In memoriam

Miguel Ángel del Corral
Miguel Ángel del Corral (un servidor)

Este rincón de mi sitio web queda reservado como tributo en memoria de aquellas personas trascendentales que resultaron fundamentales en el devenir de mi trayecto vital. 🙂

Cada vez son más las bellísimas personas que nos faltan y cuya ausencia es dura y dolorosa, pero que siguen viviendo -y lo seguirán haciendo- dentro de nosotros por todo cuanto nos transmitieron, por todo lo que vivimos a su lado y porque siempre permanecerán en lo más hondo de nosotros merced al profundo sentimiento que albergamos en nuestro interior por nuestros seres más queridos, a los que echamos -y seguiremos echando- de menos cada día, pero cuya impronta en nuestras vidas aparece -y seguirá apareciendo- constantemente reflejada en nuestra memoria forjando nuestra idiosincrasia y formando parte de esa evocadora remembranza imperecedera que nos acompaña en todo momento. Por ello siempre están en el más sentido recuerdo y de forma constante en mi pensamiento.

Ana I. del Corral Romero, mi madre
Ana I. del Corral Romero, mi madre

En primer lugar, debo mencionar a mi madre, mi pilar fundamental, Ana I. del Corral Romero, esa valiente mujer coraje, esa fémina de infinita ternura y bondad ilimitada, con su perfil de sutil frescura y sensibilidad profunda hasta en la más recóndita nervadura, que fue eficientísima funcionaria de la diputación de Palencia, en la que recaló tras estudiar un año de Ciencias Biológicas en la Salamanca de fray Luis y del vasco Unamuno (yo que tanto navegué en mi infancia atormentado en la duda unamuniana) y que se manejó como nadie en los vericuetos del derecho administrativo y la administración pública que a mí, mucho más versado en cuestiones gramaticales, filológicas y humanísticas, me parecían de una complejidad superlativa.

Mi madre, hija del apuesto profesor mercantil que fue mi abuelo materno y de la voraz lectora y escritora aficionada que fue mi abuela materna; mi madre, nietamibautizo del brillante matemático José del Corral y Herrero, mi bisabuelo Pepe, el amigo de Rey Pastor (a su vez amigo de Cajal), en fin, mi madre, nobleza personificada y magnánimo ser de colosal calidad humana, quien, a pesar de su elevado nivel cultural, tuvo la enorme desgracia de enamorarse del ser más abyecto, vil y despreciable que quepa imaginarse, mi infausto progenitor, así que desde bien pronto hubimos de protegernos mutuamente generándose una complicidad única e indescriptible ya que siendo un tierno infante perdí esa inocencia que desaparece ante el descubrimiento de la crudelísima maldad en ciertas personas, más aún ante el despiadado salvajismo de los malos tratos. Pocos días felices y muchos de gritos, golpes e insultos tras fingidas disculpas de un ser camaleónico que podía pasar por buen tipo siendo el mismísimo demonio… Todo tuvo su factura, como la muerte de mis hermanos Joaquín José (1986) y David (1990) al poco de nacer, y la hemiplejía y parálisis cerebral de mi hermano Alberto (1992-2010). Pero mi madre y yo hicimos frente a todo. Y superamos cada obstáculo con la actitud firme y enteriza de las buenas personas.

Mi madre, Ana I. del Corral Romero, mi pilar fundamental, fallecida el 25 de abril de 2013

El diabólico y atroz, abominable y nefando maltratador no fue otro que el terrorista doméstico de mi progenitor, un monstruoso criminal llamado Miguel Ángel Domínguez Abad (contable en la gestoría Contabem de La Coruña y en la ONCE donde alcanzó cierta notoriedad en tiempos del inefable Miguel Durán como director de la entidad cuando acudía, en ocasiones, a entrevistas que le realizaban en Onda Cero, años noventa y finales del felipismo socialista), en fin, mi repugnante progenitor, aquel abyecto malnacido, era el menor de ocho hermanos, a cada cual más repulsivo y malvado en aquella atrabiliaria y dantesca familia paterna de nauseabundo e infausto recuerdo. Era hijo, por tanto, de José Domínguez Villaverde, profesor de los Hermanos Maristas y del Colegio del Ángel de La Coruña –entre cuyos alumnos estuvieron Paco Vázquez (exalcalde de La Coruña y exembajador en el Vaticano), Augusto César Lendoiro (expresidente del Deportivo de La Coruña) o el deportista Fernandito Romay– y de la ludópata, cleptómana, hipocondríaca y desequilibrada señora –si podía considerársela tal- Elena Abad Fraguela. Huelga decir que yo, en cuanto pude –al cumplir la mayoría de edad-, lo primero que hice –y que llevaba tiempo queriendo hacer- fue invertirme el orden de los apellidos poniéndome el materno en primer lugar como gesto de cariño infinito e inmensa gratitud hacia mi familia materna y a la vez como gesto de total y absoluta repulsa hacia la infame familia paterna que, para mí, jamás fue familia en modo alguno.

