Comunicación

LENGUAJE Y COMUNICACIÓN – LENGUA Y SOCIEDAD

LENGUAJE: Es la capacidad o facultad que tienen los seres humanos -pues hablamos de lenguaje humano- para comunicarse. Tiene su forma de expresión en las diferentes lenguas.

LENGUA: Es el sistema (conjunto de signos y reglas para combinarlos) que posee cada comunidad de hablantes (lengua española, inglesa, francesa…). Se trata del código (dentro de los elementos de la comunicación), es una abstracción, es supraindividual, colectivo.  Se trata, pues, de un sistema abstracto de signos lingüísticos que funcionan como un código.

HABLA: Es la realización individual (concreta, material) que hace cada hablante de dicho sistema, de la lengua. Las lenguas se materializan en el habla de cada persona (se relaciona con el idiolecto).

EL SIGNO LINGÜÍSTICO

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Como decía un antiguo profesor mío –muy bueno, por cierto-, en nuestra lengua materna (español) cuando pronunciamos una palabra (significante) en nuestra mente enseguida se nos dibuja el objeto representado mientras que en una lengua extranjera (al menos mientras no la tengamos asimilada y seamos verdaderamente bilingües) ante un término (significante) en vez de aparecernos directamente el significado (contenido, concepto, objeto) lo primero que se nos aparece es el significante en español, o sea, la traducción que hipotéticamente pudiéramos tener apuntada en nuestro cuaderno (de cuando aprendemos una lengua extranjera y hacemos una lista de vocabulario), de manera que al decir “gato” a uno enseguida se le dibuja en la mente el felino mientras que ante la palabra “cat” o “chat”, lo primero que les viene a muchos es el vocablo o significante en español (gato) antes que la imagen del felino (al menos, hasta que interiorizamos completamente una lengua extranjera). Las lenguas están formadas por signos lingüísticos relacionados entre sí por medio de unas reglas. Y es que cuando oímos o pronunciamos una palabra representamos en nuestra mente un concepto o idea. Recibe el nombre de significante la sucesión de sonidos llamados fonemas –o letras/grafías en la escritura- que componen la palabra que oímos o pronunciamos. Y se denomina significado el concepto o idea que se representa en nuestra mente. La asociación del significante y el significado constituye el signo lingüístico. Es decir, el significado es el concepto y el significante es la forma (imagen acústica); el significado es el contenido y el significante la expresión. Luego uno estudiando a Alarcos distinguiría a su vez la forma del contenido y la forma de la expresión y la sustancia del contenido y la sustancia de la expresión. Pero eso quizá sea demasiado complejo de entender para algunos. No obstante, hay que tener en cuenta que esta relación ‘significante-significado‘ se establece entre un patrón sonoro y un concepto, no entre una palabra y un objeto de la realidad.

 

………………………………Significado                             (Dibujo o imagen de un gato)
Signo lingüístico: ——————————— = ————————————————
………………………………Significante                                                [gáto]

Pregunta para mentes despiertas (o sea, absténganse políticos, televidentes de Gran Hermano y especímenes de similar ralea): ¿Puede existir un signo lingüístico sin significado (contenido) o sin significante (expresión)? Obviamente, la respuesta es no ya que el signo lingüístico es la asociación (indisociable e indisoluble) del significante y del significado. Un buen ejercicio puede ser el de escoger varios signos lingüísticos y representar su significado y su significante como en el ejemplo del gato, del árbol o de la bici arriba expuestos. O entre diferentes palabras (grupos de letras unidas) indicar las que sean signos lingüísticos, por ejemplo: sol, avión, meta, pomelo, bonete o rótulo. Pero no serán signos lingüísticos vocablos como sape, atepa, pemo… sencillamente porque esa reunión de letras no se asocia con ningún significado. Es como aquello de “pasa, pesa, pisa, posa… y pusa no porque no existe”. Ahí podemos ver como un fonema o una letra basta para cambiar el significado, y que la última no es signo lingüístico porque no se asocia con ningún significado, el resto sí: pasa (forma del verbo pasar, ciruela pasa, etc.), pesa (forma del verbo pesar o sustantivo: hacer pesas), pisa (forma del verbo pisar), posa (forma del verbo posar)… pero “pusa” no porque “pusa” no significa absolutamente nada. Igual que tecluma, poteruta, paclosa o tero. El signo lingüístico tiene unas características muy importantes: la arbitrariedad (es arbitrario, convencional y, aunque parezca contradictorio, inmutable y mutable, inmutable porque ningún individuo puede cambiar el significante o significado de una palabra a su antojo y mutable porque, con el paso del tiempo, sí que pueden variar los significantes –evolución fonética- y los significados de las palabras pero como fruto del tiempo y de la comunidad de hablantes que asocia de manera convencional un significante a un significado) y la doble articulación. El signo lingüístico, dentro de los distintos tipos de signos, es un símbolo (frente a los índices o indicios –unas huellas es índice de que alguien ha pisado, el humo puede ser índice de un fuego o la fiebre de una enfermedad, y frente a los iconos, que son los signos que guardan alguna semejanza con el objeto al que representan, como una fotografía o un mapa), es decir, el signo lingüístico es un símbolo porque es arbitrario y convencional. Y en efecto no hay ninguna razón para que al gato lo llamemos así, gato, pero está convencionalmente aceptado por toda la comunidad de hablantes y todos los que conocen el código saben a qué se refiere esa palabra. Según la comunidad de hablantes a la que pertenezcan, se puede expresar la facultad del lenguaje a través de diversas lenguas (sistemas, recuérdese: el lenguaje es la capacidad de comunicarse y la lengua el sistema que usa una determinada comunidad de hablantes). Cada lengua establece de forma arbitraria y convencional la asociación entre el significado y el significante del signo lingüístico, así, por ejemplo, la palabra “gato” en inglés se escribe “cat” y en francés “chat”, o “perro” se escribe “dog” en inglés y “chien” en francés:

……………………          Significado    Imagen del gato   Imagen del gato   Imagen del gato
Signo lingüístico: ——————— = ——————- = ———————- = —————
……………………         Significante                gato                          cat                       chat

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De este ejemplo se puede deducir que a un mismo significado le corresponde un significante distinto dependiendo del idioma, de la lengua, o sea, del sistema de cada comunidad de hablantes.

LA DOBLE ARTICULACIÓN DEL LENGUAJE

Luego habría que hablar de la doble articulación del lenguaje ya que el signo lingüístico tiene una doble articulación o dualidad de estructuración: En la primera articulación el signo lingüístico puede descomponerse en unidades mínimas con significación, llamadas monemas. Así, la palabra gatos tendría tres monemas: gat- que significa “mamífero carnívoro felino doméstico”, -o-, que significa “género masculino” y -s que significa “número plural”. Los monemas también son signos lingüísticos, aunque mínimos, y forman parte de una palabra (in-mort-al, leon-a) o coinciden con ella (sol, gorila, mesa, que), los monemas, a su vez, se dividen en lexemas y morfemas según aporten significado léxico o gramatical. En la segunda articulación los monemas pueden descomponerse en unidades mínimas sin significación llamadas fonemas. Por ejemplo: g-a-t-o-s, s-o-l, m-e-s-a, etc. Los fonemas no son signos lingüísticos porque carecen de significado. De estos se encarga la fonología que recuérdese: diferencia significados en oposición con otros sonidos del sistema, mientras que la fonética describe las cualidades físicas del sonido (véase la Gramática didáctica del español de Leonardo Gómez Torrego). Para entenderlo mejor pueden ser buenas actividades como las de formar palabras con distintos monemas, por ejemplo: traga-luz, perr-it-o, pan-ad-er-o, caimán, por, etc. O descomponer diferentes palabras según la doble articulación del lenguaje, en fonemas por un lado, y en monemas por otro (en monemas: baja-mar, camisa-s, reloj-ero, des-ilusion-ad-o, in-venc-ible, silla, etc.).

ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN

Elementos de la comunicación

LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE

Las funciones del lenguaje son: emotiva o expresiva, representativa o referencial, fática o de contacto, apelativa o conativa, metalingüística y poética o estética. El emisor puede utilizar el lenguaje con diversas finalidades o funciones. Cada una de las funciones antedichas se relaciona con los seis elementos de la comunicación:

——————SITUACIÓN (función representativa o referencial)——————————————
EMISOR(f. expresiva)–>CANAL(f. fática)–>MENSAJE(f. poética)–>RECEPTOR(f. conativa)
———————————CÓDIGO (función metalingüística)

En la función expresiva o emotiva el mensaje muestra sentimientos, opiniones, deseos… del emisor, por ejemplo: “¡Qué contento estoy de verte!” En la función representativa o referencial el mensaje ofrece una información objetiva sobre hechos, series, objetos, ideas, etc., por ejemplo: “Está nevando” (reseñando un hecho objetivo). La función fática o de contacto es aquella en la que el mensaje permite establecer, mantener o interrumpir la comunicación. Ejemplo típico: “Buenos días, ¿cómo está?”. No obstante, muchas veces puede darse más de una función porque, por ejemplo, al decir “hace mucho frío” puede que estemos ante la función representativa o referencial (alguien reseña un hecho objetivo: que hace un frío del copón, coño, aunque al mismo tiempo puede estar expresando una sensación suya, y sería más -función- emotiva o expresiva), pero si lo decimos en un ascensor a un vecino para intentar romper el hielo o hablar de algo estaríamos también ante la función fática o de contacto que permite establecer, mantener o interrumpir la comunicación. La función apelativa o conativa es aquella en la que el mensaje pretende influir en el comportamiento del receptor con una orden o mandato, por ejemplo: “¿Quieres callarte de una vez?”, obviamente quien dice esto no está haciendo una pregunta, sino amonestando, haciendo callar a alguien o, al menos, ese es su objetivo. En esta función predomina el modo imperativo o el subjuntivo yusivo salvo en casos como el del ejemplo a modo de pregunta pero que no tiene función interrogativa. Pero sobre todo hay que tener en cuenta si el mensaje pretende influir en el receptor. Por ejemplo, en una cafetería si alguien le pide a otra persona el periódico (Si ha terminado ya de leerlo, ¿me puede dejar el periódico?) está intentando influir (para que se lo deje), aunque también cabría hablar de función fática o de contacto si el que lo pide realmente quisiera solamente establecer una conversación (e incluso ligar utilizando ese ardid del periódico y pidiera la prensa como excusa para ‘darle a la lengua’). Luego está la función poética o estética, que no es una poesía o un poema, sino un mensaje que atrae la atención sobre su forma, es decir, destaca por su vocabulario cuidado, riqueza léxica, figuras retóricas, a veces rima o ritmo, etc., y por último, la función metalingüística en la que el mensaje se centra en el código lingüístico, es decir, se utiliza la lengua para hablar de ella misma, por ejemplo: “La palabra canción se acentúa porque es aguda y termina en ene” o “El núcleo del sintagma nominal sujeto y el núcleo del sintagma verbal predicado, es decir, el verbo, concuerdan en número y persona”.

