo –> novísimo; cursi –> cursilísimo; fiel –> fidelísimo; abundante –> ubérrimo (aparte de abundantísimo), etc.

Además hay que tener en cuenta los llamados comparativos y superlativos sintéticos. (Grande, mayor máximo; pequeño, menor, mínimo; alto, superior, supremo; bajo, inferior, ínfimo; bueno, mejor, óptimo; malo, peor, pésimo). 😉

Cuando los adjetivos indican “un tipo de”, a veces, son denominados adjetivos relacionales. Teléfono móvil es un tipo de teléfono u ordenador portátil es un tipo de ordenador. Y los adjetivos calificativos que indican origen o procedencia son los gentilicios (palentino, madrileño, coruñés, toledano, pacense, bilbilitano, mirobrigense, santanderino, suancino, onubense, oscense, mallorquín, donostiarra, abulense, burgalés, leonés, vallisoletano, segoviano, castellanoleonés, cántabro, asturiano, gallego, andaluz, neoyorquino, parisino, estadounidense, moscovita, etc.). 🙂

El verbo

Definición

Se viene definiendo tradicionalmente como aquellas palabras que sirven para expresar una acción, un proceso o un estado que ha sucedido, sucede o sucederá. No obstante, el criterio formal esencial es que es el núcleo oracional. Si hay verbo -conjugado-, hay oración, y en torno a él orbitarán el resto de complementos. Aparte del sujeto léxico (aparezca o no explícito) tenemos el sujeto gramatical inserto en los morfemas flexivos o desinencias del verbo, de ahí que se llamen también morfemas desinenciales que se unen a la raíz o lexema y nos indican número, persona, tiempo, modo y aspecto.

Accidentes gramaticales del verbo

persona primera: la acción la realiza el emisor.

segunda: la acción la realiza el receptor.

tercera: la acción no la realiza ninguno de los anteriores.

número singular: la acción la realiza una persona.

plural: la acción la realiza más de una persona.

tiempo

presente: la acción se realiza en el momento en que se sitúa el hablante.

pasado o pretérito: la acción es anterior.

futuro: la acción es posterior.

aspecto

imperfectivo: la acción no ha finalizado en el tiempo en que se sitúa.

perfectivo: la acción ya finalizó.

modo

indicativo: expresa un hecho objetivo.

subjuntivo: el hablante expresa un deseo, duda o temor.

imperativo: expresa orden, mandato o ruego.

voz

activa: el sujeto realiza la acción.

pasiva: el sujeto (paciente) sufre la acción. Téngase en cuenta que Alarcos asimilaba las pasivas perifrásticas a meras estructuras atributivas.

Formas no personales

Infinitivo

(comprar / haber comprado)

Gerundio

(comprando / habiendo comprado)

Participio

(comprado)

Formas personales

MODO INDICATIVO

Presente

(yo compro)

Pretérito perfecto compuesto

(yo he comprado)

Pretérito perfecto simple

(yo compré)

Pretérito anterior

(yo hube comprado)

Pretérito imperfecto

(yo compraba)

Pretérito pluscuamperfecto

(yo había comprado)

Futuro imperfecto

(yo compraré)

Futuro perfecto

(yo habré comprado)

Condicional simple

(yo compraría)

Condicional compuesto

(yo habría comprado)

 MODO SUBJUNTIVO

Presente

(yo compre)

Pretérito perfecto

(yo haya comprado)

Pretérito imperfecto

(yo comprara o comprase)

Pretérito pluscuamperfecto

(yo hubiera o hubiese comprado)

Futuro imperfecto

(yo comprare)

Futuro perfecto

(yo hubiere comprado)

MODO IMPERATIVO
(compra tú / comprad vosotros)

Para tener unos trucos a la hora de analizar morfológicamente los verbos se puede consultar el siguiente archivo:

