El texto: Significado y sentido. Relaciones semánticas de la lengua (y otros temas adyacentes)

El texto: Significado y sentido. Relaciones semánticas de la lengua (y otros temas adyacentes)

“Antes de escribir, aprended a pensar” (Nicholas Boileau, poeta y crítico francés)
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El texto: significado y sentido

El texto. Un texto es una unidad de comunicación formada por un conjunto de enunciados que presentan entre sí una relación de coherencia y que manifiestan un sentido completo, cerrado. Un texto puede ser amplio, como una obra literaria (La Celestina o El Señor de los anillos) o muy breve o un poema de Antonio Machado o unos versos de Bécquer o Walt Whitman. Excepcionalmente, algunos textos constan de un solo enunciado, por ejemplo, los refranes: Por la boca muere el pez; Al que madruga, Dios le ayuda…

Significado y sentido en el texto –> El significado de un texto es su interpretación literal. El significado del refrán Por la boca muere el pez es “el pez muere por abrir la boca y tragarse el anzuelo”. El sentido de un texto es lo que quiere decir. El sentido del refrán Por la boca muere el pez nos dice que “la persona que habla en exceso cae víctima de sus propias palabras”. El significado de un enunciado como Hace frío sería “la temperatura es baja”. Su sentido puede ser, por ejemplo, “cierra la ventana”. Relaciones de sentido. Un texto manifiesta sentido completo si se adecua a la situación de comunicación y no viola las normas sociales y personales que rigen la convivencia; si es coherente, en su conjunto y en cada una de sus partes, al interpretar un mundo real o posible dentro de la lógica y del sentido común; y si sus ideas y enunciados se van enlazando unos con otros a través de los mecanismos de cohesión como los conectores, marcadores del discurso, la repetición o la elipsis. Un texto es, por ende, una estructura cuyas piezas encajan adecuadamente como encajan los elementos de una estructura arquitectónica. Conectores o marcadores del discurso. Los conectores o marcadores del discurso indican la unión, el avance y las relaciones entre las ideas de un texto. Se distinguen tres tipos de conectores o marcadores del discurso: los conectores semánticos, los marcadores metadiscursivos y los marcadores conversacionales.

Conectores o marcadores del discurso

Conectores semánticos: Para seguir con la misma idea: además, incluso, aparte…
Para oponerse a otra idea: sin embargo, antes bien, no obstante…
Para indicar una consecuencia de la idea expresada: por tanto, por consiguiente, pues, de ahí que…

Marcadores metadiscursivos: 

Organizadores: Para ordenar el contenido del texto: en primer lugar, en segundo lugar, después, por fin…
Para introducir un comentario: pues bien, bien, pues, siendo así…
Para señalar una digresión: a propósito, por cierto, también, en cuanto a…

Reformuladores: Para explicar: es decir, esto es, o sea, de otra manera, quiero decir…
Para rectificar: mejor dicho, más bien…
Para recapitular: en conclusión, en definitiva, en suma
Para marcar superación o distancia: de todos modos, en todo caso…

Marcadores conversacionales: De contacto: ¿eh?, ¿sí?, ¿me entiendes?
De evidencia: claro, sí, por supuesto, desde luego…
De aceptación: hombre, bueno…

La repetición de distintos elementos lingüísticos cohesiona el texto. Al componer un texto, podemos utilizar varios procedimientos lingüísticos de repetición que contribuyan a lograr la coherencia y la cohesión del escrito. Estos procedimientos son: la repetición de una misma expresión o una misma palabra; las expresiones que pertenecen a un mismo campo semántico; las palabras que mantienen entre sí relaciones de sinonimia, antonimia, hiperonimia e hiponimia; el uso de expresiones correferentes, términos que se refieren a una misma realidad; las expresiones anafóricas y catafóricas; la elipsis, correferencia entre un elemento presente y otro elidido; y el avance o progreso de la información, es decir, lo que en un enunciado es información nueva (rema), y que se convierte en información conocida en el siguiente (tema). Recuérdese que la elipsis es un procedimiento para cohesionar el texto que consiste en suprimir aquellas partes que el receptor suple con facilidad. Véanse diversos tipos de repeticiones en un poema de Blas de Otero como el bellísimo “En el principio” de Verso y prosa (Cátedra): Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua; / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra. / Si he sufrido la sed, el hambre, todo / lo que era mío y resultó ser nada, / si he segado las sombras en silencio, / me queda la palabra. / Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra. //

