Quienes me conocen saben bien de mi pasión por el ámbito musical así como de mi espíritu ecléctico. Además tengo la suerte de contar con amigos que son auténticos genios de la música y extraordinarios compositores como Álex Ballesteros (que llegó a ser seleccionado para sonar en los 40 Principales) y que tiene un talento descollante pulido con la autoexigencia del artista profesional aunque se desempeñe como formador vial debido a su carácter brillantemente polifacético y siempre sobresaliente en tantos campos. Dicho esto, es cierto que yo tengo especial querencia por estilos de música como el techno o el house, en definitiva, la música electrónica, pero, como digo, mi espíritu ecléctico siempre me ha llevado a escuchar de todo, desde el pop hasta el rap pasando por el indie, que tanto gusta a mi amigo Sergio Andrés.
Y hoy quería dedicar a esta humilde entrada de mi blog a un gran DJ, que, aunque nacido en Vitoria, está vinculado a la vecina Valladolid donde tiene su escuela de DJ en la que ejerce como director y jefe estudios impartiendo unas fantásticas enseñanzas sobre esa profesión, algo a lo que contribuye su acreditada experiencia. No en vano fue campeón nacional en el Campeonato Mundial DJs Movida Corona 2011 y subcampeón nacional Vicious Magazine Contest 2014. Además de todo ello, este artista, DJ, docente y productor de personalidad arrolladora e indubitable carisma es el youtuber de electrónica más importante de habla hispana del mundo así como copropietario del sello discográfico Mendossa Records. Me estoy refiriendo, obviamente, al impresionante SERGIO REZ.
Creo que es de justicia reconocer la encomiable labor que realizan personalidades tan enriquecedoras como la de Sergio Rodríguez Cortázar, Sergei Rez, a través de sus múltiples actividades e iniciativas, ya sea como DJ y como productor, ya sea como creador de la escuela de formación antedicha (Índigo Dj School) y como profesor, ya sea como youtuber, que no deja de ser también una forma particular de divulgador didáctico inserto en las nuevas tecnologías que se antojan imprescindibles hogaño y cuyo buen dominio también enseña Sergei Rez. Es el claro ejemplo de artista autodidacta, hecho a sí mismo, adquiriendo conocimientos y experiencia merced a su esfuerzo e indudables capacidades, lo que le ha llevado a lo más alto al mismo tiempo que ha ayudado a mucha gente a cumplir sus sueños o, cuando menos, a acercarse un poco más a sus metas y objetivos.
El buen gusto en la selección musical, la creatividad y su toque en cabina han llevado a Sergei Rez a ser considerado como uno de los mejores DJ españoles pero, a la vez, ha tenido –y tiene- la generosidad de compartir todo ese cúmulo de prácticas y saberes adquiridos para que quien quiera pueda conocer y acercarse a ese apasionante mundo. Pues él lo conoce bien, desde los pequeños clubes –con esa especial conexión de lo íntimo- donde tanto le gusta pinchar hasta los más afamados festivales donde ha tenido oportunidad de participar con un éxito siempre rotundo y espectacular. Sin olvidar esa vena emprendedora enfocada al aspecto formativo que, sin duda, ha supuesto una conjunción sensacional en la admirable trayectoria de este ecléctico artista. En esa faceta netamente emprendedora me recuerda a ese otro gran embajador que tiene Palencia, siempre rebosante de electrizantes proyectos y que es Javi Sanse. De todos es conocida la repercusión que tuvo el Lemon Society en la capital palentina y es que si algo caracteriza a la ciudad del Carrión es su capacidad creativa y artística, de la que se nutren míticos locales, desde el cautivador El gato negro, siempre a la vanguardia en la zona del seminario donde se ubica desde el ya lejano año 1986 hasta el Universonoro pasando por iniciativas encomiables como esos “micros abiertos” que llevan a cabo asociaciones como Arcadia. Además tenemos la suerte de contar con festivales ya consolidados como el genial Palencia Sonora.
Por si fuera poco, Sergei Rez también es escritor. Suya es una novela de terror titulada ‘La maldición de la viña’ que escribió durante la pandemia. En definitiva, creo que estamos ante una personalidad interesantísima, de esas que hacen del mundo un lugar mejor, a través de su talento, de su increíble genialidad, de su habilidad, ágil y versátil, a la hora de pinchar música, pero también a la hora de instruir y enseñar, ya sea en su escuela o través de su canal de youtube con esa forma tan sugerente y atractiva, sugestiva y cautivadora, repleta de carisma y buen rollo, que le permiten conectar como nadie con un amplísimo espectro de público que termina haciéndose incondicional suyo, y no es para menos. Vaya mi más sincera enhorabuena a este grandioso fenómeno… Y para que lo conozcáis un poquito mejor –si es que hay alguno que todavía no ha oído hablar de él- os dejo una entrevista, quizá de las más personales de todas aquellas en que ha participado, que le hicieron en Techno Room. Que la disfrutéis. Y larga vida a Sergei Rez, el mejor, un grande, un tipo portentoso y magnífico del que siempre se puede aprender y con el que nunca se deja de disfrutar.
Palencia es la ciudad que vio nacer a mi madre, en la que se conocieron mis abuelos maternos Agustín (Sahagún de Campos, León) y Marina (Corrales del Vino, Zamora) y en la que yo resido desde los diez años, tras vivir cinco años en La Coruña –donde nací- y otro lustro en Toledo.
Cuando vine a Palencia, allá por los años 1998/1999, la ciudad justo alcanzaba los 80.000 habitantes (aprox.), tenía aproximadamente el mismo volumen de población que Toledo, y llegó a su pico más elevado en 2009, superando los 82.000 habitantes. Sin embargo, desde entonces ha ido descendiendo y en 2023 se situaba en los 76.331, con una pérdida de población notable. Es posible que algunos habitantes se hayan ido a pueblos cercanos del alfoz como Grijota, Villamuriel del Cerrato, Villalobón o Venta de Baños, pero, aun así, la imagen que reflejan los datos no deja de ser desalentadora. Y, en mi humilde opinión, creo que un exceso de resignación y la falta de voluntad por luchar por el progreso del municipio han contribuido a esta situación.
No está entre mis objetivos ser alcalde de la localidad ni mucho menos, pero sí que me gustaría lanzar al aire algunas propuestas por si, en caso de ser factibles, pudieran contribuir a la mejora de Palencia. Quién sabe si la actual alcaldesa, Míriam Andrés Prieto; el portavoz del principal partido de la oposición, Víctor Torres Albillo; el líder municipal de la formación localista Vamos Palencia, Domi CurielLobato; u otros recogerán el guante algún día.
Soy muy consciente de la dificultad que supone y de la complejidad que entraña llevar a cabo algunas iniciativas o proyectos, bien por no ser estos de competencia municipal –o al menos no exclusivamente- o bien porque quizá las depauperadas arcas municipales no cuenten con los recursos suficientes que serían deseables y que siempre han lastrado la tan necesaria autonomía local. Aunque yo soy más liberal que conservador, Cánovas del Castillo afirmaba que “la política es el arte de aplicar en cada época de la historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible”, y, al modo orteguiano, yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo. Entiendo, por tanto, que en ocasiones ciertas ideas solo pueden materializarse si se dan las circunstancias que las hacen posibles. Por todo ello lo aquí expuesto no son más que los pensamientos de un ciudadano y vecino que, desapasionadamente y, sobre todo, con espíritu constructivo, se atreve a exponer algunas pinceladas sobre proyectos que, de ser posibles, podrían redundar en beneficio del municipio y de quienes, residiendo en su territorio, lo habitan de acuerdo con la propia organización municipal. Ya se sabe que los elementos del municipio son: el territorio –lugar delimitado sobre el que se halla asentada la comunidad que allí convive-, la población –la gente que habita dicho territorio- y la organización –la forma en que se estructura a través de sus instituciones, en el caso de las corporaciones locales a través de los ayuntamientos y diputaciones-.