Esquema tiempos verbales – Miguel Á. del Corral

En cuanto al aspecto, tienen aspecto imperfectivo todos los tiempos simples menos el pretérito perfecto simple (o pretérito indefinido) y tienen aspecto perfectivo todos los tiempos compuestos más el pretérito perfecto simple (o pretérito indefinido). Nótese que el aspecto perfectivo presenta la acción como terminada frente al aspecto imperfectivo que, aunque pueda indicar pasado, presenta la acción en su desarrollo. Por otra parte, dos tiempos pasados y perfectivos como el pretérito perfecto compuesto (o antepresente) y el pretérito perfecto simple (o indefinido) -ambos de indicativo- se diferencian especialmente en que el primer abarca un presente ampliado, es decir, una acción o hecho en pasado que el hablante considera cercano al tiempo en que habla frente al segundo, el pretérito perfecto simple, cuyo marco temporal queda fuera de ese pasado reciente respecto del emisor. Así podemos decir Este verano fui de vacaciones a Santander si vemos “este verano” como algo lejano en el tiempo, pero si lo situamos en nuestro “presente ampliado” podríamos decir Este verano he ido de vacaciones a Santander; sin embargo, si nos situamos en un tiempo lejano, fuera de ese posible marco de “presente ampliado”, habremos de emplear el pretérito perfecto simple o indefinido, diremos El año pasado fui de vacaciones a Santander, pero en ningún caso (o muy raramente, pues ese “presenta ampliado” depende del marco temporal que establezca el hablante y, por tanto, es muy subjetivo) El año pasado he ido de vacaciones a Santander*.

Y para conocer las distintas perífrasis verbales (frases verbales complejas) conviene revisar el cuadro siguiente:

PERIFRASIS

Por tanto, el núcleo oracional puede ser complejo, esto es, puede consistir en una combinación de unidades que funcionan en conjunto como lo hace un solo verbo; se trata de las perífrasis verbales, que constan de un primer componente, una forma verbal con morfema de persona –el verbo auxiliar-, y un segundo componente que ha de ser uno de los derivados verbales (infinitivo, gerundio o participio) que es el verbo principal o auxiliado. Como decía un antiguo profesor mío (el gran Carlos Redondo Torre) recurriendo a didácticas metáforas para que entendiéramos nítidamente los conceptos –pero, como él decía, no para ponerlo así en un examen-, el verbo auxiliar es “el que lleva las maletas”, o sea, el que lleva los morfemas flexivos, desinencias o terminaciones –y, en consecuencia, el sujeto gramatical-, pero salvo por algunos matices aspectuales, el verbo que es verdadero portador del significado léxico es el “señorito”, es decir, el verbo principal o auxiliado que va en formas no personales. En ocasiones, la frontera entre una estructura perifrástica y otra que no lo es resulta ambigua. Por ejemplo, en el caso de “voy a comer” cabe interpretarse como una perífrasis en la que el auxiliar pierde todo el significado (en este caso de desplazamiento) y simplemente aporta valores aspectuales ingresivos (en este caso de futuro inmediato), puedo decir que voy a comer sin moverme siquiera del sitio o de la mesa porque pretendo indicar el acto que realizaré de inmediato, pero también cabe interpretar “voy a comer” como una estructura no perifrástica donde “voy” tendría significación plena (indica desplazamiento) y, de hecho, se podría intercalar, por ejemplo, un aditamento o circunstancial (Voy al restaurante a comer) y, entonces, “a comer” sería otro aditamento de finalidad (formado por la preposición más el término constituido por el infinitivo).