En el plano fónico encontramos repeticiones en las rimas (agua-palabra-nada-patria), en las palabras (perdido, todo, palabra, queda…), y en la aliteración de la [s] en el verso siete (si he segado las sombras en silencio…). En el plano gramatical se repiten las estructuras sintácticas (Si he perdido…, sufrido…; Si he segado…; Si abrí los labios…; me queda la palabra). En el plano léxico-semántico cohesionan el texto los fenómenos de repetición constituidos por los antónimos todo y nada, silencio y palabra, he perdido y queda. Véase asimismo la anáfora que se da por cuanto existe la repetición constante de la estructura condicional “Si + forma verbal (pretérito perfecto compuesto o antepresente de inidicativo)…”. Se pueden realizar ejercicios similares con otros poemas, por ejemplo, con algunos versos del hipotético paredeño Jorge Manrique y sus célebres Coplas por la muerte de su padre.

RELACIONES DE SIGNIFICADO – RELACIONES SEMÁNTICAS DE LA LENGUA

Entre una palabra y significado no siempre existe una correspondencia exacta. A veces, una palabra se asocia a varios significados, como ocurre en el caso de la polisemia y de la homonimia; y otras veces, un mismo significado viene expresado por varias voces (significantes), como sucede con la sinonimia. Además, hay otros fenómenos de la relación de significado o semántica entre las palabras, como la antonimia, la hiperonimia, la hiponimia y la ambigüedad.

La polisemia

La polisemia se produce cuando una palabra tiene varios significados que están de algún modo relacionados entre sí. Por ello se define la polisemia como la pluralidad de significados que tiene un mismo significante. Ejemplo: Estrella. 1. Astro solar que brilla en la noche emitiendo rayos. 2. Figura constituida por varias líneas que parten de un centro común y que pueden formar picos entre sí.

La homonimia

La homonimia se produce cuando dos palabras normalmente de distinto origen se confundieron por evolución fonética y dieron la misma forma fónica (homófonos) o gráfica (homógrafos) en sus significantes.

–> Clases de homónimos

  • Homófonos –> Se pronuncian igual, pero se escriben distinto: Ola y hola – Vaca y baca – Bello y vello
  • Homógrafos –> Se pronuncian y se escriben de la misma forma Bota (de beber) y bota (de calzar) – Coma (de la escritura) y coma (de enfermedad) – Cola (de pescado) y cola (de pegar)

Suelen distinguirse homónimos totales y homónimos parciales, los primeros serían los que tienen la misma categoría gramatical: mango (sustantivo, fruta), y mango (de la sartén, sustantivo) y los segundos tienen diferente categoría gramatical (vino, sustantivo y vino, forma del verbo venir).

La sinonimia

La sinonimia se produce cuando dos o más palabras o expresiones tienen el mismo significado: septentrión y norte; cumbre y cúspide; marido y esposo. Por ende, la sinonimia es el fenómeno que se produce cuando dos o más significantes tienen igual o muy parecido significado. La sinonimia se da a menudo entre acepciones de las palabras. Por ejemplo, agudo es sinónimo de afilado en una acepción, pero en otra es sinónimo de inteligente. A veces, se da entre palabras que pertenecen a distintos niveles de lengua, por ejemplo: odontólogo pertenecería al nivel culto, mientras que dentista pertenecería a un nivel de la lengua estándar; suspender pertenecería al registro estándar y catear al vulgar; fútbol es un préstamo sinónimo de balompié; o insular es sinónimo etimológico de isleño. Cabría distinguir entre la sinonimia conceptual, la sinonimia denotativa o connotativa, los sinónimos referencialesLa sinonimia conceptual. Los términos relacionados remiten al mismo referente y significan exactamente lo mismo (a veces puede haber una cierta preferencia de un dialecto por una forma y la preferencia opuesta en otro dialecto). Por ejemplo: asno – borrico; marido – esposo; alberca – piscina. La sinonimia referencial. Los términos relacionados remiten al mismo referente pero no significan lo mismo, no presentan exactamente los mismos rasgos significativos. Por ejemplo: limonada – mezcla líquida, mesa – mueble. La sinonimia contextual. Los términos relacionados pueden conmutarse únicamente en determinados contextos. Por ejemplo: Las legumbres son pesadas (indigestas). Tu amigo es muy pesado (cansino). Este trabajo es pesado (duro, arduo). La sinonimia de connotación. Los términos relacionados están cargados de valoraciones subjetivas, tanto que se pierde el significado objetivo. Por ejemplo: Miguel es un monstruo de la informática (genio, hábil).