Uno de los sitios más injustamente tratados es, sin duda, el pulmón verde de Palencia: el monte El Viejo, que tanto gustaba a mi abuelo materno Agustín, quien se lo conocía como la palma de su mano. Después de disfrutar en mi infancia de inolvidables jornadas en aquel paraje yendo a la Casa Grande, al Refugio o a la Casa Pequeña, hoy se encuentran prácticamente todos ellos en un estado de lamentable abandono. Y menos mal que aún perduran las piscinas que algunos desaprensivos quisieron en su día suprimir. Es cierto que es difícil dar salida allí a negocios de hostelería, especialmente en los duros y fríos invierno. A ello se suma que hay que acudir en coche y, por tanto, eso impide la ingesta de alcohol, mas eso acontece con otros tantos lugares para cuya visita se requiere de vehículo sin que ello dificulte el desarrollo de negocios de hostelería. A pesar de que hoy la Casa Grande luce un cartelón anunciando mejoras para su rehabilitación y su conversión en un supuesto centro de interpretación, la verdad es que se encuentra abandonado, con los cristales rotos, sin funcionamiento y sin que se vea a nadie trabajando allí. Dicho esto, no parece que un centro de interpretación vaya a ser un gran reclamo para posibles visitantes. Cuando yo era pequeño, comimos y cenamos en muchas ocasiones allí. Incluso recuerdo cenar una noche con mi madre, una vez ya fallecidos mis abuelos. Quizá una especie de alojamiento rural con servicio de hostelería (alojamiento rural y establecimiento de hostelería) para posibles comensales que visiten el lugar sería buena idea. Otro tanto cabe decir del Refugio, hoy cerrado a cal y canto, cuando antaño gozó de envidiable salud, por ejemplo en los tiempos en que lo regentaba José María Galindo, amigo de mi abuelo. Y la peor parte se la lleva una Casa Pequeña totalmente saqueada, vandalizada, desvencijada, con puertas y ventanas rotas y estancias quemadas. Un aspecto tétricamente lúgubre y de una sordidez tristemente patética. En su día, eso era la casa que se ofrecía al guarda forestal del monte al mismo tiempo que se empleaba para ofrecer algunos refrigerios o viandas a los visitantes como cuando lo hacían primorosamente Anastasio Catalina y su esposa Encarna. Habría que analizar la posibilidad de revitalizar eso de alguna manera, incluso con algún anexo de ampliación –con escrupuloso respeto al entorno natural- pero que al menos satisficiese al posible visitante, por ejemplo, adosando algún sitio de esparcimiento adecuado a tal fin. Ello debería ir acompañado de una mejora del fantástico mirador de la ciudad de Palencia con las fabulosas panorámicas que se tienen desde allí. Solicitar proyectos con ideas innovadoras que pusieran en valor ese entorno natural sería el primer paso, además de seguir cuidando la entrañable reserva de ciervos, que se puso en marcha en los años setenta a través del ICONA, con ciervos traídos de Toledo (de la finca de Quintos de Mora, año 1975). Pareciera que había más pujanza en los años setenta que en pleno siglo XXI. Esa revitalización de la gran reserva de la biodiversidad palentina es, sin duda, un asunto pendiente frente al actual abandono que viene padeciendo desde hace ya unos cuantos años el pulmón verde palentino.
Por supuesto no podemos olvidar que el lugar más icónico de la ciudad, el Cristo del Otero, sigue siendo desconocido por la gran mayoría de las personas que no son oriundas de Palencia y se debería desarrollar algún plan para su puesta en valor como reclamo turístico de primer orden con objeto de que alcanzase la debida repercusión que bien merece la monumental escultura de Victorio Macho.
Por otro lado, Palencia fue cuna de los primeros estudios generales, germen de la primera universidad de España. Sin embargo, hoy no cuenta con ninguna institución universitaria propia, más allá del campus universitario dependiente de la Universidad de Valladolid. Aparte de la Escuela de Enfermería, solo hay una pocas facultades (ingenierías agrarias, magisterio, trabajo social…) que también hacen languidecer la ciudad. La Universidad de Valladolid, igual que la de Salamanca, conocidas como históricas, datan de largo tiempo atrás. Pero la universidad leonesa también surgió desgajándose del tronco madre ovetense -se escindió de la Universidad de Oviedo en 1979- y hoy es reconocida como una prestigiosa universidad en la que han impartido su magisterio personalidades tan relevantes como el académico de la RAE Salvador Gutiérrez Ordóñez. Del mismo modo, Burgos solo tenía un campus universitario dependiente de Valladolid, pero desde el año 1994 cuenta con universidad propia. En Santander eran conocidas sus escuelas de ingenieros y aparejadores, pero la Universidad de Cantabria nace casi con la autonomía, pues no existía la UCAN cuando era la antigua provincia de Santander perteneciente a Castilla. Surgió como Universidad de Santander en 1972, luego convertida en Universidad de Cantabria. El caso es que hoy la tiene. Pero Palencia se ha quedado sola, se ha quedado atrás, sin universidad. Y tenerla sería un auténtico revulsivo de enormes beneficios para todos. Siempre pienso en la Fábrica de Armas como el lugar ideal para un bello campus universitario palentino. No creo que la producción armamentística que hoy ofrece Palencia sea como la de otros tiempos. Además, y aunque siga en funcionamiento, cuando paseo por sus laterales y parte trasera siempre veo ventanales y cristales rotos en sus distintas naves, con una imagen poco edificante de un lugar de grandes dimensiones que podría convertirse en un extraordinario campus universitario. Eso no supondría acabar con la labor de los que allí trabajan que a buen seguro podrían encontrar ubicación en otra zona más adecuada para ello. Quizá Palencia no pueda tener facultades de medicina o veterinaria. Pero sí podría luchar –y haber luchado- por una universidad propia, aunque fuera modesta, con facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Periodismo, Comunicación, Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, etcétera. No hace falta convertirse en una segunda Salamanca, pero una universidad, ya pública –que sería lo suyo-, ya privada, contribuiría al progreso de Palencia. Eso generaría el establecimiento de colegios mayores, residencias universitarias, cafeterías, lugares culturales y de ocio, además de la capacidad de innovación e investigación inherente al desarrollo de la vida universitaria. Quizá sea una cuestión que entraña riesgos y de compleja aplicación, pero solo se pierde la batalla que no se libra, y se echa en falta una apuesta más decidida por las posibilidades que ofrece Palencia. Ya sé que tenemos muy próxima la ciudad vallisoletana. ¿Y qué? También están cerca Elche y Alicante, a solo 21 km, y cuentan con sus respectivas universidades. En fin. Ahí lo dejo.
Asimismo, y siguiendo con el terreno educativo –al que tan vinculado estoy merced a mi labor docente como profesor de Lengua castellana-, creo que fue una terrible pérdida el cierre del emblemático colegio San Agustín, es decir, los agustinos de la capital palentina, un gran colegio –a pesar de que yo fui al Gómez Manrique de Toledo y al Ramón Carande y Thovar y al IES Trinidad Arroyo de Palencia-. Los agustinos estaban presentes en Palencia desde el año 1947, tengo algún buen amigo (como Álex Ballesteros) que tuvo la fortuna de asistir a este centro y además contaba con una infraestructura e instalaciones envidiables. Es una pena que cerrara en el año 2009 cuando incluso dos años antes se les había concedido por la Junta de Castilla y León la implantación también de la enseñanza Primaria. Con independencia de esto último, no cabe duda de que fue un gran centro de enseñanza media y habría que luchar por su nueva puesta en funcionamiento. Es cierto que ello se debió a la falta de alumnado, pero si Palencia crece, atrae población y se asientan familias y jóvenes, las cosas podrían cambiar. Es verdad que su situación a las afueras de Palencia puede resultar complicada para algunos, pero para eso existe el transporte escolar. Es más, a mi instituto venían incluso alumnos del ámbito rural (de Torquemada, Cordovilla la Real, Astudillo…) y eso no debería suponer problema. Debido al proceso de secularización de nuestra sociedad y a la falta de vocaciones religiosas, sería absurdo que existiera en su vertiente de seminario, pero sí que considero harto beneficiosa una reapertura de este centro como colegio de enseñanza media (ESO y Bachillerato) y, además, sí que me gustaría que, de una forma u otra, permaneciera bajo los auspicios o protección de los agustinos. No ya solo por ser quienes durante más de sesenta años realizaron esa labor docente, sino porque se trata de una orden de espíritu abierto y ecléctico. De hecho, mi admirado lingüista Salvador Gutiérrez Ordóñez, antes de recalar en la universidad ovetense, estudió con los frailes agustinos, quienes costearon sus estudios durante toda su juventud y a quienes siempre mostraría una infinita gratitud por inculcarle “el valor del esfuerzo, de la constancia y de la superación” y por mostrarle “la importancia de la ilusión, de la amistad, de la generosidad y de la entrega «misionera» como medios de conseguir la felicidad propia”; creo que son motivos más que suficientes para que, de un modo u otro, siguieran teniendo relevancia o cuando menos ejerciendo de manto protector y el padrinazgo del centro. Ojalá se haga lo posible para revitalizar el centro de los agustinos, por reabrirlo sin seminario como centro de enseñanza media bajo patronazgo de esa orden de los agustinos que tanto esfuerzo dedicó a su obra y labor docente. Y, sobre todo, para poder evitar así el lamentable estado de abandono al que se han visto abocados otros sitios de Palencia como el colegio de huérfanos ferroviarios o los sitios antes citados del monte El Viejo, especialmente sangrante en el caso de la Casa Pequeña.
