El funcionalismo sintáctico. Una alternativa a la gramática tradicional (y generativa) en la enseñanza de sintaxis

Este artículo de mi autoría fue previamente publicado en el semanario cultural Las nueve musas, así que dejo el enlace a dicho medio para quien desee leerlo desde allí. No obstante, aquí está íntegro el texto. Que lo disfrutéis.

https://www.lasnuevemusas.com/el-funcionalismo-sintactico/

Quienes me conocen bien saben que, en el plano lingüístico, soy un funcionalista confeso y declarado y fidelísimo seguidor de Salvador Gutiérrez Ordóñez.

A partir del sensacional TFM (de formación del profesorado de enseñanza secundaria) del gran Pablo García GonzálezEl funcionalismo sintáctico. Una alternativa a la gramática tradicional en la enseñanza de sintaxis”, quiero aprovechar yo también para reivindicar ese paradigma metodológico así como su implantación, aunque de forma serena y paulatina, en la enseñanza media (ESO y Bachillerato). No solo frente a la gramática tradicional, que considero ha cimentado unas buenas bases que han permitido desarrollar las teorías actuales pero que, al mismo tiempo, como afirma el propio García González con sumo acierto, sin que deba ser desacreditada, ha quedado anticuada y algunos de sus preceptos suficientemente refutados. Sino también frente a otras corrientes de gran proyección mediática como la generativista, pues considero que la visión funcionalista ofrece una mayor sencillez y coherencia en la descripción de los fenómenos lingüísticos, además de ser resultar enormemente didáctica, algo que me parece fundamental en el campo de la enseñanza.

En este sentido, yo también apuesto por una metodología basada en el enfoque comunicativo y el funcionalismo sintáctico y, en consecuencia, creo que algún buen filólogo y lingüista funcionalista debería hacer lo posible por ir introduciéndolo en los libros de texto y materiales didácticos de enseñanza media de alguna editorial pues a menudo, muchas veces, estas herramientas son los principales instrumentos y a veces incluso el único cauce de actualización del profesorado de Lengua castellana.

Es cierto, tal como se refleja en el trabajo fin de máster a que nos referimos, que muchos temas de gramática y sintaxis actualmente no se estudian hasta los cursos superiores y, en ocasiones, con menor contenido que hace años, lo que no es sino la fiel constatación del lamentable descenso del nivel educativo así como del nivel de exigencia. Aun así, seguiremos apostando por la enseñanza de estas cuestiones gramaticales que son esenciales para adquirir y consolidar una competencia comunicativa óptima que permita desenvolverse en cualquier situación, empezando por la propia comprensión y producción de enunciados y textos con coherencia, cohesión, adecuación y corrección.

Las sintaxis funcionales se basan en el concepto fundamental de función. Hasta el punto de que las categorías gramaticales se derivarán precisamente de las funciones que puedan desempeñar o contraer los sintagmas. Eso no quiere decir que se haya de comenzar necesariamente con la sintaxis. Puede iniciarse, como generalmente se ha hecho, con las categorías gramaticales, pero una vez aprendidas, a la hora de ver la sintaxis, se podrá enseñar a qué se debe la existencia de cada una de esas categorías gramaticales (o partes de la oración) en virtud de la función que pueden desempeñar.

En sintaxis habrá que atender a las funciones sintácticas, a las relaciones que se establecen y a los funtivos (las palabras o sintagmas concretos que desempeñan una determinada función) y, asimismo, habrá que enseñar los tres niveles en que se organizan las funciones: funciones formales o sintácticas, funciones semánticas y funciones informativas. En cuanto a las relaciones, habrá que explicar la coordinación, la subordinación y la interdependencia. Y, por supuesto, ir introduciendo el concepto de transposición, mecanismo consistente en el cambio de categoría de un sintagma, porque con él se simplifica enormemente la descripción de muchos fenómenos lingüísticos y además consta de una profunda fundamentación teórica, mal que les pese a los generativistas. En mi caso, que es el de un funcionalista adscrito a la escuela leonesa –surgida del tronco madre ovetense-, el mecanismo de la transposición es trascendental en la enseñanza de la sintaxis.

En el trabajo al que aludo se exponen las partes del currículo de la asignatura de Lengua castellana según la ley de educación así como las órdenes autonómicas en dicha materia en la comunidad de Castilla y León. Afortunadamente, se ve que la enseñanza de la gramática sigue conservando su espacio –se sigue otorgando importancia a la sintaxis, al menos en la región castellanoleonesa-, aunque, como he dicho en líneas precedentes, mucho más reducido que en otros tiempos y además, en ocasiones, no se trata este ámbito en profundidad hasta prácticamente cuarto de la ESO o los cursos de bachillerato. Se han ido dilapidando contenidos, reduciendo conocimientos y, tristemente, bajando el nivel de una forma muy acusada, algo que, posiblemente, afecte a la Educación en general. A veces, en la propia exposición curricular se plasman los contenidos con errores o al menos con planteamientos gramaticales que no suscribimos, pero ello no es óbice para poder enseñarlo correctamente en el aula. Ahí reside la grandeza de un gran profesor. Dicho esto, siempre he considerado que las corporaciones locales –la administración indudablemente más próxima al ciudadano- deberían tener más peso en la configuración y desarrollo del ámbito educativo y que, aun siendo una competencia autonómica, una estrecha colaboración en este campo resultaría harto beneficiosa.

En lo que respecta al sistema de representación gráfica del análisis sintáctico, creo que la forma de “árbol acostado” permite ver muy bien la estructura jerárquica de la oración y las relaciones que se establecen entre los distintos sintagmas. Dicho esto, soy muy consciente de la escasa viabilidad de imponer este tipo de esquema gráfico pues son muchos los años de representación del análisis sintáctico mediante el subrayado. Sin embargo, creo que al menos sí se debería enseñar esta forma de “árbol acostado” para que por lo menos se conozca, con independencia de que se siga empleando la tradicional, pues la gran mayoría desconoce por completo el sistema de “árbol acostado” y una primera aproximación o acercamiento, al menos para tener constancia de su existencia, creo que sería positivo.

En lo referente a la forma de estructurar los contenidos en los libros de texto, las opiniones son diversas, pero esto no reviste mayor problema, ya que, con independencia de cómo estén dispuestos los contenidos en el libro, cada profesor puede escoger el modo de ir impartiéndolos. Creo que la mezcolanza no es buena y que, gráficamente, en los libros deberían estar bien diferenciados los apartados, pero ello no quiere decir que cada temática (comunicación, gramática, léxico-semántica, ortografía, literatura…) tenga que corresponder con unas unidades diferentes o temas determinados y distintos. Al contrario, una misma unidad o un mismo tema puede englobar diversos aspectos de cada uno de esos apartados, pero sí es importante que se visualice bien cada uno de los bloques. Se pueden intercalar los distintos ámbitos en una misma unidad o tema, con páginas dedicadas a cada una de esas áreas, pero no contribuye a la claridad que en una misma página se mezclen todos los ámbitos en un “totum revolutum” poco práctico y escasamente didáctico. Pero, como digo, esto siempre puede quedar a voluntad del docente.

Habría que ir desterrando las definiciones defectuosas como la de sujeto como quien realiza la acción del verbo o la persona, animal o cosa de que decimos algo (esto último es el tema frente al rema o el soporte frente al aporte), sino que habrá de definirse como el sintagma nominal que concuerda en número y persona con el verbo. Y de igual forma, a diferencia de lo que ocurre la mayor parte de las veces, habría que erradicar la definición prototípica de oración como la unión de sujeto y predicado situando a ambos en el mismo nivel jerárquico. Porque el SN sujeto es un complemento argumental más del verbo y, por tanto, subordinado a este. Repárese en que, cuando enseñamos las oraciones subordinadas, hablamos de oración subordinada sustantiva de sujeto. En realidad, no es la oración la que está subordinada. La oración simplemente está transpuesta a categoría nominal (bien mediante transpositor o sin él en caso de infinitivos), lo que está subordinado al verbo es la función, que es la función de sujeto. Además, ello explicaría que haya oraciones sin sujeto, como las oraciones impersonales, sin recurrir constantemente a las excepcionalidades.

A ello habría que sumar la supresión de la etiqueta adverbial para las subordinadas de carácter circunstancial y, por otro lado, considerar la yuxtaposición como un tipo específico de coordinación caracterizado por la ausencia de nexo lexicalizado. Aunque no suele aparecer en los libros de texto, las relaciones que deberían enseñarse son: coordinación, subordinación e interdependencia (en este último caso, pueden ser ejemplos muy útiles los de las construcciones atributivas bimembres o construcciones absolutas: Terminada la reunión, se marcharon).

Otra de las propuestas que debería ir introduciéndose es el mecanismo de la transposición para explicar de forma sencilla y didáctica lo que tradicionalmente se ha venido denominando como sustantivaciones, adjetivaciones, adverbializaciones y también para la subordinación de las oraciones. Aunque aún se siga hablando de oraciones subordinadas, deberíamos ir enseñando el concepto de oraciones transpuestas.

No hay que olvidar la importancia de enseñar también los niveles jerárquicos de los complementos en relación con el verbo: complementos argumentales (argumentos), complementos circunstanciales, aditamentos o adjuntos y, finalmente, complementos periféricos. En estos últimos, también tendrían que indicarse sus tipos: atributos oracionales o atributos de modalidad (epistémica, axiológica o de modalidad pura), complementos de verbo enunciativo, tópicos de perspectiva y referencia, etcétera.