He aquí dos preciosas fotografías, una en la que sale solo mi madre, Ana Isabel del Corral Romero, y otra en la que, además de ella, aparece también su padre, mi abuelo materno: Agustín del Corral Llamas.

Y es que, asimismo, tengo que mencionar a mis abuelos maternos (los yayos), Agustín del Corral Llamas y Marina Romero García.

misabuelosmaternosagustínymarina

Huelga decir que, para mí, mi abuelo materno, el yayo, fue mi padre (moralmente hablando): Agustín del Corral Llamas

Mi abuelo materno, el yayo
Agustín del Corral Llamas (mi abuelo materno, el yayo)

Academia "San Luis" - PalenciaHe aquí (imagen de la izquierda) una de las aulas de la Academia San Luis de Palencia, una de las academias que fundó y dirigió mi abuelo materno en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado (y que se situaba en la calle Don Sancho, muy cerca de Los cuatro cantones). Otra de sus academias fue la Hispano. Posteriormente daría clases y sería jefe de estudios en el Centro Sindical de FP Virgen de la Calle antes de acabar como Jefe de Contabilidad del Ayuntamiento de Palencia.

Mi abuelo materno Agustín del Corral Llamas fue, junto a un jesuita salmantino, el Rvdmo. P. Álvarez, uno de los fundadores, a principios de los años cincuenta, de la Cofradía Penitencial Nuestro Padre Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosa, en Palencia.

Las imágenes siguientes son caricaturas de un alumno de la extinta academia palentina San Luis (otrora sita en la calle Don Sancho) mencionada, que, como ha quedado dicho, dirigió y donde dio clases mi abuelo materno, Agustín del Corral Llamas, a mediados del siglo pasado. En una de las fotografías aparece caricaturizado el cuadro de dirección de aquella célebre academia de los años cincuenta, y la otra es la caricatura donde aparece solo mi abuelo y que él decidió enmarcar y colgar en el despacho de casa -hoy el mío- donde ahí continúa (como no podía ser de otro modo). Pues bien, esa caricatura se la hizo en testimonio de su afecto y gratitud un alumno suyo llamado José Ramón.

Gracias a Julián García Torrellas (Gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Palencia)  -y atando cabos- pude saber que ese alumno no era otro que el posteriormente conocido dibujante e ilustrador José Ramón Sánchez, que apareció en programas televisivos de los años ochenta, que realizó famosos carteles electorales allá por los años setenta, en los primeros comicios democráticos, y cuyo hijo no es otro que el celebérrimo director de cine -ganador del Goya al mejor director novel-, guionista y novelista Daniel Sánchez Arévalo. Los dos, padre e hijo, aparecieron en el programa Ochéntame (tras un capítulo de la serie Cuéntame cómo pasó). Sin duda, simpáticas anécdotas histórico-familiares. 😉

Ochéntame con José Ramón Sánchez y Daniel Sánchez Arévalo

Mi abuelo materno, como he citado ya antes, tras dar clases durante dieciocho años (Academia San Luis, Academia Hispano, Centro Sindical de FP “Virgen de la Calle” donde fue Jefe de Estudios) acabó de Jefe de Contabilidad del Ayuntamiento de Palencia, así que, tras las imágenes precedentes -más arriba- en primer plano, sobre todo en la que aparece de joven, tan icónica, véase otra, ya de mayor, en sus tiempos de funcionario del consistorio palentino junto al entonces alcalde de la ciudad de Palencia Francisco Jambrina Sastre en un acto en el Refugio del monte. Bien sabido es, al menos por cuantos lo conocieron, que mi abuelo materno, aun siendo hombre intelectual de aula y oficina, era un amante de la naturaleza en general y del Monte el Viejo en particular.