La antonimia

La antonimia es el fenómeno que se produce cuando dos palabras tienen significados opuestos: alto y bajo; frío y caliente; arriba y abajo. La lengua utiliza con frecuencia prefijos para expresar la relación antonímica: in- (inadecuado, inanimado, inexperto); des-, o su variante dis- (desacuerdo, disculpar); a- (anormal, atípico, amoral).

–> Clases de antónimos

  • Contrarios o graduales La oposición entre los antónimos es gradual y los términos pueden ser cuantificables: (más) joven – (menos) viejo; (muy) claro – (muy) oscuro; (bastante) bueno – (muy) malo; (más) rápido – (más) lento
  • Complementarios No existe gradación entre los antónimos: Vivo – muerto; Hablar – callar; Macho – hembra; Sucio – limpio
  • Inversos o recíprocos Uno de los antónimos implica al otro (se necesitan): Padre – hijo; Abuelo – nieto; Comprar – vender; Pagar – cobrar

La hiperonimia y la hiponimia

El hiperónimo es la palabra que tiene un significado general (fruta, pájaro, escritor) que incluye o agrupa a otras voces más específicas, que son sus hipónimos (manzana, gorrión, novelista). La hiperonimia, lo mismo que la sinonimia, son fenómenos muy importantes en la composición de textos; permiten evitar repeticiones y contribuyen a lograr la coherencia y la cohesión del texto. La palabra flor sería un hiperónimo y rosa, margarita, alhelí, tulipán serían hipónimos.

La ambigüedad

Y respecto de la ambigüedad, véanse estos diálogos humorísticos debidos precisamente a esa ambigüedad: ¿Qué le dice el 1 al 10? Para ser como yo, tienes que ser sincero. -¡Manolo, que se pegan las alubias! -Por mí como si se matan. Un sacerdote: “Ora, hijo, ora”, y el feligrés responde: “Las cinco y cuarto, padre”. Véanse asimismo curiosos eslóganes como el de la promoción bancaria “en esta casa todo cuenta; en esta cuenta todo casa” y se puede reparar en las homonimias existentes (cuenta bancaria y cuenta como forma del verbo contar como sinónimo de importar, y casa como hogar y como forma del verbo casar, sinónimo de cuadrar). Recuérdese el mítico diccionario de José Luis Coll:

Bromear: Mear en broma. Cataputa: Antigua arma militar que servía para lanzar putas contra los castillos asediados. Estúpedo: Ventosidad expelida por el ano de forma idiota y extemporánea. Masturnarse: Cambiarse de lugar durante una masturbación colectiva. Lamida Breve: obra literario-musical, de Falla, que relata el caso de Monica Lewinsky y Clinton. Maniático: Que se desvive por vivir en el último piso. Mariscón: Exquisita especie marina, de gran tamaño, tacaña y avara, porque antes de dar, prefiere que le den. Mascarilla: La que cuesta un poco más que las otras. Mefistofálico: De pene diabólico. Ostiogenario: Anciano capaz de dar (h)ostias por un tubo. Etc. (Ejemplos del Diccionario de Coll).

Pueden ser buenos ejercicios en que haya que ofrecer sinónimos a diversos vocablos, por ejemplo: Era un obsequio con el cual quería pagar diferentes deudas de gratitud a su insigne amigo. Este próvido sujeto administrativo había dado a la familia Bringas nuevas pruebas de generosidad –> Era un regalo con el cual quería pagar diferentes deudas de gratitud a su ilustre amigo. Este próvido individuo administrativo había dado a la familia Bringas nuevas muestras de generosidad. O sustituir por hiperónimos ciertos términos de un texto dado: Manuel dejó la novela sobre la mesa del salón. Con la luz de la tarde, el azul intenso de las pastas de aquella novela (libro) destacaba sobre la superficie rojiza de la mesa (mueble). La tarde (momento) era tranquila en aquel salón (estancia, habitación).