  • Felizmente, viven en Palencia –> Atributo oracional o atributo de modalidad
  • Sinceramente, Salduero es un pueblo soriano precioso –> Complemento de verbo enunciativo
  • Lingüísticamente, esa expresión refleja la cortesía mitigadora –> Tópico de perspectiva o referencia
  • Según el reglamento de circulación, esa maniobra no es correcta –> Tópico de perspectiva y referencia

Evidentemente, el alumno debe familiarizarse con conceptos fundamentales, como el de enunciado, unidad mínima comunicativa y unidad máxima de la gramática, caracterizada por su independencia fónica (delimitada por pausas y con curva de entonación determinada), su independencia formal (constituyendo un mensaje por sí mismo) e independencia semántica (con sentido completo). Y que cada enunciado consta de dos componentes: el esquema sintagmático y el signo enunciativo (modus).

Desde el punto de vista funcional, conviene que los alumnos distingan bien los conceptos de función, funtivo y relación. La función es el puesto que puede ocupar un segmento en un enunciado y es independiente de su contenido, de las palabras que ocupen esa función. Esas palabras que lo integran serán el funtivo. Y la relación es la posición jerárquica que un elemento tiene respecto a los otros. Así, en un enunciado oracional como Álex escucha música, Álex será el funtivo que ocupa la función de sujeto en este caso, y música sería el funtivo que desempeña la función de CD en este ejemplo, y ambas funciones estarían en relación de subordinación respecto del verbo escucha. Lo que está subordinado son las funciones sujeto y CD a la función núcleo oracional (el verbo), con independencia de los funtivos concretos que desempeñen esa función. Las funciones serían las mismas pero los funtivos serían distintos en una oración como Hugo oyó un ruido.

Otro concepto esencial es el de sintagma como palabra o grupo de palabras ordenadas en torno a un núcleo capaz de desempeñar una función sintáctica. Y los sintagmas pueden ser de distintos tipos según su categoría funcional. Y aquí habría que limitar el número de sintagmas al sintagma nominal –el que es capaz de desempeñar la función de sujeto, complemento directo, etc.-, sintagma verbal –el que es capaz de desempeñar la función de núcleo oracional-, sintagma adjetival –el que es capaz de desempeñar las funciones de adyacente nominal o complemento del nombre y atributo-  y sintagma adverbial –el que es capaz de desempeñar la función de adyacente o complemento del adjetivo o del adverbio-. No debe confundirse categoría funcional con categorías gramaticales, pues entre estas últimas pueden encontrarse las preposiciones o los pronombres.

Hablar de sintagma preposicional ha llevado a situaciones caóticas como que, desde el generativismo, se proponga la preposición, un elemento generalmente átono, que no puede aparecer aislado, de significado procedimental y no léxico, como núcleo, un disparate. Las preposiciones pueden ser índices funcionales (como la a de algunos complementos directos y del complemento indirecto) o transpositores (como en chico DE Palencia = chico palentino). Quizá por eso a estos segmentos, como hacía Gómez Torrego, habría que denominarlos construcciones preposicionales y alejarlos de la palabra sintagma.

Hay que dejar muy claro el orden jerárquico del enunciado y en este sentido señalar al verbo como núcleo oracional en torno al cual orbitan –con mayor o menor dependencia- los distintos complementos.

Además del SV, habrá que enseñar la estructura del SN, del SAdj y del SAdv. Así, por ejemplo, en la estructura del SN, además del núcleo, habremos de decir que puede haber adyacentes nominales o complementos del nombre que pueden ser adjetivos (o sintagmas nominales en aposición), pero también construcciones preposicionales cuya preposición convierte un sustantivo en adjetivo mediante la transposición. Así, al igual que en chico palentino, palentino es un SAdj en función de adyacente nominal o CN, en chico de Palencia, el primigenio SN Palencia queda transpuesto a categoría funcional adjetiva mediante la preposición de y por eso queda habilitado para desempeñar la función de CN. Lo mismo ocurre con una oración de relativo donde el pronombre o adverbio relativo transpone la oración a categoría funcional adjetivo y desempeña la función de CN: El chico que estudia mucho = El chico estudioso/aplicado; El conductor que comete infracciones al volante = El conductor infractor/imprudente/temerario.

La representación jerárquica para ver las relaciones de coordinación, por ejemplo entre adyacentes nominales o CN (El chico estudioso y aplicado), de subordinación o dependencia (en este caso los SAdj respecto del núcleo chico) o de interdependencia, se visualizan mejor mediante el sistema de “árbol acostado”, pero, dada su dificultad y escaso conocimiento, se puede ir enseñando todo esto con el tradicional método de subrayado hasta que se logre destreza en este nuevo modelo de representación gráfica que es el de árbol acostado.

Al enseñar la funciones sintácticas, habrá que incidir en sus diferentes niveles, para que vayan distinguiendo entre complementos argumentales (sujeto, CD, algunos CI, CRég o suplemento), los aditamentoso circunstanciales (adjuntos) y los periféricos. Acercar la gramática de valencias de Lucien Tesnière. Y así hablar también de verbos avalentes, monovalentes, bivalentes o divalentes y trivalentes atendiendo a todos los complementos argumentales que puedan exigir, y no solo de transitivos e intransitivos según tengan o no CD, aunque esto último también se enseñe, claro. Lo que no parece que tenga ninguna rentabilidad didáctica y que, por el contrario, invita a mucha confusión entre el alumnado son los conceptos de verbo inacusativo o inergativo, tan del gusto de la perspectiva generativista.

También es importante empezar a enseñar la identificación de los complementos verbales con definiciones rigurosas que se vayan alejando de aquellas definiciones prototípicas que generan confusión y pueden conducir a error.

Como se ha dicho, el sujeto debe definirse como el sintagma nominal que nunca puede llevar preposición y que está subordinado al verbo, con el que concuerda en número y persona, además de ser conmutable por los pronombres personales tónicos (yo, tú él…).

Llegado a este punto, hay que hacer ver los riegos de realizar las famosas preguntas al verbo. Ya que preguntarle ¿quién? al verbo no nos va a dar el SN sujeto en una oración como Me gustan las cervezas Alhambra. Otro tanto ocurre con el complemento directo cuando se insta a preguntar ¿qué o qué cosa? al verbo, pues hay CD de persona como en la oración Ayer vi a tu padre. Por eso, hay que insistir en la conmutación por clíticos pronominales átonos (lo, la, los, las) y señalar igualmente que la transformación en pasiva no siempre es posible (por ejemplo, con verbos tan frecuentes como haber o tener). Lo mismo sucede con el complemento indirecto, sobre el que hay que subrayar que siempre va precedido de la preposición a (índice funcional) y nunca por para, que se conmuta por los pronombres personales átonos le, les, etcétera. Y que en el complemento de régimen o suplemento la preposición está o viene regida por el verbo y admite la conmutación por pronombres personales tónicos precedidos de esa preposición que exija el lexema verbal (Confía en mí. Se arrepiente de ello. Se quejaron de eso).

Estos son los complementos argumentales del verbo (el CI a veces puede ser no argumental) y una de las pruebas para comprobarlo es la prueba de Happ, sustituirlo por “hacer+lo”: Hugo comió galletas en su habitación à Hugo lo hizo en su habitación. Existen otras pruebas como la necesidad de un indefinido en las estructuras ecuandicionales (Si algo comió Hugo fueron galletas. Si alguien comió galletas fue Hugo), pero que, quizá por su complejidad, resulte menos viable enseñarlas en según qué cursos. Todo esto, obviamente, se debe afianzar a través de la práctica sistemática de actividades y ejercicios que sirvan para consolidar los conocimientos adquiridos.

Respecto de los circunstanciales, aunque subordinados también al verbo, se hallan en una órbita más externa al verbo, gozan de cierta libertad posicional en la oración y, en contra de lo que suele pensarse, no son de naturaleza adverbial, aunque puedan estar desempeñados por adverbios. De hecho, la gran mayoría son sintagmas nominales, precedidos o no de preposición (Trabaja los lunes. Estudia en la biblioteca. Vino por sorpresa. Comí con mi novia. Etc.). No está de más incidir en el límite a veces difuso que se da entre algunos circunstanciales y complementos de régimen, esos que Guillermo Rojo llamaba complementos adverbiales y Alarcos, suplementos inherentes o adverbiales.

A la hora de tratar el atributo deberemos señalar su peculiaridad, ya que no se subordina solo al verbo, sino también y a la vez a un SN, que puede ser, generalmente, el sujeto o el CD (también a veces a otros complementos como el CI: A Álex le extrajeron la muela anestesiado). Y en caso de sustitución será por pronombres neutros, si se trata de ser, estar y parecer por lo: Karim está contento à Lo está.

Enlazando con lo anterior, se podrá enseñar que la tradicionalmente llamada pasiva perifrástica no es sino un modo de estructura atributiva, con la particularidad de que el atributo es un participio, y al ser un verboide va a poder llevar complementos, pero por lo demás es idénticamente formal a una oración atributiva o copulativa. Expresa sentido pasivo merced a la naturaleza del participio, pero formalmente es como una estructura atributiva.

Y ya que hablamos del participio, este puede ser el momento para tratar las formas no personales del verbo o verboides, es decir, infinitivo, gerundio y participio, y enseñar que estos son, a todos los efectos, sintagmas nominales, adverbiales –o adjetivales- y adjetivales respectivamente, pero que, merced a su naturaleza verbal, podrán llevar complementos argumentales o circunstanciales. En estos casos de formas no personales del verbo Alarcos prefería denominar al sujeto lógico como adyacente temático debido a que, al tratarse de formas no personales, no se puede establecer la correspondiente concordancia (Al llegar Álex a casa, empezamos a comer).

Finalmente, cuando se llegue a la oración compuesta y compleja, algo que cada vez se retrasa más y se va dejando para cursos superiores, será el momento de retomar el valiosísimo mecanismo de la transposición, con el que ya habrán de estar familiarizados los alumnos, pues al estudiar, por ejemplo, los complementos del nombre o adyacentes nominales ya se les habrá explicado como una preposición puede transponer un sustantivo a categoría funcional adjetiva: Parque de automóviles = parque automovilístico.

