Ya tenéis a vuestra disposición el magnífico libro «Está tó pagao»*, una sensacional antología de las sublimes columnas periodísticas de Diario Palentino surgidas de la vigorosa pluma de Javi Sanse y con prólogo literario de mi autoría (en el que cito a grandes referentes y maestros). 😎📖
Ha sido un inmenso honor y auténtico privilegio haber tenido la oportunidad de incursionar en unas de las páginas iniciales de este sugestivo libro y, por ende, haber recibido tan gratísimo encargo al que espero haber sabido corresponder con creces y, sobre todo, con la calidad y gratitud de que son merecedores tanto el cautivador libro como su flamante escritor. 😉😊
Aunque, debido al escaso tiempo de que disponía, no pude extenderme demasiado ni decir absolutamente todo lo que tenía en mente, sí que expuse las ideas principales que quería y, de todas formas, aquí dejo el texto íntegro que preparé para la ocasión, gran parte del cual esbocé en dicho evento. Soy consciente de que en mis exposiciones, a diferencia de en mis clases, en ocasiones hablo demasiado rápido –al estilo Fraga Iribarne-, quizá porque bullan con igual rapidez las ideas en mi cabeza y pretenda transmitirlas a tal ritmo en la elocución, o quizá más probablemente por querer compilar y decir todo y estar limitado a un breve espacio de tiempo, lo que a buen seguro me hace -y me hizo- hablar con mayor rapidez, ya que en el Casino nos dijeron que las intervenciones de los que presentábamos el libro no debían durar más de diez minutos y eso siempre genera hablar con mayor velocidad para no dejar nada sin decir. Así que lamento esa rapidez –que no veréis en otros vídeos sobre cuestiones lingüísticas que hago, ya que es algo que he ido intentando pulir-. Aun así, fueron muchos los asistentes que se acercaron a felicitarme, una vez acabado el acto, entre otros quiero destacar la efusiva felicitación del flamante director de Diario Palentino, Jorge Cancho.
Espero que disfrutéis mucho del libro y de mi prólogo literario.

El texto (íntegro) de mi presentación es el siguiente, por si alguien tiene interés en echarle un vistazo.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JAVIER SAN SEGUNDO
En primer lugar, muchas gracias a todos los asistentes que os habéis congregado hoy aquí para la presentación de esta obra maestra del género periodístico costumbrista que tiene como hilo conductor el ámbito hostelero pero que, merced a sus virtudes narrativas, excede ese campo y cabe, por tanto, analizarlo desde una perspectiva amplia y transversal como la que Javi practica en sus columnas.
Aun a riesgo de ser reiterativo, le agradezco una vez más, tanto su ofrecimiento al encargarme el prólogo literario como el cometido de realizar la presentación –junto a Álvaro– que hoy nos ha convocado en este marco incomparable del Casino de Palencia.
Presentar a Javi Sanse es muy sencillo y muy complicado. Esta dicotomía paradójica se explica fácil. Es sencillo porque apenas necesita presentación, prácticamente todo el mundo lo conocerá por las múltiples actividades, eventos e iniciativas que lleva a cabo este emprendedor nato y plenipotenciario embajador de Palencia. Y difícil porque cuesta mucho condensar en breve espacio de tiempo toda esa frenética labor que realiza, desde soberbio experto en la instrucción de profesionales del sector hostelero hasta divulgador de nuestra gastronomía pasando por el fomento de la práctica deportiva, la difusión cultural y un largo etcétera que hacen de él una personalidad deslumbrante.