El desaparecido colegio Ignacio de Loyola al menos fue sustituido por el centro donde se encuentran hoy las enseñanzas artísticas superiores en conservación y restauración de bienes culturales en la especialidad de textiles que se imparten en las antiguas instalaciones de antiguo colegio san Ignacio de Loyola, situadas en la calle Miguel de Unamuno, 10, así como por la Escuela Oficial de Idiomas, situada en la calle Isaac Peral, pero toda la zona del patio de lo que fue ese colegio Ignacio de Loyola, repleto de malas hierbas, vigas y hierros da una imagen bastante penosa y desoladora y lleva así años sin que se haga nada, siquiera sea por ofrecer una estampa algo más edificante. También se tardó bastante en la demolición del antiguo colegio de Carrechiquilla, pero esto último al menos finalmente se llevó a cabo ya que su rehabilitación se antojaba tarea imposible a juicio de los técnicos.
Siguiendo con la temática educativa, otra propuesta es la que ya realicé en otra entrada de este blog, referida a un servicio municipal o provincial de clases de refuerzo o apoyo, al menos de materias instrumentales –como Lengua castellana o Matemáticas-, bien presenciales o, si no, con cursos online, para aquellas familias de menos recursos; evidentemente, sin generar competencia desleal. Como profesor particular de Lengua castellana, no seré yo quien tire piedras contra mi propio tejado y, por tanto, creo que los servicios públicos no han de ser generadores de efectos distorsionadores en el mercado, pero sí satisfacer las posibles necesidades de los más desfavorecidos allí donde la iniciativa privada no pueda llegar. Esto podría ser también una gran iniciativa para el servicio de Juventud de la diputación de Palencia con objeto de ayudar a los jóvenes estudiantes del mundo rural, que tienen más difícil acudir a un profesor particular o que no tienen academias en sus municipios. Yo no tendría problema en ofrecer, desde mi experiencia, posibles ideas para la puesta en funcionamiento de un servicio educativo de refuerzo de estas características, al menos en la asignatura de Lengua castellana y Literatura. Ahí lo dejo también para quien desee recoger el guante.
Como dije en la entrada antes referida, es cierto que los entes locales carecen de la capacidad legislativa del Estado o de las autonomías ya que lo que poseen es la potestad reglamentaria y de autoorganización, pero es la administración más cercana al ciudadano y habría de tener mayores cotas de autonomía. Por ejemplo, en materia de Educación. Es cierto que la cooperación y colaboración con las administraciones educativas en la planificación e implementación educativa no figura como competencia local propia en la Ley de Bases de Régimen Local 7/1985, sin embargo, la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) hace vigente el artículo 1, letra p de la LOE (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación), que establece que uno de los principios en los que se inspira el sistema educativo español es el de “La cooperación y colaboración de las Administraciones educativas con las corporaciones locales en la planificación e implementación de la política educativa”. Y lo que sí pueden es cooperar en la prestación del servicio educativo y en la realización de actividades o servicios complementarios. Conforme con el capítulo VI del Decreto 2274/1993, de 22 de diciembre, de cooperación de las corporaciones locales con el Ministerio de Educación y Ciencia: “Las Corporaciones Locales podrán cooperar en la prestación del servicio educativo y en la realización de actividades o servicios complementarios. Estas actividades podrán desarrollarse, a través de convenio con el Ministerio de Educación y Ciencia, en el que se determinarán las condiciones generales para su realización” (artículo 12).
Es verdad que la Ley 27/2013de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local no avala la inclusión de estas prestaciones educativas a que hemos hecho referencia más arriba en la categoría de competencias propias, pero, de acuerdo con la LBRL, sí se pueden considerar como competencias delegables (tendrán que cumplirse los requisitos para tales delegaciones de las comunidades autónomas: suficiencia financiera, exclusión de duplicidades, garantía de financiación…): “Con el objeto de evitar duplicidades administrativas, mejorar la transparencia de los servicios públicos y el servicio a la ciudadanía y, en general, contribuir a los procesos de racionalización administrativa, generando un ahorro neto de recursos, la Administración del Estado y las de las Comunidades Autónomas podrán delegar, siguiendo criterios homogéneos, entre otras, las siguientes competencias (LBRL, artículo 27.3): Realización de actividades complementarias en los centros docentes. Por eso siempre he pensado que la administración local debería preocuparse por la formación –también por el empleo, acceso a la vivienda y ocio, especialmente de los jóvenes– y siempre he considerado que se deberían hacer propuestas, por ejemplo, con servicios municipales de clases particulares, no como competencia desleal a academias y profesores particulares –yo he ejercido durante años y ejerzo como docente particular de Lengua castellana y no cometería tamaño disparate-, sino que habrían de ser destinadas para aquellos casos de vulnerabilidad donde familias de escasos recursos requieran esa prestación; al fin y al cabo, es gente que, muy posiblemente, jamás acudiera al sector privado por falta de medios y, por ende, las entidades locales podrían desempeñar un papel fundamental llevando a cabo ese cometido. Eso unido a unas políticas certeras de juventud y también respecto de la formación vial en materia de Tráfico serían, desde mi punto de vista, pilares fundamentales por los que yo, de ser concejal o alcalde, apostaría intensamente. El ámbito municipal es el más próximo al ciudadano y a pesar de sus siempre limitados recursos financieros y de las depauperadas arcas locales debería resaltarse la importancia del municipio como elemento natural y esencial por ser este donde se organiza la población de un territorio constituyéndose como eslabón básico y principal y punto de conexión primario entre la administración y los vecinos.
Dicho todo ello, como todo el mundo sabe, la lengua castellana surgió en el condado de Castilla y muchos territorios se han valido de su pujanza para ponerla en valor, desde La Rioja a Cantabria pasando por provincias castellanoleonesas como Valladolid o Salamanca. Sin embargo, no se ve una actividad parecida en Palencia, ciudad que podría explotar el llamado turismo lingüístico a través de una herramienta fundamental con la que nos comunicamos, es decir, con esa lengua internacional que es el español.