Los fenómenos semánticos tienen que ver a menudo con juegos de palabras, véase la homonimia (copa como vaso que contiene líquido y copa como parte superior de un árbol) que se produce en un chiste como el que sigue: ¿En qué se parecen un árbol y un borracho? En que uno empieza en el suelo y acaba en la copa; y otro empieza en la copa y acaba en el suelo. La ambigüedad. Un mensaje es ambiguo cuando presenta dos o más interpretaciones posibles. Las ambigüedades lingüísticas surgen por los fenómenos de homonimia, polisemia, paronimia (= semejanza de significantes). Tenemos ambigüedades fónicas (Serrín de Madrid –> Se rinde Madrid), ambigüedades sintácticas (Vio a dos niños con prismáticos); y ambigüedades léxicas (El gato le costó caro). Asimismo convendría no olvidar la llamada anfibología (Hay mantones para señoras de Manila).

Las expresiones correferentes

La correferencia es MUY importante en la composición y en el análisis de textos pues constituye un procedimiento que tiene la lengua para indicar la relación entre las ideas de los enunciados y de los párrafos, es decir, es un mecanismo de cohesión, que manifiesta la coherencia del texto.

La referencia –> La referencia es el acto de señalar o identificar. El referente es el objeto señalado. La posibilidad de señalar con palabras realidades de cualquier tipo es una de las capacidades más importantes del lenguaje y constituye su función referencial. Conocer el significado de las palabras no es suficiente para identificar la realidad a la que se refieren. Es preciso tener en cuenta las circunstancias en las que se emita el mensaje, su contexto, que modifica la referencia de una expresión: un cubo en la playa es “un recipiente con un asa, con el que juegan los niños”; sin embargo, un cubo en una clase de matemáticas es “una figura geométrica”. La correferencia o identidad referencial. La correferencia se produce cuando dos expresiones señalan el mismo referente dentro del mismo texto, por ejemplo: París y la capital de Francia. Dos procedimientos lingüísticos que permiten marcar la correferencia son: los pronombres reflexivos (me, te, se nos, os) que manifiestan la correferencia entre el sujeto y un complemento: Alejandra se lavó el pelo. Y las terminaciones verbales de persona y número que hacen siempre referencia al sujeto: Mi amigo y yo caminamos cinco kilómetros todos los días. Las expresiones correferentes sirven para no tener que repetir una misma palabra evitando así lo farragoso que podría ser un texto: Cristiano Ronaldo hizo un gran partido. Cristiano Ronaldo (El jugador del Real Madrid) está en su mejor momento. Todos coinciden en señalar las extraordinarias cualidades físicas y virtudes deportivas de Cristiano Ronaldo (del futbolista portugués). Etc.

Correferencia y sinonimia. Es importante, por tanto, diferenciar la correferencia de la sinonimia. La sinonimia relaciona dos palabras con significados equivalentes: cima y cumbre. La correferencia (lo que algunos llaman sinonimia referencial) relaciona dos palabras o expresiones que se refieren a la misma realidad o referente, pero cuyos rasgos de significación pueden ser muy diferentes: el autor del Quijote y el manco de Lepanto. 😉

Es importante lo siguiente (en algunas regiones muchos se quedaron con los ojos a cuadros cuando les preguntaron por la catáfora en unas pruebas de acceso a la Universidad, ¡con lo sencillo que es!):

Anáfora y catáfora. Una palabra tiene valor anafórico cuando designa el mismo referente que un sintagma precedente. En el ejemplo siguiente, el pronombre “la” tiene valor anafórico porque se refiere a un sintagma anterior, esta película: Esta película la he visto muchas veces. Una palabra tiene valor catafórico cuando designa el mismo referente que otra expresión pospuesta. En el ejemplo Les di a tus primos las gracias, el pronombre “les” tiene un valor catafórico porque se refiere a un sintagma a tus primos que aparece con posterioridad en la oración. Por ejemplo, estos pronombres de CI catafóricos suelen ser mal concordados en ocasiones (Le regalé muchas cosas a tus amigas) mientras que nunca se produce esta errónea concordancia cuando dicho pronombres de CI es anafórico (A tus amigas les regalé muchas cosas). Referencia o denotación. La palabra puerta, fuera del discurso (en el diccionario, por ejemplo) no señala ninguna realidad concreta. Sin embargo, cuando en un acto de habla la usamos en una oración como Cierra la puerta, sí podemos identificar el objeto al que se refiere. Esa realidad señalada se llama referente. Algunos gramáticos lo denominan denotación.