Pero dentro de ese brillante carácter polifacético, permitidme que hoy me centre en su dimensión como escritor, como sublime columnista que ha mostrado de forma impecable su solvencia en cada uno de esos vertiginosos relámpagos de ingenio y sagacidad que son las columnas –vehículo de la literatura para llegar al lector, al decir de Umbral-. Hayáis leído o no sus textos, estoy en condiciones de aseguraros que disfrutaréis en grado sumo de su lectura, son textos trufados de la llaneza delibeana y al mismo tiempo presididos por un omnipresente sentido del humor que os hará esbozar sonrisas y hasta alguna carcajada. Pero no son un mero divertimento pues en todas ellas hallaréis enseñanzas, descubriréis aspectos interesantes, tanto del mundo hostelero como de otras cuestiones que relaciona y conjuga en maridaje perfecto. Ese humor quevedesco, esas resonancias umbralianas o de Alfonso Ussía a buen seguro os cautivarán. Y también comprobaréis la sana transgresión, al estilo perezrrevertiano. Frente a la corrección política tan imperante hogaño, donde casi todo ha devenido en reino de la horterada y cursilería, plagado de eufemismos y vacuos circunloquios de estéril verborragia, Javi Sanse se erige en fascinante “heterodoxo” con una prosa fresca, atractiva y atrevida, que es precisamente lo que conecta con los lectores. La gente está harta del lenguaje artificioso, de esos textos periodísticos, sobre todo de índole política, que parecen sacados del argumentario de cualquier partido y repletos de lenguaje encorsetado, de afectación superlativa, carentes de espontaneidad y naturalidad y exasperantemente plúmbeos.
No quiero pecar de erudición ni mucho menos incurrir en la tan molesta pedantería, esa estupidez adulterada por el estudio como bien la definía don Miguel de Unamuno y Jugo, aunque sí que es cierto que advertiréis en mi prólogo bastantes alusiones a grandes referentes, maestros y hasta algún profesor y algún amigo que por su importancia para mí me he permitido pasear por esas primeras páginas… Pero creo que prudencia y estudio, claridad y llaneza son las virtudes que deben procurarse y coinciden con las cualidades con las que Javi sabe guiarse con soltura y eficiencia. No puedo sino destacar sobremanera su gran altura intelectual y nivel cultural, que, aunque desde la más absoluta sencillez, veréis reflejados en sus textos. Por eso es un placer charlar y debatir con él, de muchos temas por supuesto, pero también de los lingüísticos, y así hemos debatido sobre la sempiterna tilde en la palabra solo en su función adverbial, del empleo de extranjerismos o de ciertas estructuras sintácticas. Eso siempre se puede hacer con amigos que tienen esas inquietudes intelectuales y ese grado de conocimientos, como me pasa también con mi amigo Sergio Andrés, voraz lector, con mi gran amigo Álex Ballesteros, también docente y mente prodigiosa, y por supuesto con Javi Sanse, cabeza lúcida, instruida e ingeniosa como pocas. Y es que, como dice mi admirado lingüista Salvador Gutiérrez Ordóñez, la lengua es pura democracia; aunque está muy de moda arremeter contra la RAE, esta no es sino mero notario del uso que de la lengua realizan los hablantes y por tanto la norma se desprende del uso mayoritario del nivel culto. Sirva el ejemplo de la grafía de whisky/güisqui, donde no triunfó la adaptación de la Docta Casa, aunque sí tuvo más fortuna con fútbol, triunfó la adaptación aunque nuestro vocablo propio que creo solo usa el Betis en su denominación como Real Betis Balompié. Y lo mismo cabría decir con la transitividad del verbo cesar, dada la profusión de uso. Esto es como cuando dicen que la lengua es machista por culpa del heteropatriarcado y otras tonterías, la lengua, y más aún para los lingüistas funcionalistas como un servidor, es un instrumento de comunicación, y si una palabra significa lo que significa no es por la lengua en sí misma, sino por el significado que le da la comunidad de hablantes. Es como un cuchillo de cocina, se puede emplear para cortar jamón o para clavárselo en el ojo al vecino. Pero la culpa no será del cuchillo, sino de quien lo emplea y del uso que le da.