En consecuencia, las perífrasis verbales son un conjunto constituido por un verbo auxiliar más un infinitivo, un gerundio o un participio y que forman unidad, es decir, funcionan como un solo verbo. Estos verbos auxiliares pierden su significación principal –que lleva el verbo principal o auxiliado- pero aportan matices temporales, aspectuales o modales. Asimismo, y de acuerdo con Alarcos, Mª Luz Gutiérrez Araus recalca la imprescindible aparición del verbo en todas las oraciones –si hay verbo (conjugado), hay oración– por ser el centro de todas las relaciones sintácticas. Por ello, una forma lingüística tan compleja como el verbo español conviene definirla desde dos puntos de vista gramaticales: su forma y su función. Desde un punto de vista formal, el verbo es la categoría que expresa tiempo, modo y persona; y, en el plano funcional, es la parte de la oración que representa el núcleo del predicado –o núcleo oracional- en torno al cual pueden aparecer complementos (adyacentes argumentales o aditamentos) en distintas órbitas de mayor o menor proximidad respecto de dicho núcleo verbal. Insistimos, siguiendo a Gutiérrez Ordóñez, en que, desde nuestra perspectiva, el sujeto es también un complemento argumental más del verbo y, por tanto, no consideramos que esté al mismo nivel que este, pese a que algunos autores sigan hablando de sujeto y predicado como los constituyentes inmediatos de la oración.

El pronombre

Definición

Tradicionalmente se ha dicho que son una clase de palabras que sustituyen al nombre en una oración, pero Alarcos prefiere hablar –con fundadas razones que él siempre esgrime con enorme solvencia- de sustantivos personales. Con la denominación de pronombres personales se agrupan varias palabras, en número limitado, cuyo contenido se refiere a la noción de persona gramatical que abarca a los tres elementos externos a la lengua que intervienen en todo acto de habla: el hablante, el interlocutor y todo lo demás. Cuando la lengua expresa diferenciadamente cada uno de estos tres componentes se reconoce la persona: primera persona (mediante la que el hablante se designa a sí mismo), segunda persona (con la que el hablante designa a su interlocutor) y tercera persona (que el hablante usa para designar todo lo que no son los dos actores del coloquio o interlocución). Las unidades con que se designan en español las personas son las siguientes (exponemos una tabla gráfica que difiere un poco de la que aparece en la gramática alarquiana, pero de idéntica inspiración, ya que aprovechamos para colocar también las funciones que realizan los significantes de dichos pronombres):

                                            FORMAS
      1ª persona       2ª persona       3ª persona
 FUNCIONES singular plural singular plural singular plural
Sujeto yo nosotros   nosotras tú             usted voso-tros     voso-tras    ustedes él, ella, ello ellos, ellas
Com        ple            men        to Atributo         lo  
CD me nos te os lo, la, se los, las, se
CI me nos te os le, se les, se
C con preposición mí conmigo nosotros nosotras ti contigo usted vosotros vosotras ustedes él, ella, ello, sí, consigo ellos, ellas, sí, consigo

 

Como se puede ver, la función desempeñada en los enunciados por estos pronombres personales no es homogénea ni unitaria. Unos cuantos (me, te, se, nos, os, se, lo, la, los, las, le, les) carecen de acento en su significante (son átonos) y por ello, necesitan combinarse en la secuencia con otra palabra (un verbo o un derivado verbal). Los demás poseen acento (son tónicos), con lo cual casi todos pueden aparecer aislados como unidad fónica sintáctica autónoma (yo, tú, él, ella, ello, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos, ellas) y otros necesitan de la preposición, algunos de los cuales coinciden en la forma con los anteriores (exceptuando los de primera y segunda persona del singular). Esta disparidad funcional es la que lleva a Alarcos a separarlos; por un lado las formas átonas que serán los incrementos personales átonos del verbo, y, por otra, los pronombres personales tónicos a los que él prefiere denominar sustantivos personales ya que no siempre son “sustitutos” del nombre o sustantivo, no obstante, bien es cierto que desempeñan en el enunciado papeles semejantes, por ello, y puesto que los pronombres personales tónicos constituyen en realidad una subclase de los sustantivos parece adecuado referirse a ellos como sustantivos personales. Ya hemos hablado de su característica principal, la persona, pues el significado léxico de los sustantivos personales, pese a la variabilidad de su referencia según cada acto de habla –son elementos deícticos– es siempre fijo y constante, como el que caracteriza a toda unidad lingüística: se reduce a significar cada una de las tres personas reconocibles en el coloquio a que nos hemos referido antes.

Por otro lado, y una vez vistos ya los tradicionalmente llamados pronombres personales (tónicos y átonos), tendríamos los pronombres que coinciden en su forma con la de los adjetivos determinativos (demostrativos, posesivos, indefinidos, numerales, interrogativos  exclamativos).