La deixis. La deixis es una modalidad de la referencia que consiste en señalar realidades con expresiones (los deícticos) que toman como punto de referencia al emisor, así como el lugar y el tiempo en que se produce el mensaje. Los deícticos personales. Los deícticos personales señalan las personas del discurso, tomando como punto de referencia el yo que habla. La gramática dispone de dos conjuntos de deícticos personales: los pronombres personales (yo, tú, él, nosotros, ellos, me, ti os…); los posesivos (mía, tuya, suya, nuestra…). Los deícticos espaciales. Los deícticos espaciales señalan un lugar tomando como punto de referencia la ubicación del hablante. La deixis espacial se expresa mediante tres categorías de palabras: los demostrativos (este, ese, aquel); los adverbios deícticos de lugar (aquí, acá, ahí, allí, allá); los verbos de movimiento (ir, venir, traer, llevar). Los deícticos temporales. Los deícticos temporales se refieren al tiempo, tomando como punto de referencia el momento de la enunciación. La deixis temporal se realiza fundamentalmente a través de la oposición de los adverbios de tiempo: antes –> ahora –> después.

La información en el texto

Un mensaje es como un iceberg, tiene una parte explícita, visible (el significado), y una parte implícita, oculta (el sentido). El tema y el rema. Al organizar informativamente un mensaje, se divide la secuencia en dos bloques: el soporte o tema, que es la información conocida por el oyente, sobre la que se apoya el resto; y el aporte o rema, que es la información nueva, lo que el emisor considera como tal y que constituye la verdadera aportación informativa. En la emisión del mensaje Andrés rompió el cristal con una piedra, la información puede organizarse de la siguiente manera: el tema puede estar constituido por Andrés rompió el cristal y el rema sería la nueva información con una piedra. La información implícita. Como ya se ha dicho, un mensaje está formado por información explícita (el significado) y por informaciones implícitas (el sentido). Para comprender un texto, hemos de interpretar tanto la información explícita como la implícita. La duplicidad entre contenido literal o explícito y contenido implícito encuentra numerosas manifestaciones tanto en el lenguaje diario como en los textos literarios. Estas manifestaciones son las presuposiciones y las implicaturas. Las presuposiciones. Las presuposiciones son contenidos implícitos constantes. En cualquier momento y lugar que alguien diga Pepe dejó de fumar nos comunica también que “Pepe fumaba”.

Pepe dejó de fumar –> Pepe fumaba (presuposición).

Los sobrentendidos o implicaturas. Los sobrentendidos o implicaturas son informaciones implícitas no constantes, que el hablante infiere tomando en cuenta el contexto.

Los chicos tienen hambre –> Tengo que preparar algo de comer (sobrentendido).

Muchos actos de habla transmiten contenidos sobrentendidos. Si alguien dice a otra persona ¿Tienes hora?, lo normal es que no le esté haciendo una pregunta, sino una petición. Y cuando el interlocutor le contesta No tengo reloj, el sentido real no es “No tengo reloj”, sino “No puedo decirte qué hora es”. Esto tan bonito lo estudia esa relativamente novedosa disciplina lingüística llamada Pragmática. Dicho esto, la terminología de tema y rema es llamada por otros autores presuposición y foco refiriéndose a lo mismo. Asimismo sería interesante traer a colación la teoría de los actos de habla de John Austin: el acto locutivo (lo que se dice), acto ilocutivo (la intención con que se dice) y acto perlocutivo (las consecuencias o efectos que se producen).

La información implícita en los textos literarios –> En todos los recursos literarios léxico-semánticos existe una distancia entre el significado y el sentido: metáforas (Esta aula es una nevera), metonimias (las canas para referirse a la vejez), contradicciones (el sonido del silencio, recuérdese el oxímoron: ruidoso silencio), hipérboles (Lloró ríos de lágrimas)… En la antífrasis o ironía, el contenido implícito o intencional es justamente el opuesto al significado. En ocasiones, el enunciado irónico Es usted muy generoso quiere decir: “Es usted un tacaño”. Ante una broma pesada respondemos frecuentemente ¡Muy gracioso!, cuando lo que queremos decir es todo lo contrario. Recuérdese que el sarcasmo se define como el mayor grado de ironía.