Pero esto no es una disertación lingüística, quiero centrarme en la gran calidad de los textos recogidos por Javi en esta antología y también en ese carácter transgresor. Hasta para transgredir la norma conviene conocerla porque así se conocen los efectos que produce y, en ocasiones, buscados porque conviene y se quiere impactar y epatar. Las columnas, como digo en el prólogo, tienen mucho de floración espontánea del pensamiento, una veces sirven para instruir; otras, para felicitar, otras serán de crítica o de denuncia, pero de lo que no cabe duda es de que resultan descollantes cuando están escritas con una prosa envolvente, un sentido del humor sugerente y un estilo propio que Javi ha ido cimentando poco a poco hasta alcanzar una solidez sencillamente impresionante. Javi se revela como un escritor hondo y verdadero, en cuyos textos podemos rastrear resonancias de grandes autores, pero a la vez con una sencillez que lo hace asequible para todos. Todo ello lo convierte en uno de los más ilustres columnistas costumbristas que han engrandecido las páginas de nuestra trascendental prensa local, tan atenta a nuestro entorno circundante, lo digo tanto como profesor de Lengua en esta ciudad como en calidad de opositor a corporaciones locales de nuestra Palencia.
Esta antología de Javi Sanse es, metafóricamente, como una gloriosa ruta, como esas rutas de bares en que se degustan deliciosas tapas –a veces una de bravas, ¿verdad?- acompañadas de néctares de Baco o zumos de lúpulo y cebada; una ruta maravillosa de esas que solo suelen conocer bien bien los que, como dice Pérez Reverte, tienen olfato de sabueso o de veterano rastreador. Y ya sea como el camino de Delibes o como la senda machadiana que se hace al andar, nuestro autor recorre ese camino, esa ruta, de manera portentosa en cada uno de sus párrafos. Ya describía el padre del empirismo, John Locke, el mérito personal como el resultado del trabajo, conocimiento y esfuerzo, que es lo que ha dado lugar a este espléndido libro.
El autor se muestra inquieto y sereno a un tiempo, de palabra fácil, dicción jocunda y alma independiente. El paso del tiempo hizo que nos hiciéramos buenos amigos, con amistad desprovista de intereses, y apoyada en aficiones y valores comunes, aunados en ese eclecticismo, pero también en esa independencia y en la importancia concedida a unos principios de esa brújula moral que existe al menos en la conciencia de los hombres buenos, en el sentido machadiano de la palabra bueno.
No voy a comentar ni a apostillar mucho más de lo que ofrecen los argumentos de cada una de las columnas ni lo que en realidad transmiten, eso queda para goce del lector. Además la labor del prologuista –especialmente cuando la brevedad no es su mayor virtud- se ciñe al deber de animar la lectura, pero no a descubrir el meollo –o la almendra de la cuestión, que diría Laín Entralgo– de lo que se dice en los textos. Me abstengo, por tanto, de repetir con peores palabras y en comprimido lo que explayan magníficamente las columnas periodísticas del libro o de mi prólogo. Me limito a subrayar su mérito y sus virtudes narrativas y de interpretación. Aquí está el libro y lo que debe hacer el lector es pasar inmediatamente a orearse en sus páginas, después si quiere de posarse un momento en el vestíbulo (o zaguán que es mucho más eufónico) lóbrego y protocolariamente monótono de mi prólogo –que ha sido más bien un grandioso cometido con que me obsequió el autor y, por supuesto, para mí ha sido un privilegio, un honor y una enorme satisfacción realizarlo-.
Por último, celebro una vez más la genial idea de reunir en esta selecta antología los excelsos textos periodísticos de Javi Sanse y le agradezco una vez más la confianza en mí depositada desde su comienzo con la primera columna en Diario Palentino… Y a los lectores deseo advertirles de que el menú que se compendia en este libro os va a dejar muy buen sabor de boca y que, del mismo modo que al salir de un establecimiento con extraordinarios productos y viandas servidos con exquisito trato decís: ¡¡Aquí… aquí tenemos que volver!!, de igual manera, al terminar el libro, os dejará con ganas de más. De mucho más. Sin más dilación os dejo con el artífice de todo ello, con este amante de la hostelería y de que la calidad humana presida todas las actividades de quienes se dedican a tan nobles oficios de tan imprescindible gremio, con este genio colosal llamado Javier San Segundo de Lózar. Muchas gracias.