También existe otro turismo que es el de Congresos, con actos, eventos y actividades que podrían dar dinamismo a la ciudad. Pero, de forma inexplicable, en Palencia seguimos con el Palacio de Exposiciones y Congresos paralizado, una obra sin terminar que lleva así dos décadas. Con independencia de que el emplazamiento fuera o no el mejor, la antigua fábrica de La Tejera de Palencia se erigió hace más de 20 años como un símbolo de esperanza para el desarrollo económico y turístico de la ciudad tras la promesa de reconvertirla en un moderno Palacio de Congresos; sin embargo, llevamos años y años con una obra inacabada y paralizada, que es buena muestra de la desidia y dejadez que han conducido al estancamiento de una ciudad con tanto potencial como Palencia, una verdadera pena. Supondría la oportunidad de realizar congresos, exposiciones y ferias y ayudaría a que más gente conociera la bella desconocida: Palencia. Inexplicablemente, el proyecto ha permanecido más de veinte años aparcado y olvidado en un cajón. ¿Por qué? Pregunten a quienes puedan darles alguna respuesta convincente y especialmente a los políticos que tanto gustan de prometer en campaña electoral. Sobra decir nada más. Por si fuera poco, hace años al menos había interesantes iniciativas como los famosos cursos de la universidad de verano Casado del Alisal en la que, en ocasiones, participaban relevantes personalidades del mundo intelectual, social y cultural del panorama nacional. Pero hoy toda esa efervescencia cultural y dinamismo intelectual se ha perdido…
Por otro lado, habría que revitalizar la orilla del río, la avenida Castilla –antigua avenida General Goded-, que está desaprovechada y no cabe duda de que la ribera del Carrión es un marco incomparable. Ya hubo alguna propuesta a modo de bulevar que quizá pudiera servir para sacarle partido; eso sí, respetando en todo momento el entorno rural y todas las zonas verdes que habrían de estar siempre bien cuidadas y no con constantes obras en los accesos, como suele ocurrir habitualmente. Del mismo modo, habría que dotar de mayor dinamismo al barrio que hay al otro lado del Carrión: Allende del Río, contribuyendo a una mayor cohesión de la ciudad. También se podría buscar alguna alternativa sugerente para el seminario menor diocesano san Juan de Ávila, sito en la carretera de León. Y fomentar actividades, por ejemplo, en la nave El Taller, de igual forma que se hace en la sala Infinity del polígono.
Evidentemente, esa revitalización del municipio pasa indefectiblemente por dotar de mayor dinamismo a la arteria principal del centro que vertebra el municipio. Me estoy refiriendo, obviamente, a la emblemática Calle Mayor palentina. Es desolador ver multitud de locales cerrados sin actividad ninguna. Han cerrado diversas cadenas de comercios y tiendas y ello debería hacer reflexionar para poner solución a esta cascada de cierres, muchos de los cuales no vuelven a abrir. Desconozco si será por el elevado precio de los alquileres o por otros motivos, pero debería hacerse algo para fomentar esa revitalización de nuestra Calle Mayor. Hace poco abrió una nueva pastelería e incluso abrió sus puertas una cafetería (Diecinueve) así como el Grupo Villoldo puso en marcha su cuarto restaurante junto a Correos, en uno de los extremos de la Calle Mayor y ese el camino que habría que seguir para que esa arteria principal cobre vida y, en consecuencia, muestre el vitalismo de una ciudad que no se resigna y que quiere seguir creciendo. Es un tema de importancia capital que debería estar entre las prioridades de nuestros representantes municipales. Si cuenta la leyenda que en un supuesto viaje de Rafael Alberti y Carlos Gardel, lo que más les sorprendió fueron los de extravagantes nombres de diversos rótulos de los comercios palentinos que salpimentaban la fisonomía de nuestra Calle Mayor (repuestos Cojoncio Pérez, pasamanería Genancio Gómez o almacén de Eutimio Bustamante), hoy por desgracia el poeta gaditano y el cantante y compositor argentino -máximo exponente del tango- pasearían desolados ante tantos locales vacíos y sin actividad ninguna. Y eso tiene que cambiar. ¡Hay que revitalizar y dinamizar nuestra Calle Mayor!
Siempre dentro del marco de la legalidad y sujetos estrictamente a las normativas vigentes habría también que analizar y ver la manera de que hubiera suelo industrial a disposición de empresas que quieran establecerse en Palencia, al fin y al cabo el tejido empresarial es el motor del progreso y lo que de verdad genera empleo contribuyendo a atraer y asentar población en una senda de crecimiento sostenible por la que Palencia, en mi humilde opinión, debería abogar sin titubeos ni vacilaciones. Esa fue siempre una de las prioridades de Celinda Sánchez, aunque desgraciadamente no llegó a ser alcaldesa de la ciudad. Y eso que contaba con un ilusionante proyecto con el que se presentó en el año 2007 tras haber sido regidora en Venta de Baños (1999-2003) y después de una muy buena labor opositora que hizo en el ayuntamiento capitalino Rosa Cuesta Cófreces, a quien mi madre conoció años antes cuando Rosa Cuesta era diputada provincial de Cultura y donde realizó un gran trabajo así como cuando ocupó el puesto de delegada territorial de la Junta de Castilla y León.
A esa efervescencia pueden contribuir también centros comerciales de gran atracción, ya sea El Corte Inglés o cualquier otro establecimiento comercial potente. Lejos de dañar al pequeño comercio, son precisamente los dueños de pequeños comercios los que señalan los beneficios que podría reportarles. Es más, el pequeño comercio es el primero que siempre ha lamentado el cierre de ciertas cadenas en la Calle Mayor pues quien iba a comprar en Zara o H&M luego podía acabar entrando también en el pequeño comercio de enfrente o en el de al lado. No es una competencia dañina, sino que sirve de estímulo y acicate para la revitalización comercial de la ciudad.
Si algo destacan los visitantes cuando llegan a Palencia es su elevado número de iglesias, una riqueza patrimonial que todos estaremos de acuerdo en conservar. Pero también es una realidad palmaria el descenso del número de fieles, y al ser tan elevado el número de templos, quizá podría valorarse la conversión de alguno de ellos –desacralizado- en un centro que sirva para la expresión artística, la promoción cultural, el ocio nocturno y el ejercicio del pensamiento libre, ya como sala de conciertos, ya de presentaciones culturales, ya de recitales, ya de exposiciones, tal como por ejemplo ocurrió con el conocido Círculo de Arte de Toledo en lo que fue la iglesia de san Vicente, una antigua iglesia restaurada y bien acondicionada que sirve de exposición de cuadros, cafetería, bar de copas y discoteca en un marco incomparable o, en su defecto, como centro de actividades culturales de índole intelectual o universitaria. Por ejemplo, la iglesia de san Lázaro fue en otro tiempo una leprosería y el día de mañana podría tener otro uso. No digo que tenga que ser necesariamente ese templo, es un mero ejemplo, y en cualquier caso habría que acordarlo con la diócesis o con los estamentos pertinentes de tal modo que se tratara de un acuerdo mutuamente beneficioso y que tuviera como fin último la mejora y el progreso de la ciudad de Palencia.
Además conviene recordar que todas estas propuestas se traducirían en un beneficioso impacto económico y ello también ayudaría a que Palencia siguiera disfrutando de una baja presión fiscal, al menos hasta ahora, puesto que se han anunciado ciertas subidas impositivas que solo lastrarían el progreso del municipio. Los impuestos deben ser los justos y necesarios para ofrecer unos servicios públicos de calidad, pero el dinero donde mejor está es en el bolsillo del contribuyente porque ha de ser este, con su iniciativa y en total libertad, quien decida su destino que, a su vez, repercute en beneficio de todos.
Respecto del sempiterno soterramiento del ferrocarril, debo decir, en primer lugar, que cuando yo vine a Palencia siendo un niño, allá por los años 1998/1999, el señor Heliodoro Gallego se hartaba de prometer dicho soterramiento, y así lo hizo elección tras elección para que hoy, 25 años después -¡se dice pronto!-, no haya habido soterramiento alguno. Y eso es una tomadura de pelo. Lo que no se puede hacer es insultar a los vecinos y tomar por tontos a los palentinos. En segundo lugar, entiendo que quizá el soterramiento no sea una imperiosa necesidad, pero igualmente considero que no se debería renunciar a él y, si es viable, luchar por que en un futuro próximo se pueda llevar a cabo si las circunstancias lo hacen posible. Es verdad que puede ser una obra muy costosa y no de carácter urgente, pero también es cierto que contribuiría a cohesionar la ciudad, siempre dividida por las vías del ferrocarril, así que, sin ser quizá una cuestión urgente, me parece que sería un error darlo por perdido y un buen regidor debería apostar fuertemente por todo lo que suponga un notorio beneficio para la ciudad y, sin duda, el soterramiento del ferrocarril lo sería. Dicho esto, me consta que es algo que no depende solo de la voluntad de la corporación municipal del momento puesto que el ministerio de Transportes o de Fomento –o el análogo que haya en cada momento- es fundamental a la hora de llevar a cabo este proyecto. Lo que no es de recibo es que el ex alcalde socialista Heliodoro Gallego se presentase con la promesa del soterramiento cada cuatro años para que, un cuarto de siglo después, no se hiciera absolutamente nada. Vergonzoso. Bochornoso.