En un mensaje tautológico, el significado literal del predicado es idéntico al sujeto (Un hijo es un hijo; Un euro es un euro…), pero su sentido dice mucho más. Por el contrario, la paradoja es un enunciado contradictorio en su forma literal, pero que deja de serlo en su interpretación figurada. Las paradojas en literatura siempre tienen una interpretación no contradictoria; así, por ejemplo, los versos de San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús: Un no saber sabiendo; Vivo sin vivir en mí. Los refranes no contienen una información literal (significado) y una interpretación figurada (sentido): Perro ladrador, poco mordedor. Las fábulas, las parábolas, los relatos míticos son tipos de textos que se caracterizan por presentar un contenido literal y otro figurado. Su interpretación debe partir de lo que se dice de forma expresa, para llegar a la interpretación de lo que se quiere decir.

Las connotaciones. Las connotaciones son los significados que asociamos a una palabra según nuestra experiencia individual, su valor cultural o los conocimientos que disponemos de la realidad a la que aluda. Por ejemplo, la palabra balón tiene un significado constante, pero no provoca las mismas connotaciones en un futbolista que en una persona que desconoce este deporte. De la misma manera, examen tiene una connotación distinta para el estudiante y para el profesor.

Clases de connotaciones

  • Lingüísticas –> La connotación lingüística se produce cuando se asocia una palabra al idioma, al dialecto o al nivel de lengua de origen Las palabras hall, adagio, Intifada, currículum connotan, entre quienes conozcan su origen, valores como “inglés”, “italiano”, “árabe”, “latín”.
  • Culturales –> La connotación cultural se produce cuando se asocia una palabra con un hecho cultural, provocada por las creencias, actitudes y conocimientos específicos del hablante La palabra batalla tiene el mismo significado para todos los hablantes del español; pero el conocimiento histórico o estratégico de un militar no es el mismo que el de un ciudadano medio.

Las connotaciones culturales. Las connotaciones culturales son un elemento fundamental en los textos literarios. Los buenos escritores saben cargar sus palabras y expresiones de esos elementos culturales y emocionales asociados al significado habitual del término. Cuando Rafael Alberti dice “Se equivocó la paloma / se equivocaba”, el poema se carga de sentido porque todos consideramos a esa paloma como el símbolo de la paz. Serrat, entre otros (como Mercedes Sosa), versionó el poema.

El tabú y el eufemismo. Un caso extremo de las connotaciones culturales son los tabúes: palabras que hacen referencia a determinados hechos, personas y objetos, que producen un rechazo cultural; por lo que se evita su pronunciación. Así, por ejemplo, se evitan las voces que se asocian a caracteres negativos: sería muy raro, por ejemplo, que un cristiano bautizara a un hijo con nombres como Judas, Herodes, Pilatos o Caifás. Son también muy comunes los tabúes en términos referidos al sexo o a determinadas necesidades fisiológicas. Las palabras que sustituyen a las tabúes son los eufemismos; por ejemplo: anciano es un eufemismo para la palabra viejo, menos aceptada socialmente. Pueden ser útiles ejercicios que consistan, por ejemplo, en indicar las palabras de distintas parejas que pertenezcan a un nivel estándar de la lengua y las que pertenezcan a un nivel vulgar (por ejemplo, embarazada y preñada, trabajo y curro, bocadillo y bocata, policía y pasma, amigo y colega, cárcel y trena). Otro ejercicio podría ser el de señalar lo presupuesto en una oración como Gonzalo empezó a hacer deporte (Gonzalo no hacía deporte) y también se puede instar a explicar el significado y el sentido de las metáforas de los versos de cualquier poema, por ejemplo, del famoso de Gerardo Diego dedicado al ciprés del monasterio de Santo Domingo de Silos: Mástil de soledad, prodigio isleño; / fecha de fe, saeta de esperanza//.

A modo de resumen

boss

EL TEXTO: SIGNIFICADO Y SENTIDO

SIGNIFICADO La interpretación del texto es literal
SENTIDO La interpretación del texto está relacionada con lo que quiere decir

RELACIONES DE SENTIDO

CONECTORES O MARCADORES DEL DISCURSO –> DEFINICIÓN: Indican la unión, avance y relaciones entre las ideas

–>CLASES:

Conectores semánticos Para seguir con una misma idea: además, incluso…
Para oponerse a otra idea: en cambio…
Para indicar una consecuencia: por tanto…
Marcadores metadiscursivos Los organizadores ordenan el contenido, introducen un comentario o señalan una digresión:
Los reformuladores explican, rectifican, recopilan o marcan distancia
Marcadores conversacionales: De contacto: ¿eh?, ¿sí?…
De evidencia: claro, sí, por supuesto…
De aceptación: bueno, hombre…
REPETICIÓN DE ELEMENTOS Para cohesionar el texto: repetición de palabras y expresiones; sinonimia, antonimia; hiperonimia, hiponimia; expresiones correferentes; expresiones anafóricas y catafóricas; elipsis; tema y rema.