Miguel Á. del Corral

Afirma G. K. Chesterton que la vida y la historia del ser humano consisten en ser peregrino de la propia existencia y es que, en ese peregrinar del sendero vital, en ese camino machadiano de la vida, a veces podemos tropezar con personas sencillamente espectaculares. Precisamente uno de los fenómenos más impresionantes que uno pueda tener la suerte de conocer –y que yo, afortunadamente, conozco especialmente bien desde hace poco más de un año- es Paulita Román, una deportista de desbordante talento, sublime ser de la eterna sonrisa que vive y siente el fútbol como nadie dándolo todo en cada encuentro, en cada entrenamiento, en cada oportunidad que se le brinda… y es que, a pesar de su edad, debido a su precocidad y enormes aptitudes, destrezas y habilidades, ya fue convocada para la territorial sub12 con solo 9 años. Hoy, a las puertas de la mayoría, cumple su 3ª temporada en 2ª División y aunque, actualmente, se dedica en cuerpo y alma y con una idoneidad, dominio y pericia fuera de toda duda al sugestivo deporte balompédico –que, desgraciadamente, no cuenta con el apoyo que sería deseable, especialmente en comparación con sus homólogos varones-, Paula también destacó en otros deportes llegando a ser subcampeona de Europa de tenis y subcampeona de España de atletismo. Una figura formidable que cautiva, seduce y deslumbra a cada paso.
campos –siguiendo la estela de su hermano Gustavo con quien comparte innumerables cualidades-, pero es que, además de sus innegables virtudes deportivas y futbolísticas, a ellas hay que aunar su enorme capacidad intelectual, con una agudeza e inteligencia que revelan una mente brillante, de hondo calado y profundidad, que discurre con una solvencia increíble (y especialmente yo puedo dar buena cuenta de ello), y a esas virtudes deportivas e intelectuales se suman, a su vez, las humanas en la medida en que muy pocas veces, en las procelosas aguas del río manriqueño de la vida, podemos hallar también a una persona de la impresionante calidad humana, suprema integridad y enorme sensibilidad como las que impregnan la identidad, temperamento y estilo de Paula y que sabe conjugar maravillosamente bien con la fuerza, entereza, fortaleza, vigor y vitalidad, capacidad de sacrificio y enérgica pujanza que hacen de ella una personalidad arrebatadoramente arrolladora, apasionante y única.
Por establecer didácticas analogías, como decía S. Gutiérrez Ordóñez, nada hay más democrático que la lengua pues son los hablantes quienes, con su uso, van decidiendo… y, como remarcaba el maestro Alarcos, solo después, de su peso y medida, se desprende la norma. De igual forma, el juego, aun con sus normas, es libérrimo y de igual manera, de su peso y medida, se desprenden esas figuras colosales que irradian excelencia como es el caso de la rubia guerrera Paula Román, a la que es imposible no querer y admirar en grado sumo por reunir ese acervo de magníficas cualidades. Resulta uno de los mayores placeres ser testigo de sus avances, progresos y crecimiento sensacional. Se trata de una admirable persona que se crece ante los obstáculos y adversidades, luchadora excepcional y prodigiosa, auténtico portento llamado a destacar dentro y fuera de los terrenos de juego por sus innumerables capacidades e infinito potencial, que la convierten en un ser irrepetible del que es imposible no disfrutar y que imprime además un mágico carácter a todo lo que hace y al modo en que lo hace de tal suerte que va dejando una huella indeleble, por lo que, nuevamente, resulta imposible no caer rendido ante su indubitable grandeza… deportiva, intelectual y humana. No se trata solo de una joven promesa de nuestra tierra, sino de un ejemplo digno de admiración y, en consecuencia, pocas satisfacciones más gratas que ser partícipe, cimiento y sostén de su trayectoria por todo cuanto ofrece con asombrosa esplendidez.























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Gramática de la Lengua Española (1994), Emilio Alarcos.
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