Otro sitio al que convendría prestar atención es el de la estación pequeña, hoy también abandonada y sin que se destine a ningún uso productivo. Es un lugar céntrico y de ciertas dimensiones que podría servir también para activar el pulso cultural y social de la ciudad. Quizá un museo sobre la lengua castellana, con aulas para la formación de español como lengua extranjera, con sala de exposiciones, con cafetería… En fin, alguien con iniciativa podría sacarle mucho partido sin perjuicio de que pueda seguir en funcionamiento el aparcamiento de la estación pequeña actualmente en uso, que se antoja esencial ante la falta de aparcamiento por el centro, de tal modo que habría de diseñarse de una manera en la que todo resultase correctamente armonizado y sin efectos negativos para nadie.
Otra propuesta interesante sería dotar de funcionalidad a la también abandonada fábrica de la Electrólisis del Cobre, un edificio donde también pueden verse ventanas rotas y en lamentable estado de dejadez, aunque dentro de su recinto se hallen unas oficinas de la unidad territorial del Instituto Tecnológico Agrario. En fin, creo que la antigua fábrica de la Electrólisis bien podría ser un centro comercial de la zona norte de Palencia, el Centro Comercial Norte o Centro Comercial San Antonio, dando dinamismo a esa zona de la ciudad –no sé si con El Corte Inglés o con un centro polivalente de tiendas diversas-, aunque bien organizado, con suficientes plazas aparcamiento y, llegado el caso, con un aparcamiento subterráneo para evitar una elevada ocupación de vehículos en los aparcamientos del barrio de San Antonio. En cualquier caso, habría que evitar a toda costa que fuera un centro comercial fantasma, como ocurrió con el Equinoccio Zaratán de Valladolid, y para ello se antoja imprescindible atraer y fijar población, que haya oportunidades educativas y laborales que permitan a las familias desarrollar un proyecto de vida en Palencia y entonces sí que cobrarían todo el sentido iniciativas como esta que presento en este párrafo para el moderno y joven barrio palentino de San Antonio, con esa característica chimenea en el parque trasero de la calle río Sequillo, al lado de la calle río Valdavia, chimenea que precisamente lo fue de la fábrica de la Electrólisis. Sería una propuesta interesante, especialmente si se incrementa el número de habitantes generando las oportunidades que satisfagan las necesidades de esa potencial población nueva.
No me olvido tampoco del edificio de la antigua Alcoholera, por la avenida de Cuba, aunque en este caso espero más pronto que tarde su transformación en un centro cívico puesto que es lo que demandaban los vecinos del barrio de Pan y Guindas y, en este caso, cabe aplicar aquello de «cúmplase la voluntad popular», paráfrasis de aquel «cúmplase la voluntad nacional» que tan célebre hizo el príncipe de Vergara, el general Baldomero Espartero, al que tan ligados estuvieron antepasados míos de la familia Del Corral. Igual que en otros lugares están intentando dar vida a sitios abandonados, como puede ser el caso de Perlora, donde se quiere rehabilitar los chalés y darles uso turístico todo el año, Palencia también debe apostar por la revitalización de todos esos sitios abandonados o luchar por resucitar proyectos inexplicablemente aparcados.
Por otro lado, en Palencia hay un parque que a su vez es centro neurálgico de la capital palentina y ese no es otro que el conocido Salón de Isabel II, un parque en el que se perpetró un auténtico atentado urbanístico y estético, un verdadero destrozo, un despropósito mayúsculo, una verdadera atrocidad, surgida de la arquitecta Carmen Espegel, en tiempos del populista alcalde Heliodoro Gallego Cuesta -a quien, al parecer, su correligionario Enrique de Guzmán Mataix corregía las faltas de ortografía según creo recordar que apareció en un artículo titulado Miserias del socialismo palentino-. Pero bueno, el señor Gallego era ese glorioso feminista que resaltaba los glúteos duros de sus concejalas por tanto recorrerse las calles (siempre se erigen en jueces de los demás dando lecciones de moral quienes más tienen que callar, al más puro estilo Errejón). Y eso que el partido socialista ha contado en Palencia con buenos concejales como Miguel Valcuende González o Julio LópezDíaz. Igual que los populares han tenido magníficos representantes siendo quizá el mejor ejemplo el del solvente, resolutivo y eficaz gestor Isidoro Fernández Navas (procedente de las filas del CDS suarista, donde también militaron los profesores del IES Trinidad ArroyoJavier Serna García o Pedro Pablo Abad Hernán). Quizá no sea una necesidad imperiosa y no se pueda incurrir en un cuantioso gasto para intentar remediar aquella salvajada, pero poco a poco sí que sería más que deseable devolver su aire y su esencia romántica a dicho parque, en la medida de lo posible, y que gozara de aquella estética que lo caracterizaba y que tanto añoran los palentinos pues ni hay ni uno, y más entre los residentes de la zona, que quedara satisfecho tras aquella fatídica y funesta remodelación, por mucho que intentaran defenderla y justificarla de forma bastante patética algunos personajes como el señor José LuisMellado Santamaría. Intentar rectificar aquel desatino disparatado sería más que conveniente y poco a poco, según lo que las circunstancias y los presupuestos permitieran, debería devolverse al emblemático parque aquella naturaleza y condición que eran parte indisociable de su identidad y que ansían y desean tantos palentinos, desde sus bellas rosaledas hasta un auditorio digno de tal nombre, suprimiendo muchas de las estructuras metálicas que hicieron de él un parque desangelado, hierático y frío y muy poco reconfortante.
Por último, en Palencia deberían impulsarse todo tipo de iniciativas culturales y artísticas que sirven para dinamizar la ciudad. Más allá de la peculiar ITA, que está enfocada a un nicho bastante determinado a modo de macrobotellón –aunque sin duda reporta beneficios y repercusión a la ciudad-, festivales como el Palencia Sonora son una extraordinaria muestra de los fantásticos eventos exquisitamente organizados que pueden hacerse en la ciudad, a los que responden de forma espléndida los palentinos y es precisamente cuando se ve una ciudad moderna y vitalista, rebosante de alegría, dando lo mejor de sí –igual que en las ferias y fiestas de San Antolín-. Sería buena idea promover algún otro tipo de festival de música, por ejemplo, orientado a la música electrónica y al techno-houseque también mueve mucho al público joven. Del mismo modo, hay que apoyar y fomentar las encomiables y loables actividades y eventos que llevan a cabo asociaciones culturales como Arcadia. O las iniciativas de extraordinarios emprendedores como Javier San Segundo de Lózar, que van desde el certamen de patatas bravas hasta el concurso de triples baloncestísticos pasando por maravillosas catas, que sirven además para encumbrar y dar a conocer los tesoros de la industria agroalimentaria de nuestra tierra. Nadie pretende que Palencia se convierta en un municipio de gran población, aquellos que superan los 250.000 habitantes o que superan los 175.000 habitantes si son capitales de provincia, como sería el caso de Palencia, pero en vez de descender de los 80.000 habitantes, bien podría Palencia rondar los 100.000 o incluso superarlos y seguiría siendo una ciudad cómoda para vivir, pero menos despoblada y envejecida… Y por todo ello habría que trabajar. Como colofón también resultaría enormemente positiva una mayor colaboración entre el ayuntamiento capitalino y los de pueblos del alfoz como Villalobón, Villamuriel de Cerrato, Grijota o Venta de Baños. Nadie está pensando en crear ningún tipo de área metropolitana porque no estamos ante ninguna gran aglomeración urbana que permita una figura de esa entidad, pero una correcta coordinación entre las administraciones municipales de localidades próximas en estrecha colaboración para distintas actividades o eventos a buen seguro redundaría en beneficio tanto de la capital como de los municipios antedichos.
También habría que promover algún tipo de certamen, quizá en colaboración con la Cámara de Comercio o con la Confederación Palentina de Organizaciones Empresariales, para premiar aquellos proyectos empresariales que vayan surgiendo, especialmente si son generadores de empleo, impulsados por jóvenes o de carácter innovador así como prestar ayuda a aquellos que se establezcan en el mundo rural.