Asimismo tenemos los pronombres relativos, que sustituyen a un nombre aparecido anteriormente en la oración –valor anafórico– y que se denomina antecedente. Estos pronombres relativos son: que, cual, cuales, quien, quienes, y el llamado relativo-posesivo cuyo, cuya, cuyos y cuyas.

INVARIABLES

El adverbio

Definición

Generalmente se ha venido definiendo como un tipo de palabras que modifican el significado de un verbo, de un adjetivo o de otro adverbio (y, en ocasiones, de toda la oración y, aunque raramente, incluso de un nombre). Es una palabra invariable (no cambia ni de género ni de número).

Clases de adverbios

La clasificación tradicional ha sido siempre semántica, así, según su significado, esto es, según la circunstancia que expresan, se distinguen: adverbios de lugar (aquí, ahí, allí, allá, cerca, lejos, fuera, dentro, arriba, abajo, encima, delante, detrás…), de tiempo (hoy, ayer, mañana, antes, después, luego, anoche, tarde, pronto, ahora, enseguida, ya…), de modo (bien, mal, así, deprisa, despacio, multitud de adverbios terminados en –mente), de cantidad (mucho [muy], poco, bastante, demasiado, casi, tanto, nada, más, menos, suficiente…), de duda (quizá, quizás, acaso, posiblemente, probablemente…), de afirmación (sí, también, ciertamente, efectivamente…), de negación (no, nunca, jamás, tampoco…), etc.

Locuciones adverbiales

La combinación de dos o más palabras con sentido unitario recibe el nombre de locución y cuando esta equivale a un adverbio se dice que estamos ante una locución adverbial. Ejemplos: –lugar: en cabeza, a lo lejos, de lejos, por detrás; –tiempo: con frecuencia, en mi vida, de noche, de cuando en cuando, al instante, al amanecer; – modo: a ciegas, a tontas y a locas, a pie juntillas, a bulto, a diestro y siniestro, a la chita callando, a la buena de Dios, a hurtadillas, a sabiendas, en un santiamén; –cantidad: al menos, en nada, ni más ni menos, por poco, a pocas; –afirmación: en verdad, en efecto, sin duda, por supuesto, desde luego, por supuesto; –negación: de ninguna manera, en mi vida, nunca jamás, no ya; –duda: tal vez, sin duda, a lo mejor. En ocasiones funcionan como marcadores discursivos. Recuérdese que el adverbio, además de la función de aditamento o de complemento circunstancial (incluso, raramente, de predicativo) y de complemento del adjetivo o de otro adverbio, también pueden ser un elemento extraoracional, supraoracional o periférico (tópicos de perspectiva y referencia, circunstantes, complementos oracionales, marcadores, atributos de modalidad o atributos oracionales, complementos del verbo enunciativo…).

Hay adjetivos que pueden adverbializarse mediante metábasis y, por tanto, carecen de variación de género y número. El alumno habló claro –> La alumna habló claro –> Los alumnos hablaron claro. Mi amigo trabajó duro –> Tus amigas trabajaron duro.

Relacionantes: Preposiciones y Conjunciones

La preposición

Definición

Tradicionalmente se las define como las palabras invariables que sirven para relacionar palabras, o grupos de palabras, entre sí en la oración y que nunca pueden aparecer solas.

Lista (tradicional) de las preposiciones

a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras.

Sin embargo, algunas son ya puros arcaísmos, como cabe (= junto a) o so que únicamente se conserva en expresiones del tipo so pretexto de, so pena de, so capa de, etc. A esta lista tradicional de preposiciones hay autores que añaden durante y mediante, salvo y excepto (más bien de valor adversativo) y vía y pro.