RELACIONES DE SIGNIFICADO

POLISEMIA Cuando una palabra o significante tiene varios significados (relacionados entre sí): estrella, antena, banco…
HOMONIMIA –> DEFINICIÓN: Se produce cuando una palabra tiene varios significados que no están relacionados entre sí, mera coincidencia entre significantes por evolución fonética.
CLASES –> Homófonos: cuando se pronuncian igual, pero se escriben distinto: vaca y baca
Homógrafos: cuando se pronuncian y se escriben de la misma forma: cola (de pescado) y cola (de pegar)
SINONIMIA –> DEFINICIÓN: Se produce cuando dos o más palabras tienen el mismo significado: insular e isleño
ANTONIMIA –> DEFINICIÓN: Se produce cuando dos palabras tienen significados opuestos
CLASES –> Contrarios: oposición gradual: joven y viejo
Complementarios: sin gradación: vivo y muerto
Inversos o recíprocos: uno implica al otro: abuelo y nieto
HIPERONIMIA Se produce cuando una palabra tiene significado general: fruta
HIPONIMIA Se produce cuando una palabra tiene un significado más específicos: manzana, pera, plátano, albaricoque, piña, naranja

LAS EXPRESIONES CORREFERENTES
REFERENCIA Acto de señalar o identificar un referente: por ejemplo, la capital de Francia señala una ciudad francesa
CORREFERENCIA Cuando dos expresiones señalan el mismo referente: por ejemplo, la capital de Francia y París señalan el mismo referente
ANÁFORA Designa a un referente nombrado antes: Esta película la he visto antes
CATÁFORA Designa a un referente que está pospuesto: Les dije a tus amigos que vinieran
DEIXIS –> DEFINICIÓN: Señala realidades con expresiones (los deícticos), tomando como punto de partida al emisor, así como el lugar o el tiempo en que se produce el mensaje
CLASES –> Deícticos personales: pronombres personales (yo, tú, él, nosotros…) y posesivos (mío, tuyo, suyo…)
Deícticos temporales: adverbios (ahora, después, antes…)
Deícticos espaciales: demostrativos (este, ese, aquel) y adverbios de lugar (aquí, allí…)

LA INFORMACIÓN EN EL TEXTO

TEMA Y REMA: TEMA O SOPORTE Información conocida por el oyente // REMA O APORTE Información nueva
LA INFORMACIÓN IMPLÍCITA –> PRESUPOSICIONES Información conocida por el oyente
–> SOBRENTENDIDOS Informaciones implícitas no constantes
LA INFORMACIÓN IMPLÍTICA EN LOS TEXTOS LITERARIOS En todos los recursos literarios había distancia entre el significado y el sentido: en metáforas, metonimias, hipérboles, hipérboles…; en la antífrasis o ironía; en la tautología; en la paradoja; en refranes, fábulas y parábolas

LAS CONNOTACIONES
DEFINICIÓN Significados que asociamos a las palabras según nuestra experiencia individual, su valor cultural o los conocimientos que disponemos de la realidad a la que alude: por ejemplo, balón connota valores diferentes para un futbolista que para una persona que no practique el deporte
CLASES –> LINGÜÍSTICA: Se asocia una palabra a un idioma, a un dialecto o a un nivel de lengua
CULTURAL: Se asocia una palabra con un hecho cultural, unas creencias, unas actitudes o unos conocimientos específicos

Me gustaría hacer un apunte, en esta ocasión sobre aspectos ortográficos como es el de la coma en las enumeraciones. En las enumeraciones se usa coma para separar los diversos miembros, excepto si vienen precedidos de las conjunciones y (e), o (u), pero esta regla tiene algunas excepciones, ya que suele ponerse coma si la enumeración de elementos hace que la frase sea muy larga (Agustín se levantaba muy temprano, se duchaba todos los días, tomaba un fuerte desayuno, y se ponía a leer y a meditar); también se pone coma si en esa enumeración el último elemento no enlaza solo con el precedente sino con todo lo anterior: Dani estudia, sale con los amigos, saca buenas notas, trabaja los sábados en un bar, y le da tiempo a todo. Asimismo se pone coma si en la enumeración el último elemento expresa matices diferentes a los otros: El fin de semana pasado compré tres discos nuevos, le hice un regalo a mi amiga en su cumpleaños, salí un día a cenar, y me sobró dinero. Si esta enumeración precede al verbo, detrás del último miembro no se pone coma: Manuel, Ester, Marta, Óscar, Ramón, Miguel y Ana leen hoy sus trabajos.