No quiero olvidarme de la provincia y creo que ahí también se debería trabajar a fondo, tanto para ofrecer los servicios básicos como se viene haciendo hasta el momento -algo que hay que aplaudir porque, contra lo que piensan algunos, la supresión de las diputaciones sería la decapitación del mundo rural-, como para potenciar sus posibilidades. Por ejemplo, ahí sigue tristemente abandonado el castillo de Monzón de Campos cuando años atrás era un lugar frecuentemente visitado y donde se celebraban bodas, bautizos, comuniones, distintas comidas, cenas, celebraciones, etcétera. Fue declarado monumento nacional en 1949 y llegó a funcionar como parador nacional de turismo entre 1975 y 1988 e incluso en 1978 tuvo lugar en él la constitución del Consejo General de Castilla y León pero lleva años y años de deterioro y abandono. Algo tristemente inexplicable.
Otro tanto ocurre con un edificio abandonado que estaba destinado a ser también parador de turismo, que es el que se halla en el Golobar, aprovechando la posibilidad de una estación de esquí. Pero, como digo, el edificio perteneciente a diputación sigue totalmente abandonado y sin que se le dé ningún uso a pesar de la privilegiada ubicación en un lugar bellísimo de la montaña palentina. ¿Por qué no se hace nada al respecto?
En Quintana del Puente se hallaba la Colonia Militar Infantil General Varela, que cerró sus puertas en 1988. Aunque ya no cumpliera su función educativa para hijos de militares, bien podría haberse hecho algo en aquel edificio, sin embargo, es otro ejemplo más de ruinas abandonadas a su suerte.
Es cierto que en la provincia de Palencia, como ocurre en gran parte de Castilla, se produce un fenómeno que hay que tener en cuenta como es el de la dispersión, fruto sin duda del devenir histórico. A diferencia de lo que ocurre en el norte, con municipios mucho más concentrados. Recuerdo lo que me sorprendía a mí, siendo niño, cuando veraneaba en Suances, que allí prácticamente los municipios estuvieran unidos uno tras otro y nada más dejar Barreda se pasara a Hinojedo, y de ahí a Cortiguera, y de ahí a Suances, de forma inmediata mientras en Castilla hay incluso pedanías que distan kilómetros de los respectivos municipios de que dependen. Ello se debe al proceso de la Reconquista y a la repoblación en una meseta tan amplia –¡ancha es Castilla!- que supuso esa dispersión que hoy tenemos, a lo que, obviamente, hay que sumar la emigración de gran parte de la población a núcleos urbanos, fruto del éxodo rural, esto ya en tiempos más relativamente recientes, lo que sin duda ha producido esta dispersión en la que es la región más extensa de España y una de las más extensas de Europa (¡es más grande que Portugal!). En cualquier caso, sin olvidar a los pequeños municipios, hay que fomentar la riqueza de localidades tan importantes como Aguilar de Campoo, Carrión de los Condes, Frómista o Saldaña. Y, por supuesto, para la diputación sirve –incluso con mayor motivo si cabe- la propuesta antes mencionada de esas clases de refuerzo para las familias de menos recursos, al menos en materias instrumentales como Lengua castellana y Matemáticas, bien de forma presencial, bien de forma online, sobre todo para aquellos jóvenes estudiantes del mundo rural a los que les es difícil encontrar un profesor particular o que no tienen una academia cercana que les permita afrontar los estudios en igualdad de condiciones que los de la capital o municipios que cuenten con esos servicios. Como siempre digo, sin generar competencia desleal frente a la iniciativa privada, sino como servicio público para aquella gente que lo necesite. Yo siempre he estado dispuesto a brindar mi ayuda en lo que a la asignatura de Lengua castellana se refiere, al menos para el segundo ciclo de la ESO y especialmente para el Bachillerato.
Por último, es una realidad palmaria que muchos jóvenes, cuando se acercan a la mayoría de edad, ya piensan en sacarse el carnet de conducir y aunque la diputación, a diferencia de los ayuntamientos, no tenga un área de Tráfico, sí que creo muy necesaria la creación de alguna plaza de administrativo –mediante convocatoria de oposición-, en un nivel C1 pero con la exigencia de por lo menos tener la habilitación de profesor de autoescuela con algunos años de antigüedad, para concienciar en el ámbito de la educación vial, para contribuir a la formación de la circulación automovilística enfocada a la gente del mundo rural, para la creación de guías y manuales sobre tan importante temática e incluso para hacer aportaciones en materia de vías y carreteras provinciales, pero, sobre todo, como digo, para la formación vial de gente de mundo rural y especialmente de los más jóvenes, razón por la que quizá el área de Juventud o una análoga podría optar por llevar a cabo esta iniciativa que me parece enormemente enriquecedora y provechosa y que también redundaría en beneficio de la gente del mundo rural. Me centro mucho en el ámbito educativo, como docente que soy, desde la enseñanza media curricular, el ámbito lingüístico o la temática de formación vial, pero sin olvidarme de la trascendental labor que vienen realizando las instituciones provinciales a la hora de ofrecer unos servicios esenciales que mejoran la calidad de vida de quienes viven en el mundo rural y en eso también habría que seguir trabajando y, al igual que en la capital, intentar generar oportunidades de empleo para ser un foco de atracción de población que se asiente en la provincia y contribuya a revitalizarla con nuevas generaciones que sirvan para frenar la lacra de la despoblación.
En fin, no me extiendo más, son simples pinceladas de obligado trazo grueso con algunas ideas que creo sinceramente podrían ser muy beneficiosas para Palencia, tanto para la capital como para su provincia, por si quienes manejan el pescante se deciden a recoger el guante y, en definitiva, a luchar por Palencia y los palentinos.
Ya tenéis a vuestra disposición el magnífico libro «Está tó pagao»*, una sensacional antología de las sublimes columnas periodísticas de Diario Palentino surgidas de la vigorosa pluma de Javi Sanse y con prólogo literario de mi autoría (en el que cito a grandes referentes y maestros). 😎📖
Ha sido un inmenso honor y auténtico privilegio haber tenido la oportunidad de incursionar en unas de las páginas iniciales de este sugestivo libro y, por ende, haber recibido tan gratísimo encargo al que espero haber sabido corresponder con creces y, sobre todo, con la calidad y gratitud de que son merecedores tanto el cautivador libro como su flamante escritor. 😉😊
Aunque, debido al escaso tiempo de que disponía, no pude extenderme demasiado ni decir absolutamente todo lo que tenía en mente, sí que expuse las ideas principales que quería y, de todas formas, aquí dejo el texto íntegro que preparé para la ocasión, gran parte del cual esbocé en dicho evento. Soy consciente de que en mis exposiciones, a diferencia de en mis clases, en ocasiones hablo demasiado rápido –al estilo Fraga Iribarne-, quizá porque bullan con igual rapidez las ideas en mi cabeza y pretenda transmitirlas a tal ritmo en la elocución, o quizá más probablemente por querer compilar y decir todo y estar limitado a un breve espacio de tiempo, lo que a buen seguro me hace -y me hizo- hablar con mayor rapidez, ya que en el Casino nos dijeron que las intervenciones de los que presentábamos el libro no debían durar más de diez minutos y eso siempre genera hablar con mayor velocidad para no dejar nada sin decir. Así que lamento esa rapidez –que no veréis en otros vídeos sobre cuestiones lingüísticas que hago, ya que es algo que he ido intentando pulir-. Aun así, fueron muchos los asistentes que se acercaron a felicitarme, una vez acabado el acto, entre otros quiero destacar la efusiva felicitación del flamante director de Diario Palentino, Jorge Cancho.
Espero que disfrutéis mucho del libro y de mi prólogo literario.
El texto (íntegro) de mi presentación es el siguiente, por si alguien tiene interés en echarle un vistazo.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE JAVIER SAN SEGUNDO
En primer lugar, muchas gracias a todos los asistentes que os habéis congregado hoy aquí para la presentación de esta obra maestra del género periodístico costumbrista que tiene como hilo conductor el ámbito hostelero pero que, merced a sus virtudes narrativas, excede ese campo y cabe, por tanto, analizarlo desde una perspectiva amplia y transversal como la que Javi practica en sus columnas.