Así que, cuando se llegue a la subordinación, aun cuando se siga empleando este último término, habrá que ir barajando la posibilidad de enseñarlo como un mero fenómeno de transposición (salvo en el caso en que esta no haga falta, por ejemplo, en caso de infinitivos que funcionan formalmente como sintagmas nominales). Así, en una oración como Quiero que vengas, lo que se suele considerar oración subordinada sustantiva de CD, que es el segmento que vengas, deberá enseñarse diciendo que lo en realidad tenemos es una oración, vengas, que ha sido transpuesta/degradada/convertida en sintagma nominal a través del transpositor que y al ser ya un SN puede desempeñar las funciones propias de este. En este caso CD (se puede sustituir por lo: Quiero que vengas –> Lo quiero). Respecto del hecho de llamarla subordinada, bastará con decir una cosa muy fácil: En realidad lo que está subordinado no es ni la oración (transpuesta) ni la categoría funcional resultante (sintagma nominal), sino la función. Como la función es CD, y el CD (igual que el sujeto, el CI, el CRég, etc.) está subordinado al verbo pues por eso se habla de subordinación. Pero lo subordinado no es la oración (que, repetimos, está transpuesta a categoría funcional nominal para poder desempeñar funciones propias del SN), sino la función; aunque por tradición se siga hablando de oraciones subordinadas. Es por ello por lo que, poco a poco, incluso aunque se siga trabajando con alguna nomenclatura tradicional, hay que ir introduciendo estas enseñanzas para que el alumno compruebe como una oración puede quedar transpuesta a categoría nominal y así desempeñar las funciones propias de dicha categoría y lo inapropiado, por tanto, de ciertas etiquetas que se han venido empleando hasta la actualidad. Dicho esto, soy consciente de que no se pueden dar cambios drásticos ni abruptos, pero tampoco se puede permanecer en el inmovilismo más absoluto propio de un búnker anacrónico, así que poco a poco los libros de texto  y materiales escolares deberían al menos mostrar este mecanismo. No se reclama ningún rupturismo revolucionario, sino un reformismo sereno altamente beneficioso, que, al igual que en política, es lo que suele hacer avanzar hacia el progreso de los pueblos y de los ciudadanos.

En el caso anterior hemos ejemplificado el transpositor con la conjunción completiva que, propia de una oración declarativa o anunciativa, pero habrá que señalar a los alumnos que existen otros transpositores –y que incluso realizan función sintáctica dentro de la oración transpuesta (antigua subordinada)- como los determinantes, pronombres o adverbios interrogativos: Dime qué hora es. Cuéntale quién es esa chica tan guapa. Me gusta mucho cómo me enseñas todas estas cosas. Y lo mismo con los transpositores que son pronombres o adverbios relativos en las llamadas oraciones subordinadas adjetivas o de relativo del tipo El secreto que te conté o La casa donde vivimos, donde en este caso la oración queda transpuesta a categoría funcional adjetiva y por ello desempeña la función de CN (complemento del nombre o adyacente nominal). En este último caso hay que insistir a los alumnos en que el transpositor también realiza función sintáctica respecto al núcleo oracional en el que se encuentran.

Una vez que hayan entendido bien este mecanismo, será mucho más fácil desterrar ese lastre secular que ha supuesto la etiqueta de adverbiales propias e impropias. Pues, aun cuando su función pueda ser la de complemento circunstancial o complemento oracional, estos no tienen que ser de naturaleza adverbial. En primer lugar, las consideradas adverbiales propias (de lugar, tiempo, modo) pueden mostrarse como lo que son: oraciones de relativo sin antecedente expreso. Y en el célebre cajón de sastre de las mal llamadas adverbiales impropias, habrá que ir viendo caso por caso. En algunas pueden existir nexos conjuntivos y según su naturaleza se las podrá clasificar oportunamente (causales, consecutivas, concesivas, finales, condicionales, comparativas) pero refiriéndose a ellas como simples construcciones y quitando el desafortunado rótulo de adverbiales. Pero es que, además, en muchos casos verán que son también oraciones transpuestas a categoría funcional nominal, es decir, transformadas en un SN que, precedido de la correspondiente preposición, desempeña la función de complemento circunstancial (u oracional). Y así, en No vino porque estaba enfermo, podrán ver que hay una oración: Estaba enfermo, que están transpuesta a SN por el transpositor que y que junto con la preposición por, constituye una construcción preposicional con la función de complemento circunstancial de causa:  No vino por eso. Lo mismo con finales como Te lo llevé para que lo vieras –> Te lo llevé para eso. O con concesivas como A pesar de que no estuviste, te guardé un poco de tarta. –> A pesar de eso… Como se ve, en lugar de una preposición, puede ser una locución prepositiva (a pesar de). Y, evidentemente, en caso de infinitivo no hará falta nexo transpositor porque esa forma no personal del verbo ya tiene naturaleza –y categoría funcional- sustantiva o nominal: No vino por estar enfermo. Iré para verlo. A pesar de llover, salimos con los perros.

En fin, creo que estas pinceladas son suficientes para animar a que se vayan incluyendo en los libros de texto y materiales escolares ya que es una forma muy didáctica y empíricamente coherente con el rigor de una disciplina científica como la Lingüística, y, por ende, poco a poco sería conveniente y sobre todo enormemente positivo que se fueran introduciendo estos contenidos y desde esta perspectiva, ya no solo frente a la visión anticuada o postulados erróneos de la gramática tradicional, sino también frente a otros modelos tan preponderantes como el generativista, que a través de núcleos tácitos, de su animadversión hacia el mecanismo de la transposición y de otras teorías poco claras y diáfanas dificultan el aprendizaje de forma innecesaria cuando existen planteamientos exquisitamente coherentes, exhaustivos y simples que, desde el rigor más absoluto, describen los fenómenos de la lengua con gran sencillez ofreciendo, por tanto, el enfoque comunicativo y funcionalista una propuesta y una alternativa sugerentemente didáctica y educativamente cautivadora, a pesar de la gran proyección mediática de que goza el generativismo, bien sea por algunos de sus más prominentes gurús como Noam Chomsky –si bien probablemente más conocido por su activismo político propagandístico- o por la presencia en redes y otras atalayas de cierta repercusión desde las que muchas veces intentan imponer su criterio, sin humildad ninguna y desacreditando sin fundamento otras perspectivas teóricas sólidamente fundamentadas. Perspectivas que son fecundas y que se revelan fructíferas y enriquecedoramente provechosas en la enseñanza como las del funcionalismo lingüístico y sintáctico, del aquí hemos expuesto, grosso modo y con obligado trazo grueso, algunas cuestiones básicas con la esperanza de que quizá vayan apareciendo en libros de texto, materiales escolares y allá donde sea menester difundiendo con ese afán divulgativo y didáctico antes mencionado los beneficios de dicha perspectiva y paradigma metodológico y científico como es el que emana de la corriente lingüística funcional española. Aquel fantástico librito Análisis sintáctico I, de la editorial Anaya, de Salvador Gutiérrez Ordóñez, Manuel Iglesias Bango y Carmen Lanero Rodríguez, fue un gran ejemplo de ello y, además, contamos con magnífica bibliografía a partir de la que desarrollar este marco teórico funcional aplicado a la enseñanza media como son los libros recopilatorios La oración y sus funciones, Principios de sintaxis funcional y Forma y sentido en sintaxis de Salvador Gutiérrez Ordóñez sin olvidar el precedente magisterio alarquiano que, sin duda, abrió camino. 😉

Miguel Á. del Corral. Profesor de Lengua castellana y Literatura. Articulista y redactor

Aprovecho para dejar también esta magnífica conferencia de Salvador Gutiérrez Ordóñez, titulada “Más allá de la oración”, que pronunció con motivo del acto de apertura del curso académico 2024/2025 de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid. Como puede verse, en la primera parte se tratan algunos de los temas expuestos en el presente artículo. En la segunda parte desarrolla también la importancia del enunciado pragmático, de los implícito, de las implicaturas e inferencias, en definitiva, de cómo la pragmática se erige en una disciplina capital, especialmente a la hora de abordar períodos de mayor complejidad y, finalmente, habla también sobre la sintaxis de los actos de habla de los microdiscursos, reflejo de lo que ha ido avanzando la Lingüística, desde una perspectiva funcional, y que también debería ir llegando poco a poco a la enseñanza media. 😉

“Guía panhispánica de lenguaje claro y accesible” de la RAE, obsequio de Salvador Gutiérrez Ordóñez

Este año Papá Noel ha llegado desde la RAE para traerme la Guía panhispánica de lenguaje claro y accesible a través del ilustre y brillante lingüista y flamante académico Salvador Gutiérrez Ordóñez. Con dedicatoria incluida. Siempre me es especialmente grato recibir obsequios o mensajes afectuosos y positivos de buenos amigos (como Javi Sanse, Sergio Andrés, Álex Ballesteros –véase la fantástica reseña que me hizo-…) y lo mismo me ocurre con Salvador Gutiérrez, a quien tengo indudable aprecio y gran estima. Me alegra sobremanera que me reconozca como fidelísimo seguidor suyo –en la distancia- pues, sin duda, es, desde al menos mis quince años, uno de mis grandes referentes en el mundo lingüístico y en el mester filológico. Y, en la medida de mis posibilidades, he intentado ser difusor, de forma divulgativa, de todos sus estudios gramaticales desde una perspectiva funcional.

Dicho todo ello, a su sapientísimo y enriquecedor magisterio hay que sumar su gentileza, amabilidad y bondad que lo convierten en una personalidad admirablemente sobresaliente.