En cualquier caso, conviene señalar que la función de las preposiciones (nexos) suele ser la de índice funcional, por ejemplo, la preposición a en algunos complementos directos (Vi a tu amigo), en los complementos indirectos, siempre introducidos por a (y nunca por para –> Regaló un libro a su hijo), amén de las preposiciones que vienen regidas por ciertos verbos que las exigen, e introducen los llamados complementos de régimen, complementos preposicionales o suplementos. También muchos aditamentos o complementos circunstanciales suelen venir introducidos por preposición (aunque otras veces los CC son sintagmas nominales o adverbiales). Asimismo, hay que señalar la función transpositora de las preposiciones, por ejemplo, degrada o transpone sustantivos a categoría adjetiva que pasan a funcionar como complementos del nombre o adyacentes –> Palencia (sustantivo) de Palencia (prep. + sustantivo = adjetivo) = palentino –> Ese chico de Palencia = Ese chico palentino.

Igualmente no podemos olvidar las locuciones prepositivas,  grupos de palabras que funcionan como una preposición. Por ejemplo: encima de, debajo de, al lado de, junto a, de acuerdo con, a lo largo de, enfrente de, a causa de, debido a, a pesar de, pese a,… En algunos casos, cuando las preposiciones acompañan a adverbios, se prefiere hablar de adverbio (encima, debajo, antes, después…) y entonces el sintagma nominal introducido por la preposición sería complemento del adverbio: Debajo de la mesa (Debajo, adverbio; de la mesa, CAdv).

La conjunción

Definición

Se vienen definiendo como las palabras que funcionan como nexos para unir dos elementos de una misma categoría gramatical (dos nombres, dos adjetivos, dos adverbios o dos oraciones), bien que están al mismo nivel sintácticamente (coordinantes), bien que un elemento depende de otro (transposición o interdependencia: subordinantes).

Clasificación

Coordinantes (unen elementos que están al mismo nivel sintácticamente)

– Copulativasy, e, ni.

– Adversativaspero, mas, sino, aunque, sin embargo, no obstante. (Las dos últimas son más bien locuciones adversativas y con carácter de conector o marcador discursivo).

– Disyuntivaso, u, o bien.

– Distributivas: ya…ya, bien…bien, ora…ora.

Si incluimos locuciones conjuntivas coordinantes podemos mencionar más clases:

– Explicativases decir, esto es, osea.

– Consecutivas o ilativas: por consiguiente, por ende, por (lo) tanto, así que, conque, de modo que, de tal suerte que, en consecuencia, pues

Subordinantes (relación de dependencia sintáctica -o de interdependencia-)

– Completivas (introducen subordinadas sustantivas): que, si.

– Causales (indican causa): porque, puesto que, dado que, ya que, pues.

              * Se vienen estudiando así tradicionalmente, pero, por ejemplo, en el caso de porque en realidad lo que tenemos es la preposición por más la conjunción que, que introduce una subordinada sustantiva de término (SN) y junto con la preposición por desempeña la función de CC de Causa: Vino porque era importante –> Vino por su importancia –> Vino por eso. No obstante, tradicionalmente, se viene hablando de proposiciones subordinadas adverbiales impropias (o circunstancias no adverbiales) causales. De igual modo los considerados nexos puesto que y dado que formarían las llamadas construcciones atributivas bimembres con una especie de atributo que es el participio (puesto, dado) y una base, que es el sintagma nominal introducido por que.

– Consecutivas (indican una consecuencia): tan… que, (tanto/a/s)… que, tal que…

                * Se trata de los nexos correlativos expuestos y que forman las llamadas consecutivas intensivas. Algunos autores incluyen dentro de estas subordinadas consecutivas las no intensivas, pero, generalmente, estas son englobadas entre las coordinadas (consecutivas o ilativas) y, por tanto, los nexos son los ya vistos en las conjunciones coordinantes de ese tipo, si bien es cierto que, salvo algunos casos concretos, más que de conjunciones cabría hablar de marcadores discursivos o conectores de valor consecutivo (por consiguiente, por ende, por (lo) tanto, así que, conque, de modo que, de tal suerte que, en consecuencia).