Aun a riesgo de ser reiterativo, le agradezco una vez más, tanto su ofrecimiento al encargarme el prólogo literario como el cometido de realizar la presentación –junto a Álvaro– que hoy nos ha convocado en este marco incomparable del Casino de Palencia.
Presentar a Javi Sanse es muy sencillo y muy complicado. Esta dicotomía paradójica se explica fácil. Es sencillo porque apenas necesita presentación, prácticamente todo el mundo lo conocerá por las múltiples actividades, eventos e iniciativas que lleva a cabo este emprendedor nato y plenipotenciario embajador de Palencia. Y difícil porque cuesta mucho condensar en breve espacio de tiempo toda esa frenética labor que realiza, desde soberbio experto en la instrucción de profesionales del sector hostelero hasta divulgador de nuestra gastronomía pasando por el fomento de la práctica deportiva, la difusión cultural y un largo etcétera que hacen de él una personalidad deslumbrante.
Pero dentro de ese brillante carácter polifacético, permitidme que hoy me centre en su dimensión como escritor, como sublime columnista que ha mostrado de forma impecable su solvencia en cada uno de esos vertiginosos relámpagos de ingenio y sagacidad que son las columnas –vehículo de la literatura para llegar al lector, al decir de Umbral-. Hayáis leído o no sus textos, estoy en condiciones de aseguraros que disfrutaréis en grado sumo de su lectura, son textos trufados de la llaneza delibeana y al mismo tiempo presididos por un omnipresente sentido del humor que os hará esbozar sonrisas y hasta alguna carcajada. Pero no son un mero divertimento pues en todas ellas hallaréis enseñanzas, descubriréis aspectos interesantes, tanto del mundo hostelero como de otras cuestiones que relaciona y conjuga en maridaje perfecto. Ese humor quevedesco, esas resonancias umbralianas o de Alfonso Ussía a buen seguro os cautivarán. Y también comprobaréis la sana transgresión, al estilo perezrrevertiano. Frente a la corrección política tan imperante hogaño, donde casi todo ha devenido en reino de la horterada y cursilería, plagado de eufemismos y vacuos circunloquios de estéril verborragia, Javi Sanse se erige en fascinante “heterodoxo” con una prosa fresca, atractiva y atrevida, que es precisamente lo que conecta con los lectores. La gente está harta del lenguaje artificioso, de esos textos periodísticos, sobre todo de índole política, que parecen sacados del argumentario de cualquier partido y repletos de lenguaje encorsetado, de afectación superlativa, carentes de espontaneidad y naturalidad y exasperantemente plúmbeos.
No quiero pecar de erudición ni mucho menos incurrir en la tan molesta pedantería, esa estupidez adulterada por el estudio como bien la definía don Miguel de Unamuno y Jugo, aunque sí que es cierto que advertiréis en mi prólogo bastantes alusiones a grandes referentes, maestros y hasta algún profesor y algún amigo que por su importancia para mí me he permitido pasear por esas primeras páginas… Pero creo que prudencia y estudio, claridad y llaneza son las virtudes que deben procurarse y coinciden con las cualidades con las que Javi sabe guiarse con soltura y eficiencia. No puedo sino destacar sobremanera su gran altura intelectual y nivel cultural, que, aunque desde la más absoluta sencillez, veréis reflejados en sus textos. Por eso es un placer charlar y debatir con él, de muchos temas por supuesto, pero también de los lingüísticos, y así hemos debatido sobre la sempiterna tilde en la palabra solo en su función adverbial, del empleo de extranjerismos o de ciertas estructuras sintácticas. Eso siempre se puede hacer con amigos que tienen esas inquietudes intelectuales y ese grado de conocimientos, como me pasa también con mi amigo Sergio Andrés, voraz lector, con mi gran amigo Álex Ballesteros, también docente y mente prodigiosa, y por supuesto con Javi Sanse, cabeza lúcida, instruida e ingeniosa como pocas. Y es que, como dice mi admirado lingüista Salvador Gutiérrez Ordóñez, la lengua es pura democracia; aunque está muy de moda arremeter contra la RAE, esta no es sino mero notario del uso que de la lengua realizan los hablantes y por tanto la norma se desprende del uso mayoritario del nivel culto. Sirva el ejemplo de la grafía de whisky/güisqui, donde no triunfó la adaptación de la Docta Casa, aunque sí tuvo más fortuna con fútbol, triunfó la adaptación aunque nuestro vocablo propio que creo solo usa el Betis en su denominación como Real Betis Balompié. Y lo mismo cabría decir con la transitividad del verbo cesar, dada la profusión de uso. Esto es como cuando dicen que la lengua es machista por culpa del heteropatriarcado y otras tonterías, la lengua, y más aún para los lingüistas funcionalistas como un servidor, es un instrumento de comunicación, y si una palabra significa lo que significa no es por la lengua en sí misma, sino por el significado que le da la comunidad de hablantes. Es como un cuchillo de cocina, se puede emplear para cortar jamón o para clavárselo en el ojo al vecino. Pero la culpa no será del cuchillo, sino de quien lo emplea y del uso que le da.
Pero esto no es una disertación lingüística, quiero centrarme en la gran calidad de los textos recogidos por Javi en esta antología y también en ese carácter transgresor. Hasta para transgredir la norma conviene conocerla porque así se conocen los efectos que produce y, en ocasiones, buscados porque conviene y se quiere impactar y epatar. Las columnas, como digo en el prólogo, tienen mucho de floración espontánea del pensamiento, una veces sirven para instruir; otras, para felicitar, otras serán de crítica o de denuncia, pero de lo que no cabe duda es de que resultan descollantes cuando están escritas con una prosa envolvente, un sentido del humor sugerente y un estilo propio que Javi ha ido cimentando poco a poco hasta alcanzar una solidez sencillamente impresionante. Javi se revela como un escritor hondo y verdadero, en cuyos textos podemos rastrear resonancias de grandes autores, pero a la vez con una sencillez que lo hace asequible para todos. Todo ello lo convierte en uno de los más ilustres columnistas costumbristas que han engrandecido las páginas de nuestra trascendental prensa local, tan atenta a nuestro entorno circundante, lo digo tanto como profesor de Lengua en esta ciudad como en calidad de opositor a corporaciones locales de nuestra Palencia.
Esta antología de Javi Sanse es, metafóricamente, como una gloriosa ruta, como esas rutas de bares en que se degustan deliciosas tapas –a veces una de bravas, ¿verdad?- acompañadas de néctares de Baco o zumos de lúpulo y cebada; una ruta maravillosa de esas que solo suelen conocer bien bien los que, como dice Pérez Reverte, tienen olfato de sabueso o de veterano rastreador. Y ya sea como el camino de Delibes o como la senda machadiana que se hace al andar, nuestro autor recorre ese camino, esa ruta, de manera portentosa en cada uno de sus párrafos. Ya describía el padre del empirismo, John Locke, el mérito personal como el resultado del trabajo, conocimiento y esfuerzo, que es lo que ha dado lugar a este espléndido libro.
El autor se muestra inquieto y sereno a un tiempo, de palabra fácil, dicción jocunda y alma independiente. El paso del tiempo hizo que nos hiciéramos buenos amigos, con amistad desprovista de intereses, y apoyada en aficiones y valores comunes, aunados en ese eclecticismo, pero también en esa independencia y en la importancia concedida a unos principios de esa brújula moral que existe al menos en la conciencia de los hombres buenos, en el sentido machadiano de la palabra bueno.
No voy a comentar ni a apostillar mucho más de lo que ofrecen los argumentos de cada una de las columnas ni lo que en realidad transmiten, eso queda para goce del lector. Además la labor del prologuista –especialmente cuando la brevedad no es su mayor virtud- se ciñe al deber de animar la lectura, pero no a descubrir el meollo –o la almendra de la cuestión, que diría Laín Entralgo– de lo que se dice en los textos. Me abstengo, por tanto, de repetir con peores palabras y en comprimido lo que explayan magníficamente las columnas periodísticas del libro o de mi prólogo. Me limito a subrayar su mérito y sus virtudes narrativas y de interpretación. Aquí está el libro y lo que debe hacer el lector es pasar inmediatamente a orearse en sus páginas, después si quiere de posarse un momento en el vestíbulo (o zaguán que es mucho más eufónico) lóbrego y protocolariamente monótono de mi prólogo –que ha sido más bien un grandioso cometido con que me obsequió el autor y, por supuesto, para mí ha sido un privilegio, un honor y una enorme satisfacción realizarlo-.