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En cuanto a la Guía panhispánica de lenguaje claro y accesible de la RAE, de la que él ha sido ponente, se trata de una especie de mapa esquemático con informaciones esenciales para intentar acabar con ese lenguaje farragoso, alambicado, abstruso, árido e incluso opaco que tanto abunda en muchos ámbitos tanto científicos como humanísticos. Por ello se comienza con aquel consejo de maese Pedro en el Quijote: “Llaneza, muchacho, no te encumbres, que toda afectación es mala”.

Quienes, como opositores a administrativo de corporaciones locales, hemos tenido que bregar con el estudio de mucha legislación sabemos bien lo tediosos que resultan en ocasiones los textos jurídico-administrativos, pero es que ello, además, muchas veces puede ocasionar perjuicios en cualquier ciudadano, ya que este puede llegar a no comprender el mensaje ni captar el contenido de lo que allí se dice. Por ello se antoja esencial ese lenguaje claro y accesible que, sin perder rigor, pueda ser entendido por todos. En la guía aparecen interesantes citas de quienes ya reclamaban esa claridad en los textos, desde Alfonso X el Sabio hasta el barón de Montesquieu, pasando por Montaigne, Quevedo o Jovellanos. Sin olvidar alguna reflexión machadiana a través de Juan de Mairena.

A las propiedades del texto (coherencia, cohesión y adecuación) se suman otros tantos principios comunicativos trascendentales para que esa interacción no se salde con un fracaso Todos esos principios son: claridad, coherencia, cortesía, orden, verdad, adecuación, conveniencia, eficacia, eficiencia y relevancia. Con ello se revindica y se apuesta por un lenguaje claro, en clara conexión con ese derecho a comprender, que se erige en pilar fundamental del espíritu democrático que ha de vertebrar un Estado de Derecho pues el hecho de entender las normas convierte a un súbdito en ciudadano.

Se advierte de los terribles perjuicios que ocasiona la opacidad en el lenguaje en multitud de campos (desde la medicina al derecho pasando por la propia disciplina lingüística) y los beneficios que, por el contrario, tienen una redacción y lenguaje claros, tanto para ciudadanos como para instituciones y administraciones. Estas ventajas pueden experimentarse en la lectura de cualquier texto, desde una notificación de Tráfico hasta el modelo de una instancia o solicitud pasando por el prospecto de un medicamento, las instrucciones de montaje de un mueble o las indicaciones para conducir correctamente un vehículo.

Bien sabemos los funcionalistas que el lenguaje es en gran medida comunicación y para que esta sea fructífera debe ser clara, diáfana y accesible a todos. Son especialmente nocivas las consecuencias de un lenguaje oscuro, incomprensible, opaco y retorcido como el que muchos pueden encontrarse al firmar una hipoteca, comprar un vehículo o un inmueble, realizar cualquier tipo de contrato y hasta descifrar el recibo de la luz o un requerimiento por parte de una administración… De la política mejor no hablamos. Porque hoy casi todos los políticos no paran de hablar con ridícula verborragia, pero pocas veces para decir algo. Al menos algo coherente. Y las más de las veces para mentir o distorsionar la realidad.

Por ello, en esa guía, de forma sucinta, concisa, breve y resumida, se ofrecen algunos consejos y determinadas pautas que pueden contribuir a ello. A dar luz y claridad a los mensajes reconociendo así ese derecho a comprender de todos. Aunque, a la vez, todos también deben hacer un esfuerzo por adquirir conocimientos, culturizarse, pertrecharse de los instrumentos necesarios para no poder ser embaucados. Y, sin duda, una de las herramientas más importantes del ser humano es la lengua, que además es el paradigma democrático por excelencia por cuanto depende del propio uso que de ella hacen los hablantes. Y hasta la norma, hoy sujeta a criterios empíricos y coherentes propios de una ciencia, emana del uso mayoritario del nivel culto. Y por supuesto hay que entender el contexto, la situación, y, evidentemente, habrá circunstancias que requieran un mayor grado de formalidad e incluso de virtuosa elocuencia, pero nunca a través del lenguaje opaco, oscuro, turbio, confuso, ambiguo, intrincado, engañoso. A veces hasta límites tan extremos que llegan a pervertirlo con determinados y espurios fines como bien queda reflejado en la neolengua orwelliana.

Por ello, en esa misma guía no solo de habla de expresarse con claridad, sino también de mejorar el nivel de conocimientos y la competencia comunicativa, tanto de profesionales (sean juristas, periodistas, docentes, científicos, médicos…) como de ciudadanos en general. De hecho, los planes de estudios de la carrera de Derecho (y otras como Trabajo Social, Relaciones Laborales, Periodismo…) deberían contar con materias como Gramática Normativa, Expresión Oral y Escrita, Retórica, Discurso… Y no solo eso, sino que en muchas oposiciones, no solo en las que se exija carrera de Derecho, sino también al menos en las de administrativo y auxiliar administrativo (ya sean estatales, autonómicas o de corporaciones locales) deberían incluirse pruebas en las que el concursante u opositor demostrara habilidades lingüísticas y gramaticales que revelen una solvente capacidad comunicativa. Solo vi hace algún tiempo que en algunas de subalterno, y cada vez menos, se hacían test de cultura general (ortografía, gramática, aritmética…), pero en el resto nada. Y es un grave error. Porque una excelente competencia comunicativa -y más en el ámbito administrativo- contribuiría a un mejor funcionamiento, eficacia, eficiencia y ahorro de las administraciones, además de dar una buena imagen de estas y de las correspondientes instituciones.

Y, de igual forma, en el ámbito educativo debería acercarse al alumnado al menos a los rudimentos básicos y fundamentales del ámbito jurídico-administrativo y legislativo. A veces salen sin saber qué es un acta de nacimiento o de defunción, un contrato matrimonial o la gestión de una herencia. Igual que desde algunas asignaturas se da educación para la salud, también debería establecerse una materia -sin que vaya en detrimento de las actuales y muchos menos de la trascendental de Lengua castellana– donde se enseñaran, asépticamente, los derechos y los deberes, el comportamiento cívico, el funcionamiento de la Administración de cada país y los rudimentos legales que son necesarios para la vida, que proporcionarían el conocimiento de trámites y una competencia mínima en la comprensión de nociones básicas y terminología jurídica. Obviamente, los medios de comunicación también desempeñan un papel muy importante como mediadores, a la hora de transmitir informaciones, para hacer comprensibles muchos aspectos de ámbitos que tiene su léxico especializado. Por eso resultan esenciales periodistas especializados en la materia que sepan explicar, y llegado el caso traducir, la complejidad de ciertas noticias para hacerlas entendibles al pueblo llano, pero siempre con rigor y escrupuloso respeto a la verdad. Además de ello, existen las distintas obras académicas que ha desarrollado la RAE y su exquisito servicio de consultas del departamento de «Español al día» donde, a través de las redes sociales, se dan respuestas a todas las dudas sobre la norma que plantean los ciudadanos. Un servicio de un valor infinito.

En cualquier caso, esta guía ha sido un gran regalo de mi admirado Salvador Gutiérrez, a quien una vez más, desde este humilde blog, le reitero el generoso gesto y amabilísimo detalle. Así que, ¡cómo no voy a ser un funcionalista confeso y declarado! Bien lo saben mis mejores amigos y gente más próxima. ¡Larga vida al funcionalismo lingüístico! Y contribuyamos todos, con un correcto empleo de la lengua, a ser más claros en nuestros mensajes porque en ello se asienta el gran fenómeno que es el proceso comunicativo en el que –sobre todo a través de la lengua- estamos inmersos contantemente a lo largo de nuestra existencia, en nuestro quehaceres cotidianos y que resulta fundamental en nuestro día a día y, en definitiva, en nuestro proyecto de vida.

Sergei Rez, el sublime talento del mejor DJ español

Quienes me conocen saben bien de mi pasión por el ámbito musical así como de mi espíritu ecléctico. Además tengo la suerte de contar con amigos que son auténticos genios de la música y extraordinarios compositores como Álex Ballesteros (que llegó a ser seleccionado para sonar en los 40 Principales) y que tiene un talento descollante pulido con la autoexigencia del artista profesional aunque se desempeñe como formador vial debido a su carácter brillantemente polifacético y siempre sobresaliente en tantos campos. Dicho esto, es cierto que yo tengo especial querencia por estilos de música como el techno o el house, en definitiva, la música electrónica, pero, como digo, mi espíritu ecléctico siempre me ha llevado a escuchar de todo, desde el pop hasta el rap pasando por el indie, que tanto gusta a mi amigo Sergio Andrés.

Y hoy quería dedicar a esta humilde entrada de mi blog a un gran DJ, que, aunque nacido en Vitoria, está vinculado a la vecina Valladolid donde tiene su escuela de DJ en la que ejerce como director y jefe estudios impartiendo unas fantásticas enseñanzas sobre esa profesión, algo a lo que contribuye su acreditada experiencia. No en vano fue campeón nacional en el Campeonato Mundial DJs Movida Corona 2011 y subcampeón nacional Vicious Magazine Contest 2014. Además de todo ello, este artista, DJ, docente y productor de personalidad arrolladora e indubitable carisma es el youtuber de electrónica más importante de habla hispana del mundo así como copropietario del sello discográfico Mendossa Records. Me estoy refiriendo, obviamente, al impresionante SERGIO REZ.

Creo que es de justicia reconocer la encomiable labor que realizan personalidades tan enriquecedoras como la de Sergio Rodríguez Cortázar, Sergei Rez, a través de sus múltiples actividades e iniciativas, ya sea como DJ y como productor, ya sea como creador de la escuela de formación antedicha (Índigo Dj School) y como profesor, ya sea como youtuber, que no deja de ser también una forma particular de divulgador didáctico inserto en las nuevas tecnologías que se antojan imprescindibles hogaño y cuyo buen dominio también enseña Sergei Rez. Es el claro ejemplo de artista autodidacta, hecho a sí mismo, adquiriendo conocimientos y experiencia merced a su esfuerzo e indudables capacidades, lo que le ha llevado a lo más alto al mismo tiempo que ha ayudado a mucha gente a cumplir sus sueños o, cuando menos, a acercarse un poco más a sus metas y objetivos.