En cuanto al análisis del texto, me parece de suma importancia destacar el esquema que no es sino la manifestación organizada de la estructura de un texto. En un esquema deben verse reflejadas las ideas principales y secundarias, su jerarquía y su interrelación. En un buen esquema deben evitarse los enunciados demasiado largos, los demasiado cortos si resultan inconexos y poco claros y, por supuesto, la confusión de lo anecdótico con lo principal. Asimismo es importante trabajar la comprensión de los textos, hacer resúmenes del contenido y ejercicios sobre el tema y la organización de las ideas escribiendo, por ejemplo, un posible título (el tema) que recoja el sentido del texto así como indicar la idea principal de cada parte de un texto completando un esquema o analizando los mecanismos de cohesión (familias léxicas, campo de experiencia, marcadores textuales…). No hay que olvidarse del comentario crítico en que se puede argumentar si el autor o autora logra transmitir bien las ideas que exponga en el texto que fuere y si el tema tiene interés en algún ámbito, por ejemplo cultural y social o si también puede tener aplicación al ámbito más personal. Finalmente el comentario lingüístico es esencial para señalar si el lenguaje es sencillo o complicado resaltando los tecnicismos en caso de haberlos, para decir el género y funciones del lenguaje predominantes y cuestiones de léxico y morfosintaxis que siempre son interesantes, ya sea para explicar el significado de distintas palabras, el de distintos enunciados, para analizar morfológicamente palabras separando cuando sea posible sus componentes (lexema y morfemas) o el análisis sintáctico de una oración compleja extraída del texto sobre el que se trabaje (pero para todo ello ya están los apartados correspondientes 😉 ).

Mito de SísifoPara terminar, vuelvo a dejar por estos lares un bellísimo fragmento del magnífico y grandioso discurso de ingreso en la RAE (2008) de S. Gutiérrez Ordóñez, el discípulo de Alarcos, titulado “Del arte gramatical a la competencia comunicativa” que yo –si de mí dependiera- establecería como lectura obligatoria en su integridad dada mi fascinación por dicho discurso, verdaderamente brillante, francamente sublime. El fragmento habla del mito de Sísifo, precisamente a lo que yo me referí, citando dicho discurso, en las palabras que pronuncié yo en el funeral de mi madre y que tanto impacto causaron entre los asistentes en abril de 2013. Procedo a transcribir ese fragmento: “Cada niño debe iniciar su escalada. Durante la larga travesía de la Prehistoria, el Homo sapiens sapiens ha venido acumulando conocimientos y experiencias. Este saber adquirido o creado por la mente humana constituye un tesoro valiosísimo para la especie: la cultura. Será la clave de su supervivencia y de su desarrollo. Pero es un tesoro frágil y volátil: no forma parte de la dotación genética y no se hereda. La especie humana encarna el mito de Sísifo que recuerda Homero en el Canto XI de la Odisea. En su visita al Hades, Ulises encuentra a Sísifo castigado a subir eternamente “un peñón monstruoso” hasta la cima del monte; con la desesperanza de que, una vez arriba, la piedra vuelva a caer rodando hasta el valle, para verse obligado a comenzar de nuevo el ascenso. Algunos han visto en esta terrible historia un símbolo de la vana lucha de nuestra especie en su afán de conquistar la sabiduría. En efecto, el hombre atesora conocimientos a lo largo de su vida. Pero todo ese saber adquirido en su largo ascenso desaparece con el último soplo de su existencia. La piedra de Sísifo (el conocimiento) regresa al valle y cada niño debe iniciar su escalada cognitiva desde la base. Sin embargo, un hecho biológico, la coexistencia de generaciones, y un hallazgo cultural, el lenguaje, nos permiten perpetuar conocimientos a través de la transmisión, es decir, de la educación. Gracias a ella, podemos entregar como legado el cofre del saber a las generaciones que nos siguen”.

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