Agustín del Corral Llamas y Francisco Jambrina Sastre

Debo señalar que tanto mi abuelo materno Agustín, que fue funcionario del Ayuntamiento de Palencia, como mi madre, que fue funcionaria de la Diputación de Palencia, fueron empleados públicos al servicio de las Entidades Locales y, curiosamente, un primo carnal de mi abuelo -que da nombre a una calle de su Sahagún natal-, José María del Corral Nogales (muy próximo en su momento a Manuel Fraga Iribarne), fue director del Instituto de Estudios de la Administración Local (IEAL) -donde mi abuelo hizo cursos-, así que puede hablarse de una familia con una clara vocación “municipalista”. 😉

Tengo que aludir también a mis bisabuelos Pepe y Candelas, padres de mi abuelo Agustín y abuelos de mi madre, con los que ella convivió mucho, gracias a lo cual yo -pese a no conocerlos- los sentí siempre cercanos. José del Corral y Herrero y Candelas Llamas Torbado.

Además mi bisabuelo Pepe, José del Corral y Herrero, fue un brillante matemático y reputado profesor, amigo de Julio Rey Pastor (el amigo de Cajal).

Véase el artículo que escribió sobre él uno de sus alumnos, el prestigioso arquitecto y escritor Jesús Mateo Pinilla:

Artículo de Jesús Mateo Pinilla sobre mi bisabuelo Pepe, D. José del Corral y Herrero

En la foto de la derecha se puede ver a mi bisabuelo Pepe (José del Corral y Herrero) con sus Mi bisabuelo Pepe (José del Corral y Herrero) con sus alumnosalumnos del instituto (años 40 del siglo XX). Matemático nacido en Castromocho (Palencia) pero de ascendencia sahagunense (Sahagún, León) y de nobles antepasados (hijosdalgo de Liébana), fue profesor en Benavente, Jerez, Reinosa o Palencia. Falleció en Palencia en enero de 1970 (y un mes después lo haría su esposa, mi bisabuela, Candelas Llamas Torbado).

Asimismo, mi bisabuelo Pepe, don José del Corral y Herrero, fue diputadojose-del-corral-y-herrero-diputado-provincial-sahagun-leon provincial de la Diputación de León y en la imagen adjunta podemos verle en el círculo 17 (señalado) con la corporación provincial de dicha institución en el año 1920 cuando mi bisabuelo tenía 30 años.

Por tanto, tampoco puedo olvidarme de su padre, mi tatarabuelo Lucinio del Corral y Flórez, quien, como curiosidad, diré que compró el castillo de Montealegre de Campos a la condesa de Añover de Tormes en 1908, aunque poco después se desprendería de él. A dicha fortaleza le dedicaría un poema Jorge Guillén, el poeta más redondo del 27 según Alarcos. 😉

De ese poema destacan versos de indeleble huella como los siguientes:

El castillo divisa la llanura,
Tierra de Campos infinitamente.
Todo en su desnudez así perdura:
elemental planeta frente a frente
.

Mi tatarabuelo Lucinio del Corral Flórez era hijo de José del Corral Pérez y Nicanora Flórez Herques, por consiguiente, era nieto del que fuera diputado a Cortes durante la regencia de María Cristina (1836-1837) y alcalde de Sahagún durante el bienio progresista (1854-1856), Juan Antonio del Corral y de Mier, descendiente de hijosdalgo de Liébana (Del Corral – Soberón).

He aquí, muy resumido y sin ramificaciones, mi árbol genealógico por la rama “Corral”, o sea, a través de mi madre y mi abuelo materno siguiendo la línea ascendente.

Mi árbol genealógico

Desgraciadamente, de mis hermanos Joaquín José (1986) y David (1990), al fallecer al poco de nacer, no hay testimonios gráficos, pero sí de mi hermano Alberto (1992-2010), hemipléjico y con parálisis cerebral, fallecido el 18 de marzo de 2010 a los 17 años.

Yo a los diez años (izda.) y mi hermano Alberto (dcha.)
Primera foto: Yo a los diez años (Nota: la marca sombreada que pareciera que tengo barba se debe al moreno veraniego que no llegaba a la parte superior de los ojos porque estaba todo el santo día en el agua con las gafas de buceo puestas :D). Segunda foto: Mi hermano Alberto, hemipléjico y con parálisis cerebral (1992-2010) 🙂

Finalmente, no puedo olvidarme de un gran amigo, que estuvo a mi lado, en los buenos y en los malos momentos. Fue un apoyo importante en momentos difíciles o duros por circunstancias adversas de la vida. Me refiero a mi amigo Roberto Calzada Rojo, quien nos dejó repentinamente un 26 de julio de 2017 (día de santa Ana), con solo 34 años.

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