El buen gusto en la selección musical, la creatividad y su toque en cabina han llevado a Sergei Rez a ser considerado como uno de los mejores DJ españoles pero, a la vez, ha tenido –y tiene- la generosidad de compartir todo ese cúmulo de prácticas y saberes adquiridos para que quien quiera pueda conocer y acercarse a ese apasionante mundo. Pues él lo conoce bien, desde los pequeños clubes –con esa especial conexión de lo íntimo- donde tanto le gusta pinchar hasta los más afamados festivales donde ha tenido oportunidad de participar con un éxito siempre rotundo y espectacular. Sin olvidar esa vena emprendedora enfocada al aspecto formativo que, sin duda, ha supuesto una conjunción sensacional en la admirable trayectoria de este ecléctico artista. En esa faceta netamente emprendedora me recuerda a ese otro gran embajador que tiene Palencia, siempre rebosante de electrizantes proyectos y que es Javi Sanse. De todos es conocida la repercusión que tuvo el Lemon Society en la capital palentina y es que si algo caracteriza a la ciudad del Carrión es su capacidad creativa y artística, de la que se nutren míticos locales, desde el cautivador El gato negro, siempre a la vanguardia en la zona del seminario donde se ubica desde el ya lejano año 1986 hasta el Universonoro pasando por iniciativas encomiables como esos “micros abiertos” que llevan a cabo asociaciones como Arcadia. Además tenemos la suerte de contar con festivales ya consolidados como el genial Palencia Sonora.

Por si fuera poco, Sergei Rez también es escritor. Suya es  una novela de terror titulada ‘La maldición de la viña’ que escribió durante la pandemia. En definitiva, creo que estamos ante una personalidad interesantísima, de esas que hacen del mundo un lugar mejor, a través de su talento, de su increíble genialidad, de su habilidad, ágil y versátil, a la hora de pinchar música, pero también a la hora de instruir y enseñar, ya sea en su escuela o través de su canal de youtube con esa forma tan sugerente y atractiva, sugestiva y cautivadora, repleta de carisma y buen rollo, que le permiten conectar como nadie con un amplísimo espectro de público que termina haciéndose incondicional suyo, y no es para menos. Vaya mi más sincera enhorabuena a este grandioso fenómeno… Y para que lo conozcáis un poquito mejor –si es que hay alguno que todavía no ha oído hablar de él- os dejo una entrevista, quizá de las más personales de todas aquellas en que ha participado, que le hicieron en Techno Room. Que la disfrutéis. Y larga vida a Sergei Rez, el mejor, un grande, un tipo portentoso y magnífico del que siempre se puede aprender y con el que nunca se deja de disfrutar.

Palencia, el estancamiento de una ciudad con mucho potencial

Palencia es la ciudad que vio nacer a mi madre, en la que se conocieron mis abuelos maternos Agustín (Sahagún de Campos, León) y Marina (Corrales del Vino, Zamora) y en la que yo resido desde los diez años, tras vivir cinco años en La Coruña –donde nací- y otro lustro en Toledo.

Cuando vine a Palencia, allá por los años 1998/1999, la ciudad justo alcanzaba los 80.000 habitantes (aprox.), tenía aproximadamente el mismo volumen de población que Toledo, y llegó a su pico más elevado en 2009, superando los 82.000 habitantes. Sin embargo, desde entonces ha ido descendiendo y en 2023 se situaba en los 76.331, con una pérdida de población notable. Es posible que algunos habitantes se hayan ido a pueblos cercanos del alfoz como Grijota, Villamuriel del Cerrato, Villalobón o Venta de Baños, pero, aun así, la imagen que reflejan los datos no deja de ser desalentadora. Y, en mi humilde opinión, creo que un exceso de resignación y la falta de voluntad por luchar por el progreso del municipio han contribuido a esta situación.

No está entre mis objetivos ser alcalde de la localidad ni mucho menos, pero sí que me gustaría lanzar al aire algunas propuestas por si, en caso de ser factibles, pudieran contribuir a la mejora de Palencia. Quién sabe si la actual alcaldesa, Míriam Andrés Prieto; el portavoz del principal partido de la oposición, Víctor Torres Albillo; el líder municipal de la formación localista Vamos Palencia, Domi Curiel Lobato; u otros recogerán el guante algún día.

Soy muy consciente de la dificultad que supone y de la complejidad que entraña llevar a cabo algunas iniciativas o proyectos, bien por no ser estos de competencia municipal –o al menos no exclusivamente- o bien porque quizá las depauperadas arcas municipales no cuenten con los recursos suficientes que serían deseables y que siempre han lastrado la tan necesaria autonomía local. Aunque yo soy más liberal que conservador, Cánovas del Castillo afirmaba que “la política es el arte de aplicar en cada época de la historia aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible”, y, al modo orteguiano, yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo. Entiendo, por tanto, que en ocasiones ciertas ideas solo pueden materializarse si se dan las circunstancias que las hacen posibles. Por todo ello lo aquí expuesto no son más que los pensamientos de un ciudadano y vecino que, desapasionadamente y, sobre todo, con espíritu constructivo, se atreve a exponer algunas pinceladas sobre proyectos que, de ser posibles, podrían redundar en beneficio del municipio y de quienes, residiendo en su territorio, lo habitan de acuerdo con la propia organización municipal. Ya se sabe que los elementos del municipio son: el territorio –lugar delimitado sobre el que se halla asentada la comunidad que allí convive-, la población –la gente que habita dicho territorio- y la organización –la forma en que se estructura a través de sus instituciones, en el caso de las corporaciones locales a través de los ayuntamientos y diputaciones-.

Uno de los sitios más injustamente tratados es, sin duda, el pulmón verde de Palencia: el monte El Viejo, que tanto gustaba a mi abuelo materno Agustín, quien se lo conocía como la palma de su mano. Después de disfrutar en mi infancia de inolvidables jornadas en aquel paraje yendo a la Casa Grande, al Refugio o a la Casa Pequeña, hoy se encuentran prácticamente todos ellos en un estado de lamentable abandono. Y menos mal que aún perduran las piscinas que algunos desaprensivos quisieron en su día suprimir. Es cierto que es difícil dar salida allí a negocios de hostelería, especialmente en los duros y fríos invierno. A ello se suma que hay que acudir en coche y, por tanto, eso impide la ingesta de alcohol, mas eso acontece con otros tantos lugares para cuya visita se requiere de vehículo sin que ello dificulte el desarrollo de negocios de hostelería. A pesar de que hoy la Casa Grande luce un cartelón anunciando mejoras para su rehabilitación y su conversión en un supuesto centro de interpretación, la verdad es que se encuentra abandonado, con los cristales rotos, sin funcionamiento y sin que se vea a nadie trabajando allí. Dicho esto, no parece que un centro de interpretación vaya a ser un gran reclamo para posibles visitantes. Cuando yo era pequeño, comimos y cenamos en muchas ocasiones allí. Incluso recuerdo cenar una noche con mi madre, una vez ya fallecidos mis abuelos. Quizá una especie de alojamiento rural con servicio de hostelería (alojamiento rural y establecimiento de hostelería) para posibles comensales que visiten el lugar sería buena idea. Otro tanto cabe decir del Refugio, hoy cerrado a cal y canto, cuando antaño gozó de envidiable salud, por ejemplo en los tiempos en que lo regentaba José María Galindo, amigo de mi abuelo. Y la peor parte se la lleva una Casa Pequeña totalmente saqueada, vandalizada, desvencijada, con puertas y ventanas rotas y estancias quemadas. Un aspecto tétricamente lúgubre y de una sordidez tristemente patética. En su día, eso era la casa que se ofrecía al guarda forestal del monte al mismo tiempo que se empleaba para ofrecer algunos refrigerios o viandas a los visitantes como cuando lo hacían primorosamente Anastasio Catalina y su esposa Encarna. Habría que analizar la posibilidad de revitalizar eso de alguna manera, incluso con algún anexo de ampliación –con escrupuloso respeto al entorno natural- pero que al menos satisficiese al posible visitante, por ejemplo, adosando algún sitio de esparcimiento adecuado a tal fin. Ello debería ir acompañado de una mejora del fantástico mirador de la ciudad de Palencia con las fabulosas panorámicas que se tienen desde allí. Solicitar proyectos con ideas innovadoras que pusieran en valor ese entorno natural sería el primer paso, además de seguir cuidando la entrañable reserva de ciervos, que se puso en marcha en los años setenta a través del ICONA, con ciervos traídos de Toledo (de la finca de Quintos de Mora, año 1975). Pareciera que había más pujanza en los años setenta que en pleno siglo XXI. Esa revitalización de la gran reserva de la biodiversidad palentina es, sin duda, un asunto pendiente frente al actual abandono que viene padeciendo desde hace ya unos cuantos años el pulmón verde palentino.

Por supuesto no podemos olvidar que el lugar más icónico de la ciudad, el Cristo del Otero, sigue siendo desconocido por la gran mayoría de las personas que no son oriundas de Palencia y se debería desarrollar algún plan para su puesta en valor como reclamo turístico de primer orden con objeto de que alcanzase la debida repercusión que bien merece la monumental escultura de Victorio Macho.