Más ejemplos: ¡Cállense! –> Apelativa o conativa. ¡Qué día más precioso! –> Emotiva o expresiva. ¿Tiene fuego, por favor? –> Apelativa o conativa en cuanto pretende influir en el receptor para que le dé fuego, aunque también podría hablarse de función fática si el emisor pretendiera únicamente establecer conversación. Lleva una chaqueta de color negro –> Representativa o referencial. La palabra simpática es un adjetivo –> Metalingüística. Hay una borrasca muy fuerte que se extiende por toda España –> Representativa o referencial. ¡Hasta pronto! –> Fática pues sirve para cerrar el contacto o acto comunicativo y también emotiva o expresiva en tanto en cuanto espera que se vuelvan a ver pronto. Llegó la aurora de rosados dedos –> Poética o estética (metáfora).

funciones se relaciona con intención rasgos lingüísticos tipos de texto
Representativa

(referencial)

referente informar objetivamente sobre la realidad (referente) – oraciones enunciativas

– lenguaje denotativo

– modo indicativo

– ausencia de adjetivos valorativos

– textos científicos

– expositivos

– documentos

– informes, noticias, etc.

Expresiva

(emotiva)

emisor comunicación de la subjetividad: expresión de sentimientos, emociones, estados de ánimo, valoraciones, etc. – oraciones desiderativas, dubitativas, etc.

– exclamaciones, interjecciones, interrogaciones

– sufijos apreciativos: aumentativos, diminutivos, despectivos

– superlativo

– adjetivos valorativos

– lenguaje connotativo

– alteración del orden lógico

– poéticos (líricos)

– argumentat.

– textos de opinión

– conversacion.

– coloquiales

– cartas personales

Apelativa

(conativa)

receptor comunicación para llamar la atención al oyente con el fin de modificar su comportamiento o provocar alguna respuesta (mandato y pregunta) – oraciones interrogativas, exhortativas

– imperativos, vocativos

– exclamaciones, interrogación

– textos publicitarios

– algunos jurídicos y administrativos

– lenguaje político

– discursos

– coloquiales

Fática

(de contacto)

canal comunicación para indicar que emisor y receptor siguen en contacto (el canal funciona) – fórmulas ritualizadas de cortesía

– frases hechas, palabras clave

– interjección

– redundancia

– interrupción

– textos conversacionales
Poética

(estética)

mensaje comunicación que cuida la belleza del mensaje, la forma de expresión – figuras literarias

– rima y ritmo

– lenguaje connotativo

– poesía y prosa literaria (poemas, novelas, teatro)

– ensayos

– algunos artículos periodísticos

Metalingüística código comunicación para aclarar o explicar aspectos del propio lenguaje (código) – oraciones enunciativas (definiciones)

– lenguaje denotativo

– ciencias lingüísticas

– textos científicos

– humanísticos divulgativos

zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz André Martinet, lingüista francés, representante de la escuela funcionalista.

Aunque las funciones del lenguaje se las debemos a Bühler y, sobre todo, a Jakobson, y aunque la teoría del signo lingüístico es deudora de Saussure, aprovecho para mencionar a uno de los grandes lingüistas europeos que fue el que destacó por primera vez la doble articulación del lenguaje o dualidad de estructuración, André Martinet (1908-1999), un lingüista francés, representante de la escuela funcionalista de Francia. Sus numerosas obras y artículos se centran en la fonología: Economía de los cambios fonéticos (1955) y en la sintaxis: Elementos de lingüística general (1960), Gramática funcional del lenguaje (1979) o Sintaxis general (1985). De 1993 es la autobiografía titulada Memorias de un lingüista, donde afirma que el propósito esencial de la lengua es “la satisfacción de las necesidades comunicativas” y que, por tanto, resulta prioritario determinar cuáles son los rasgos lingüísticos capaces de transmitir información.

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