– Concesivas (expresan una dificultad que no impide que se realice la ac­ción): siquiera, si bien, por más que

                   * Con algunos nexos habitualmente llamados locuciones conjuntivas concesivas (a pesar de que, pese a que…) ocurre como con algunas de las causales; en realidad, se trata de locuciones prepositivas (a pesar de, pese a…) a las que luego se une una conjunción que, y esta última es la encargada de introducir el sintagma nominal (Salieron a pesar de que llovía –> Salieron a pesar de la lluvia –> Salieron a pesar de eso). Siendo rigurosos, aunque el CC sea concesivo y aunque estemos ante un aditamento (o sea, complemento circunstancial), la oración se hallaría sustantivada y luego precedida de una locución prepositiva. Aun así, al menos en niveles de enseñanza media, se sigue catalogando a estos nexos como locuciones conjuntivas concesivas y, en consecuencia, a las oraciones que introducen como subordinadas adverbiales impropias (o circunstanciales no adverbiales) concesivas.

– Finales (indican finalidad): a fin de que, para que, con objeto de que

                      * Ocurre lo mismo que con algunas de las llamadas locuciones conjuntivas causales y concesivas que, en realidad, no son tales. En este caso también tendríamos preposiciones (para) o locuciones prepositivas (a fin de, con objeto de…) a las que sigue una conjunción que, encargada de introducir el sintagma nominal u oración sustantivada equivalente a un SN (Vino para que le curaran –> Vino para la cura –> Vino para eso). Todo ello, preposición (o locución prepositiva) + SN (u oración introducida por que) desempeñaría la función de CC de Finalidad. Sin embargo, tradicionalmente se habla (aunque sea impropiamente) de locuciones conjuntivas finales que introducirían las secularmente llamadas subordinadas adverbiales impropias (o circunstancias no adverbiales) finales.

– Condicionales (expresan una condición): si, con tal de que, siempre que…

                     * En este caso podemos decir prácticamente lo mismo en el caso de algunos nexos (con tal de, a condición de…) que lo dicho respecto de lo que sucede con algunas causales, concesivas y finales. En las condicionales, la subordinada recibe el nombre de prótasis y la principal, de apódosis.

– Comparativas (establecen una relación de comparación): más… que, menos… que, tanto… como.

                       * Las estructuras comparativas y las consecutivas son separadas muchas veces del resto de las mal llamadas adverbiales impropias y se las engloba como cuantificadoras o cuantitativas; en cualquier caso, aparecen en muchas ocasiones como grupo aparte.

Hay autores que hablan de locuciones conjuntivas temporales. Podemos incluir entre estas nexos como tan pronto como, pero otros en realidad son elementos diferentes. Así, el nexo cuando (igual que donde o como) es adverbio relativo -aunque no lleve antecedente expreso y, en consecuencia, introduzca subordinadas adverbiales- y otras partículas tradicionalmente consideradas nexos no son sino adverbios seguidos de un relativo (antes que; después que…) o adverbios a los que sigue un complemento del adverbio (CAdv) formado por un SN (o subordinada sustantiva de término) precedido de preposición (antes de que vengas; después de que cerraran el centro…), de forma análoga a lo que ocurre con CN (complementos del nombre: La razón de que hayas venido…) o CAdj (Está seguro de que vendrán…).

Complemento+del+adverbio

Por último, tendríamos la interjección que, aunque se suele citar como parte de la oración, en realidad constituye en sí misma una oración, equivale a una oración (¡Ay! = ¡Qué daño me he hecho!) y su estudio requeriría un tratamiento especial. No obstante, pueden verse los diferentes tipos, por ejemplo, siguiendo la Gramática del 94 del maestro Alarcos.

Como se ve, seguimos ciertos postulados de la gramática tradicional debido al enorme peso e influencia que ha ejercido en la enseñanza de la lengua de manera secular, pero, a la vez, intentamos incorporar las novedades que, a la luz de la ciencia lingüística, ya van quedando más nítidamente de manifiesto de acuerdo con el rigor propio de una disciplina científica, en nuestro caso desde la perspectiva metodológica del estructuralismo-funcionalismo lingüístico.

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