Por otro lado, Palencia fue cuna de los primeros estudios generales, germen de la primera universidad de España. Sin embargo, hoy no cuenta con ninguna institución universitaria propia, más allá del campus universitario dependiente de la Universidad de Valladolid. Aparte de la Escuela de Enfermería, solo hay una pocas facultades (ingenierías agrarias, magisterio, trabajo social…) que también hacen languidecer la ciudad. La Universidad de Valladolid, igual que la de Salamanca, conocidas como históricas, datan de largo tiempo atrás. Pero la universidad leonesa también surgió desgajándose del tronco madre ovetense -se escindió de la Universidad de Oviedo en 1979- y hoy es reconocida como una prestigiosa universidad en la que han impartido su magisterio personalidades tan relevantes como el académico de la RAE Salvador Gutiérrez Ordóñez. Del mismo modo, Burgos solo tenía un campus universitario dependiente de Valladolid, pero desde el año 1994 cuenta con universidad propia. En Santander eran conocidas sus escuelas de ingenieros y aparejadores, pero la Universidad de Cantabria nace casi con la autonomía, pues no existía la UCAN cuando era la antigua provincia de Santander perteneciente a Castilla. Surgió como Universidad de Santander en 1972, luego convertida en Universidad de Cantabria. El caso es que hoy la tiene. Pero Palencia se ha quedado sola, se ha quedado atrás, sin universidad. Y tenerla sería un auténtico revulsivo de enormes beneficios para todos. Siempre pienso en la Fábrica de Armas como el lugar ideal para un bello campus universitario palentino. No creo que la producción armamentística que hoy ofrece Palencia sea como la de otros tiempos. Además, y aunque siga en funcionamiento, cuando paseo por sus laterales y parte trasera siempre veo ventanales y cristales rotos en sus distintas naves, con una imagen poco edificante de un lugar de grandes dimensiones que podría convertirse en un extraordinario campus universitario. Eso no supondría acabar con la labor de los que allí trabajan que a buen seguro podrían encontrar ubicación en otra zona más adecuada para ello. Quizá Palencia no pueda tener facultades de medicina o veterinaria. Pero sí podría luchar –y haber luchado- por una universidad propia, aunque fuera modesta, con facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Periodismo, Comunicación, Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, etcétera. No hace falta convertirse en una segunda Salamanca, pero una universidad, ya pública –que sería lo suyo-, ya privada, contribuiría al progreso de Palencia. Eso generaría el establecimiento de colegios mayores, residencias universitarias, cafeterías, lugares culturales y de ocio, además de la capacidad de innovación e investigación inherente al desarrollo de la vida universitaria. Quizá sea una cuestión que entraña riesgos y de compleja aplicación, pero solo se pierde la batalla que no se libra, y se echa en falta una apuesta más decidida por las posibilidades que ofrece Palencia. Ya sé que tenemos muy próxima la ciudad vallisoletana. ¿Y qué? También están cerca Elche y Alicante, a solo 21 km, y cuentan con sus respectivas universidades. En fin. Ahí lo dejo.

Asimismo, y siguiendo con el terreno educativo –al que tan vinculado estoy merced a mi labor docente como profesor de Lengua castellana-, creo que fue una terrible pérdida el cierre del emblemático colegio San Agustín, es decir, los agustinos de la capital palentina, un gran colegio –a pesar de que yo fui al Gómez Manrique de Toledo y al Ramón Carande y Thovar y al IES Trinidad Arroyo de Palencia-. Los agustinos estaban presentes en Palencia desde el año 1947, tengo algún buen amigo (como Álex Ballesteros) que tuvo la fortuna de asistir a este centro y además contaba con una infraestructura e instalaciones envidiables. Es una pena que cerrara en el año 2009 cuando incluso dos años antes se les había concedido por la Junta de Castilla y León la implantación también de la enseñanza Primaria. Con independencia de esto último, no cabe duda de que fue un gran centro de enseñanza media y habría que luchar por su nueva puesta en funcionamiento. Es cierto que ello se debió a la falta de alumnado, pero si Palencia crece, atrae población y se asientan familias y jóvenes, las cosas podrían cambiar. Es verdad que su situación a las afueras de Palencia puede resultar complicada para algunos, pero para eso existe el transporte escolar. Es más, a mi instituto venían incluso alumnos del ámbito rural (de Torquemada, Cordovilla la Real, Astudillo…) y eso no debería suponer problema. Debido al proceso de secularización de nuestra sociedad y a la falta de vocaciones religiosas, sería absurdo que existiera en su vertiente de seminario, pero sí que considero harto beneficiosa una reapertura de este centro como colegio de enseñanza media (ESO y Bachillerato) y, además, sí que me gustaría que, de una forma u otra, permaneciera bajo los auspicios o protección de los agustinos. No ya solo por ser quienes durante más de sesenta años realizaron esa labor docente, sino porque se trata de una orden de espíritu abierto y ecléctico. De hecho, mi admirado lingüista Salvador Gutiérrez Ordóñez, antes de recalar en la universidad ovetense, estudió con los frailes agustinos, quienes costearon sus estudios durante toda su juventud y a quienes siempre mostraría una infinita gratitud por inculcarle “el valor del esfuerzo, de la constancia y de la superación” y por mostrarle “la importancia de la ilusión, de la amistad, de la generosidad y de la entrega «misionera» como medios de conseguir la felicidad propia”; creo que son motivos más que suficientes para que, de un modo u otro, siguieran teniendo relevancia o cuando menos ejerciendo de manto protector y el padrinazgo del centro. Ojalá se haga lo posible para revitalizar el centro de los agustinos, por reabrirlo sin seminario como centro de enseñanza media bajo patronazgo de esa orden de los agustinos que tanto esfuerzo dedicó a su obra y labor docente. Y, sobre todo, para poder evitar así el lamentable estado de abandono al que se han visto abocados otros sitios de Palencia como el colegio de huérfanos ferroviarios o los sitios antes citados del monte El Viejo, especialmente sangrante en el caso de la Casa Pequeña.

El desaparecido colegio Ignacio de Loyola al menos fue sustituido por el centro donde se encuentran hoy las enseñanzas artísticas superiores en conservación y restauración de bienes culturales en la especialidad de textiles que se imparten en las antiguas instalaciones de antiguo colegio san Ignacio de Loyola, situadas en la calle Miguel de Unamuno, 10, así como por la Escuela Oficial de Idiomas, situada en la calle Isaac Peral, pero toda la zona del patio de lo que fue ese colegio Ignacio de Loyola, repleto de malas hierbas, vigas y hierros da una imagen bastante penosa y desoladora y lleva así años sin que se haga nada, siquiera sea por ofrecer una estampa algo más edificante. También se tardó bastante en la demolición del antiguo colegio de Carrechiquilla, pero esto último al menos finalmente se llevó a cabo ya que su rehabilitación se antojaba tarea imposible a juicio de los técnicos.

Siguiendo con la temática educativa, otra propuesta es la que ya realicé en otra entrada de este blog, referida a un servicio municipal o provincial de clases de refuerzo o apoyo, al menos de materias instrumentales –como Lengua castellana o Matemáticas-, bien presenciales o, si no, con cursos online, para aquellas familias de menos recursos; evidentemente, sin generar competencia desleal. Como profesor particular de Lengua castellana, no seré yo quien tire piedras contra mi propio tejado y, por tanto, creo que los servicios públicos no han de ser generadores de efectos distorsionadores en el mercado, pero sí satisfacer las posibles necesidades de los más desfavorecidos allí donde la iniciativa privada no pueda llegar. Esto podría ser también una gran iniciativa para el servicio de Juventud de la diputación de Palencia con objeto de ayudar a los jóvenes estudiantes del mundo rural, que tienen más difícil acudir a un profesor particular o que no tienen academias en sus municipios. Yo no tendría problema en ofrecer, desde mi experiencia, posibles ideas para la puesta en funcionamiento de un servicio educativo de refuerzo de estas características, al menos en la asignatura de Lengua castellana y Literatura. Ahí lo dejo también para quien desee recoger el guante.

Como dije en la entrada antes referida, es cierto que los entes locales carecen de la capacidad legislativa del Estado o de las autonomías ya que lo que poseen es la potestad reglamentaria y de autoorganización, pero es la administración más cercana al ciudadano y habría de tener mayores cotas de autonomía. Por ejemplo, en materia de Educación. Es cierto que la cooperación y colaboración con las administraciones educativas en la planificación e implementación educativa no figura como competencia local propia en la Ley de Bases de Régimen Local 7/1985, sin embargo, la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) hace vigente el artículo 1, letra p de la LOE (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación), que establece que uno de los principios en los que se inspira el sistema educativo español es el de “La cooperación y colaboración de las Administraciones educativas con las corporaciones locales en la planificación e implementación de la política educativa”. Y lo que sí pueden es cooperar en la prestación del servicio educativo y en la realización de actividades o servicios complementarios. Conforme con el capítulo VI del Decreto 2274/1993, de 22 de diciembre, de cooperación de las corporaciones locales con el Ministerio de Educación y Ciencia: “Las Corporaciones Locales podrán cooperar en la prestación del servicio educativo y en la realización de actividades o servicios complementarios. Estas actividades podrán desarrollarse, a través de convenio con el Ministerio de Educación y Ciencia, en el que se determinarán las condiciones generales para su realización” (artículo 12).