Por último, celebro una vez más la genial idea de reunir en esta selecta antología los excelsos textos periodísticos de Javi Sanse y le agradezco una vez más la confianza en mí depositada desde su comienzo con la primera columna en Diario Palentino… Y a los lectores deseo advertirles de que el menú que se compendia en este libro os va a dejar muy buen sabor de boca y que, del mismo modo que al salir de un establecimiento con extraordinarios productos y viandas servidos con exquisito trato decís: ¡¡Aquí… aquí tenemos que volver!!, de igual manera, al terminar el libro, os dejará con ganas de más. De mucho más. Sin más dilación os dejo con el artífice de todo ello, con este amante de la hostelería y de que la calidad humana presida todas las actividades de quienes se dedican a tan nobles oficios de tan imprescindible gremio, con este genio colosal llamado Javier San Segundo de Lózar. Muchas gracias.
Aprovecho esta entrada para dejar unos humildes dibujos de mi autoría protagonizados por mi rubia guerrera y campeona nata, la sensacional Paula Román, el sublime ser de la eterna sonrisa que cautiva a cada paso desbordando talento y haciendo gala de las múltiples virtudes y cualidades que la hacen sencillamente IMPRESIONANTE. 😉
Hoy, en fechas ya próximas a finales del año 2018, quiero dedicar, desde este humilde rincón del blog de mi web, un merecidísimo espacio a uno de los fenómenos más impresionantes que uno pueda tener la fortuna de conocer. Se trata de Paula Román Carabaza, Paulita Román, una deportista de desbordante talento, una rubia guerrera que vive y siente el fútbol como nadie dándolo todo en cada encuentro, en cada entrenamiento, en cada oportunidad que se le brinda… y es que, a pesar de su edad, debido a su precocidad y enormes capacidades, destrezas y habilidades, ya fue convocada para la territorial sub12 con solo 9 años. Hoy, con 17, cumple su tercera temporada en Segunda División y aunque, actualmente, se dedica en cuerpo y alma y con una destreza y genialidad fuera de toda duda al sublime deporte balompédico –que, desgraciadamente, no cuenta con el apoyo que sería deseable, especialmente en comparación con sus homólogos varones-, Paula también destacó en otros deportes llegando a ser subcampeona de Europa de tenis y subcampeona de España de atletismo.
Sin ningún género de dudas, Paula Román destaca por la eficacia de su trabajo en multitud de campos, pero es que, además de sus innegables virtudes deportivas, a ellas hay que aunar su enorme capacidad intelectual, con una agudeza e inteligencia que revelan una mente brillante, de hondo calado y gran profundidad, que discurre con una solvencia increíble (y especialmente yo puedo dar buena cuenta de ello), y a esas virtudes deportivas e intelectuales se suman, a su vez, las humanas en la medida en que muy pocas veces, en las procelosas aguas del río manriqueño de la vida, podemos hallar también a una persona de la impresionante calidad humana, suprema integridad y enorme sensibilidad como las que impregnan la identidad, temperamento y estilo de Paula y que sabe conjugar maravillosamente con la fuerza, entereza, fortaleza, vigor y vitalidad, capacidad de sacrificio y enérgica pujanza que hacen de ella una personalidad apasionante y única.
Admirable persona que se crece ante los obstáculos y adversidades, luchadora extraordinaria y prodigiosa, un auténtico portento llamado a destacar dentro y fuera de los terrenos de juego por sus innumerables capacidades que ella sabe aprovechar como nadie y por su infinito potencial en todos los aspectos que la convierten en un ser irrepetible del que es imposible no disfrutar viendo cómo lo da todo, en todas las circunstancias, y cómo brilla con luz propia recorriendo, paso a paso, la senda machadiana con la genialidad que pocos poseen y que ella destila a raudales, con intensidad y firmeza, imprimiendo un sugestivo y mágico carácter a todo lo que hace y al modo en que lo hace de tal suerte que va dejando una huella indeleble y, nuevamente, resulta imposible no caer rendido ante su indubitable brillantez… deportiva, intelectual y humana. ¡Gracias por tanto, Pauli! 😉
👧Fue convocada para la territorial sub12 con solo 9 años y ha jugado ¡23 partidos con su selección!
🏅Es subcampeona de Europa de tenis y subcampeona de España de atletismo
⚽Con 17 años, cumple su tercera temporada en Segunda división
L. Gómez Torrego. Doctor en Filología Románica, profesor agregado y catedrático de instituto de enseñanza secundaria y científico titular del CSIC. Ha sido profesor en las universidades Autónoma y Complutense de Madrid y en la Universidad de Puerto Rico. Imparte cursos y másteres, entre otros, en la UIMP de Santander, en el Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid, en las universidades de Salamanca y Complutense de Madrid. Ha colaborado con la Real Academia Española en la elaboración de la Nueva gramática de la lengua española y en el Diccionario panhispánico de dudas. Académico correspondiente de la RAE.
He aquí una entrevista (en tres partes) de hace algún tiempo al reconocido filólogo y didáctico gramático Leonardo Gómez Torrego. 🙂
El maestro Alarcos, el más brillante lingüista de la segunda mitad del siglo XX, al que nada del lenguaje le fue ajeno, que cultivó con soberbia maestría todos los palos del amplio mester filológico, que fue también agudo y perspicaz crítico literario y un sensacional gramático de excepción (que calificó su propia gramática de «demótica», esto es, popular) también se reveló como un poeta secreto, hondo y verdadero, auténticamente sublime, cuyos poemas salieron a la luz de manera póstuma. En el siguiente vídeo se comentan dichos poemas, reunidos en el Mester de poesía (editorial Visor).
Y en este otro vídeo se puede ver -y oír- al maestro Alarcos con motivo de la celebración del llamado «milenario» de la lengua española. 😉
Y, finalmente, aquí podemos contemplar al maestro Alarcos en el Acto Académico de Investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid junto a Manuel Alvar y Rafael Lapesa. 🙂
Quiero aprovechar esta entrada para dejar el magnífico discurso de ingreso en la Real Academia Española de uno de mis referentes en Lingüística, Salvador Gutiérrez Ordóñez, catedrático de Lingüística General de la Universidad de León, discípulo del ilustre lingüista y erudito Emilio Alarcos Llorach y una de las figuras indiscutibles de la corriente funcionalista. El sensacional discurso (2008) puede verse en vídeo o leerse por escrito. Llevó por título Del arte gramatical a la competencia comunicativa.
Los dos principios fundamentales de que parte el razonamiento de Gutiérrez Ordóñez para la definición y caracterización de la oración son: 1.- La oración es una unidad lingüística; por lo tanto, su caracterización ha de ser inmanente. 2.- La oración es una unidad sintáctica.
El número de definiciones de la oración a lo largo de la historia sobrepasa generosamente las tres centenas debido a una larguísima lista de replanteamientos a que ha dado lugar un tema tan arduo y complejo. Muchos son los problemas: No existe un único concepto “oración”, sino muchos; el término “oración” coexiste frecuentemente con otras designaciones (“frase”, “sentencia”, “enunciado”, “cláusula”, “proposición”, “colon”, “inciso”, etc.) que en unos casos se contemplan como sinónimos suyos y en otros, no; además no siempre se han aplicado los mismos criterios en su caracterización ya que estos pueden ser: semánticos, lógicos, psicológicos, formales, funcionales, etc.; y las diferentes definiciones de oración no siempre abarcan usos designativos idénticos, así, por ejemplo, para algunos autores secuencias como Gran actuación circense o ¡El trapero! son oraciones auténticas, mientras que otros les niegan esta propiedad. Leyendo el trabajo de Gutiérrez Ordóñez se podrá profundizar en ello. 😉