Es verdad que la Ley 27/2013 de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local no avala la inclusión de estas prestaciones educativas a que hemos hecho referencia más arriba en la categoría de competencias propias, pero, de acuerdo con la LBRL, sí se pueden considerar como competencias delegables (tendrán que cumplirse los requisitos para tales delegaciones de las comunidades autónomas: suficiencia financiera, exclusión de duplicidades, garantía de financiación…): “Con el objeto de evitar duplicidades administrativas, mejorar la transparencia de los servicios públicos y el servicio a la ciudadanía y, en general, contribuir a los procesos de racionalización administrativa, generando un ahorro neto de recursos, la Administración del Estado y las de las Comunidades Autónomas podrán delegar, siguiendo criterios homogéneos, entre otras, las siguientes competencias (LBRL, artículo 27.3): Realización de actividades complementarias en los centros docentes. Por eso siempre he pensado que la administración local debería preocuparse por la formación –también por el empleo, acceso a la vivienda y ocio, especialmente de los jóvenes– y siempre he considerado que se deberían hacer propuestas, por ejemplo, con servicios municipales de clases particulares, no como competencia desleal a academias y profesores particulares –yo he ejercido durante años y ejerzo como docente particular de Lengua castellana y no cometería tamaño disparate-, sino que habrían de ser destinadas para aquellos casos de vulnerabilidad donde familias de escasos recursos requieran esa prestación; al fin y al cabo, es gente que, muy posiblemente, jamás acudiera al sector privado por falta de medios y, por ende, las entidades locales podrían desempeñar un papel fundamental llevando a cabo ese cometido. Eso unido a unas políticas certeras de juventud y también respecto de la formación vial en materia de Tráfico serían, desde mi punto de vista, pilares fundamentales por los que yo, de ser concejal o alcalde, apostaría intensamente. El ámbito municipal es el más próximo al ciudadano y a pesar de sus siempre limitados recursos financieros y de las depauperadas arcas locales debería resaltarse la importancia del municipio como elemento natural y esencial por ser este donde se organiza la población de un territorio constituyéndose como eslabón básico y principal y punto de conexión primario entre la administración y los vecinos.

Dicho todo ello, como todo el mundo sabe, la lengua castellana surgió en el condado de Castilla y muchos territorios se han valido de su pujanza para ponerla en valor, desde La Rioja a Cantabria pasando por provincias castellanoleonesas como Valladolid o Salamanca. Sin embargo, no se ve una actividad parecida en Palencia, ciudad que podría explotar el llamado turismo lingüístico a través de una herramienta fundamental con la que nos comunicamos, es decir, con esa lengua internacional que es el español.

También existe otro turismo que es el de Congresos, con actos, eventos y actividades que podrían dar dinamismo a la ciudad. Pero, de forma inexplicable, en Palencia seguimos con el Palacio de Exposiciones y Congresos paralizado, una obra sin terminar que lleva así dos décadas. Con independencia de que el emplazamiento fuera o no el mejor, la antigua fábrica de La Tejera de Palencia se erigió hace más de 20 años como un símbolo de esperanza para el desarrollo económico y turístico de la ciudad tras la promesa de reconvertirla en un moderno Palacio de Congresos; sin embargo, llevamos años y años con una obra inacabada y paralizada, que es buena muestra de la desidia y dejadez que han conducido al estancamiento de una ciudad con tanto potencial como Palencia, una verdadera pena. Supondría la oportunidad de realizar congresos, exposiciones y ferias y ayudaría a que más gente conociera la bella desconocida: Palencia. Inexplicablemente, el proyecto ha permanecido más de veinte años aparcado y olvidado en un cajón. ¿Por qué? Pregunten a quienes puedan darles alguna respuesta convincente y especialmente a los políticos que tanto gustan de prometer en campaña electoral. Sobra decir nada más. Por si fuera poco, hace años al menos había interesantes iniciativas como los famosos cursos de la universidad de verano Casado del Alisal en la que, en ocasiones, participaban relevantes personalidades del mundo intelectual, social y cultural del panorama nacional. Pero hoy toda esa efervescencia cultural y dinamismo intelectual se ha perdido…

Por otro lado, habría que revitalizar la orilla del río, la avenida Castilla –antigua avenida General Goded-, que está desaprovechada y no cabe duda de que la ribera del Carrión es un marco incomparable. Ya hubo alguna propuesta a modo de bulevar que quizá pudiera servir para sacarle partido; eso sí, respetando en todo momento el entorno rural y todas las zonas verdes que habrían de estar siempre bien cuidadas y no con constantes obras en los accesos, como suele ocurrir habitualmente. Del mismo modo, habría que dotar de mayor dinamismo al barrio que hay al otro lado del Carrión: Allende del Río, contribuyendo a una mayor cohesión de la ciudad. También se podría buscar alguna alternativa sugerente para el seminario menor diocesano san Juan de Ávila, sito en la carretera de León. Y fomentar actividades, por ejemplo, en la nave El Taller, de igual forma que se hace en la sala Infinity del polígono.

Evidentemente, esa revitalización del municipio pasa indefectiblemente por dotar de mayor dinamismo a la arteria principal del centro que vertebra el municipio. Me estoy refiriendo, obviamente, a la emblemática Calle Mayor palentina. Es desolador ver multitud de locales cerrados sin actividad ninguna. Han cerrado diversas cadenas de comercios y tiendas y ello debería hacer reflexionar para poner solución a esta cascada de cierres, muchos de los cuales no vuelven a abrir. Desconozco si será por el elevado precio de los alquileres o por otros motivos, pero debería hacerse algo para fomentar esa revitalización de nuestra Calle Mayor. Hace poco abrió una nueva pastelería e incluso abrió sus puertas una cafetería (Diecinueve) así como el Grupo Villoldo puso en marcha su cuarto restaurante junto a Correos, en uno de los extremos de la Calle Mayor y ese el camino que habría que seguir para que esa arteria principal cobre vida y, en consecuencia, muestre el vitalismo de una ciudad que no se resigna y que quiere seguir creciendo. Es un tema de importancia capital que debería estar entre las prioridades de nuestros representantes municipales. Si cuenta la leyenda que en un supuesto viaje de Rafael Alberti y Carlos Gardel, lo que más les sorprendió fueron los de extravagantes nombres de diversos rótulos de los comercios palentinos que salpimentaban la fisonomía de nuestra Calle Mayor (repuestos Cojoncio Pérez, pasamanería Genancio Gómez o almacén de Eutimio Bustamante), hoy por desgracia el poeta gaditano y el cantante y compositor argentino -máximo exponente del tango- pasearían desolados ante tantos locales vacíos y sin actividad ninguna. Y eso tiene que cambiar. ¡Hay que revitalizar y dinamizar nuestra Calle Mayor!

Siempre dentro del marco de la legalidad y sujetos estrictamente a las normativas vigentes habría también que analizar y ver la manera de que hubiera suelo industrial a disposición de empresas que quieran establecerse en Palencia, al fin y al cabo el tejido empresarial es el motor del progreso y lo que de verdad genera empleo contribuyendo a atraer y asentar población en una senda de crecimiento sostenible por la que Palencia, en mi humilde opinión, debería abogar sin titubeos ni vacilaciones. Esa fue siempre una de las prioridades de Celinda Sánchez, aunque desgraciadamente no llegó a ser alcaldesa de la ciudad. Y eso que contaba con un ilusionante proyecto con el que se presentó en el año 2007 tras haber sido regidora en Venta de Baños (1999-2003) y después de una muy buena labor opositora que hizo en el ayuntamiento capitalino Rosa Cuesta Cófreces, a quien mi madre conoció años antes cuando Rosa Cuesta era diputada provincial de Cultura y donde realizó un gran trabajo así como cuando ocupó el puesto de delegada territorial de la Junta de Castilla y León.

A esa efervescencia pueden contribuir también centros comerciales de gran atracción, ya sea El Corte Inglés o cualquier otro establecimiento comercial potente. Lejos de dañar al pequeño comercio, son precisamente los dueños de pequeños comercios los que señalan los beneficios que podría reportarles. Es más, el pequeño comercio es el primero que siempre ha lamentado el cierre de ciertas cadenas en la Calle Mayor pues quien iba a comprar en Zara o H&M luego podía acabar entrando también en el pequeño comercio de enfrente o en el de al lado. No es una competencia dañina, sino que sirve de estímulo y acicate para la revitalización comercial de la ciudad.

Si algo destacan los visitantes cuando llegan a Palencia es su elevado número de iglesias, una riqueza patrimonial que todos estaremos de acuerdo en conservar. Pero también es una realidad palmaria el descenso del número de fieles, y al ser tan elevado el número de templos, quizá podría valorarse la conversión de alguno de ellos –desacralizado- en un centro que sirva  para la expresión artística, la promoción cultural, el ocio nocturno y el ejercicio del pensamiento libre, ya como sala de conciertos, ya de presentaciones culturales, ya de recitales, ya de exposiciones, tal como por ejemplo ocurrió con el conocido Círculo de Arte de Toledo en lo que fue la iglesia de san Vicente, una antigua iglesia restaurada y bien acondicionada que sirve de exposición de cuadros, cafetería, bar de copas y discoteca en un marco incomparable o, en su defecto, como centro de actividades culturales de índole intelectual o universitaria. Por ejemplo, la iglesia de san Lázaro fue en otro tiempo una leprosería y el día de mañana podría tener otro uso. No digo que tenga que ser necesariamente ese templo, es un mero ejemplo, y en cualquier caso habría que acordarlo con la diócesis o con los estamentos pertinentes de tal modo que se tratara de un acuerdo mutuamente beneficioso y que tuviera como fin último la mejora y el progreso de la ciudad de Palencia.

Además conviene recordar que todas estas propuestas se traducirían en un beneficioso impacto económico y ello también ayudaría a que Palencia siguiera disfrutando de una baja presión fiscal, al menos hasta ahora, puesto que se han anunciado ciertas subidas impositivas que solo lastrarían el progreso del municipio. Los impuestos deben ser los justos y necesarios para ofrecer unos servicios públicos de calidad, pero el dinero donde mejor está es en el bolsillo del contribuyente porque ha de ser este, con su iniciativa y en total libertad, quien decida su destino que, a su vez, repercute en beneficio de todos.

Respecto del sempiterno soterramiento del ferrocarril, debo decir, en primer lugar, que cuando yo vine a Palencia siendo un niño, allá por los años 1998/1999, el señor Heliodoro Gallego se hartaba de prometer dicho soterramiento, y así lo hizo elección tras elección para que hoy, 25 años después -¡se dice pronto!-, no haya habido soterramiento alguno. Y eso es una tomadura de pelo. Lo que no se puede hacer es insultar a los vecinos y tomar por tontos a los palentinos. En segundo lugar, entiendo que quizá el soterramiento no sea una imperiosa necesidad, pero igualmente considero que no se debería renunciar a él y, si es viable, luchar por que en un futuro próximo se pueda llevar a cabo si las circunstancias lo hacen posible. Es verdad que puede ser una obra muy costosa y no de carácter urgente, pero también es cierto que contribuiría a cohesionar la ciudad, siempre dividida por las vías del ferrocarril, así que, sin ser quizá una cuestión urgente, me parece que sería un error darlo por perdido y un buen regidor debería apostar fuertemente por todo lo que suponga un notorio beneficio para la ciudad y, sin duda, el soterramiento del ferrocarril lo sería. Dicho esto, me consta que es algo que no depende solo de la voluntad de la corporación municipal del momento puesto que el ministerio de Transportes o de Fomento –o el análogo que haya en cada momento- es fundamental a la hora de llevar a cabo este proyecto. Lo que no es de recibo es que el ex alcalde socialista Heliodoro Gallego se presentase con la promesa del soterramiento cada cuatro años para que, un cuarto de siglo después, no se hiciera absolutamente nada. Vergonzoso. Bochornoso.

Otro sitio al que convendría prestar atención es el de la estación pequeña, hoy también abandonada y sin que se destine a ningún uso productivo. Es un lugar céntrico y de ciertas dimensiones que podría servir también para activar el pulso cultural y social de la ciudad. Quizá un museo sobre la lengua castellana, con aulas para la formación de español como lengua extranjera, con sala de exposiciones, con cafetería… En fin, alguien con iniciativa podría sacarle mucho partido sin perjuicio de que pueda seguir en funcionamiento el aparcamiento de la estación pequeña actualmente en uso, que se antoja esencial ante la falta de aparcamiento por el centro, de tal modo que habría de diseñarse de una manera en la que todo resultase correctamente armonizado y sin efectos negativos para nadie.

Otra propuesta interesante sería dotar de funcionalidad a la también abandonada fábrica de la Electrólisis del Cobre, un edificio donde también pueden verse ventanas rotas y en lamentable estado de dejadez, aunque dentro de su recinto se hallen unas oficinas de la unidad territorial del Instituto Tecnológico Agrario. En fin, creo que la antigua fábrica de la Electrólisis bien podría ser un centro comercial de la zona norte de Palencia, el Centro Comercial Norte o Centro Comercial San Antonio, dando dinamismo a esa zona de la ciudad –no sé si con El Corte Inglés o con un centro polivalente de tiendas diversas-, aunque bien organizado, con suficientes plazas aparcamiento y, llegado el caso, con un aparcamiento subterráneo para evitar una elevada ocupación de vehículos en los aparcamientos del barrio de San Antonio. En cualquier caso, habría que evitar a toda costa que fuera un centro comercial fantasma, como ocurrió con el Equinoccio Zaratán de Valladolid, y para ello se antoja imprescindible atraer y fijar población, que haya oportunidades educativas y laborales que permitan a las familias desarrollar un proyecto de vida en Palencia y entonces sí que cobrarían todo el sentido iniciativas como esta que presento en este párrafo para el moderno y joven barrio palentino de San Antonio, con esa característica chimenea en el parque trasero de la calle río Sequillo, al lado de la calle río Valdavia, chimenea que precisamente lo fue de la fábrica de la Electrólisis. Sería una propuesta interesante, especialmente si se incrementa el número de habitantes generando las oportunidades que satisfagan las necesidades de esa potencial población nueva.

No me olvido tampoco del edificio de la antigua Alcoholera, por la avenida de Cuba, aunque en este caso espero más pronto que tarde su transformación en un centro cívico puesto que es lo que demandaban los vecinos del barrio de Pan y Guindas y, en este caso, cabe aplicar aquello de «cúmplase la voluntad popular», paráfrasis de aquel «cúmplase la voluntad nacional» que tan célebre hizo el príncipe de Vergara, el general Baldomero Espartero, al que tan ligados estuvieron antepasados míos de la familia Del Corral. Igual que en otros lugares están intentando dar vida a sitios abandonados, como puede ser el caso de Perlora, donde se quiere rehabilitar los chalés y darles uso turístico todo el año, Palencia también debe apostar por la revitalización de todos esos sitios abandonados o luchar por resucitar proyectos inexplicablemente aparcados.

Por otro lado, en Palencia hay un parque que a su vez es centro neurálgico de la capital palentina y ese no es otro que el conocido Salón de Isabel II, un parque en el que se perpetró un auténtico atentado urbanístico y estético, un verdadero destrozo, un despropósito mayúsculo, una verdadera atrocidad, surgida de la arquitecta Carmen Espegel, en tiempos del populista alcalde Heliodoro Gallego Cuesta -a quien, al parecer, su correligionario Enrique de Guzmán Mataix corregía las faltas de ortografía según creo recordar que apareció en un artículo titulado Miserias del socialismo palentino-. Pero bueno, el señor Gallego era ese glorioso feminista que resaltaba los glúteos duros de sus concejalas por tanto recorrerse las calles (siempre se erigen en jueces de los demás dando lecciones de moral quienes más tienen que callar, al más puro estilo Errejón). Y eso que el partido socialista ha contado en Palencia con buenos concejales como Miguel Valcuende González o Julio López Díaz. Igual que los populares han tenido magníficos representantes siendo quizá el mejor ejemplo el del solvente, resolutivo y eficaz gestor Isidoro Fernández Navas (procedente de las filas del CDS suarista, donde también militaron los profesores del IES Trinidad Arroyo Javier Serna García o Pedro Pablo Abad Hernán). Quizá no sea una necesidad imperiosa y no se pueda incurrir en un cuantioso gasto para intentar remediar aquella salvajada, pero poco a poco sí que sería más que deseable devolver su aire y su esencia romántica a dicho parque, en la medida de lo posible, y que gozara de aquella estética que lo caracterizaba y que tanto añoran los palentinos pues ni hay ni uno, y más entre los residentes de la zona, que quedara satisfecho tras aquella fatídica y funesta remodelación, por mucho que intentaran defenderla y justificarla de forma bastante patética algunos personajes como el señor José Luis Mellado Santamaría. Intentar rectificar aquel desatino disparatado sería más que conveniente y poco a poco, según lo que las circunstancias y los presupuestos permitieran, debería devolverse al emblemático parque aquella naturaleza y condición que eran parte indisociable de su identidad y que ansían y desean tantos palentinos, desde sus bellas rosaledas hasta un auditorio digno de tal nombre, suprimiendo muchas de las estructuras metálicas que hicieron de él un parque desangelado, hierático y frío y muy poco reconfortante.

Por último, en Palencia deberían impulsarse todo tipo de iniciativas culturales y artísticas que sirven para dinamizar la ciudad. Más allá de la peculiar ITA, que está enfocada a un nicho bastante determinado a modo de macrobotellón –aunque sin duda reporta beneficios y repercusión a la ciudad-, festivales como el Palencia Sonora son una extraordinaria muestra de los fantásticos eventos exquisitamente organizados que pueden hacerse en la ciudad, a los que responden de forma espléndida los palentinos y es precisamente cuando se ve una ciudad moderna y vitalista, rebosante de alegría, dando lo mejor de sí –igual que en las ferias y fiestas de San Antolín-. Sería buena idea promover algún otro tipo de festival de música, por ejemplo, orientado a la música electrónica y al techno-house que también mueve mucho al público joven. Del mismo modo, hay que apoyar y fomentar las encomiables y loables actividades y eventos que llevan a cabo asociaciones culturales como Arcadia. O las iniciativas de extraordinarios emprendedores como Javier San Segundo de Lózar, que van desde el certamen de patatas bravas hasta el concurso de triples baloncestísticos pasando por maravillosas catas, que sirven además para encumbrar y dar a conocer los tesoros de la industria agroalimentaria de nuestra tierra. Nadie pretende que Palencia se convierta en un municipio de gran población, aquellos que superan los 250.000 habitantes o que superan los 175.000 habitantes si son capitales de provincia, como sería el caso de Palencia, pero en vez de descender de los 80.000 habitantes, bien podría Palencia rondar los 100.000 o incluso superarlos y seguiría siendo una ciudad cómoda para vivir, pero menos despoblada y envejecida… Y por todo ello habría que trabajar. Como colofón también resultaría enormemente positiva una mayor colaboración entre el ayuntamiento capitalino y los de pueblos del alfoz como Villalobón, Villamuriel de Cerrato, Grijota o Venta de Baños. Nadie está pensando en crear ningún tipo de área metropolitana porque no estamos ante ninguna gran aglomeración urbana que permita una figura de esa entidad, pero una correcta coordinación entre las administraciones municipales de localidades próximas en estrecha colaboración para distintas actividades o eventos a buen seguro redundaría en beneficio tanto de la capital como de los municipios antedichos.

También habría que promover algún tipo de certamen, quizá en colaboración con la Cámara de Comercio o con la Confederación Palentina de Organizaciones Empresariales, para premiar aquellos proyectos empresariales que vayan surgiendo, especialmente si son generadores de empleo, impulsados por jóvenes o de carácter innovador así como prestar ayuda a aquellos que se establezcan en el mundo rural.

No quiero olvidarme de la provincia y creo que ahí también se debería trabajar a fondo, tanto para ofrecer los servicios básicos como se viene haciendo hasta el momento -algo que hay que aplaudir porque, contra lo que piensan algunos, la supresión de las diputaciones sería la decapitación del mundo rural-, como para potenciar sus posibilidades. Por ejemplo, ahí sigue tristemente abandonado el castillo de Monzón de Campos cuando años atrás era un lugar frecuentemente visitado y donde se celebraban bodas, bautizos, comuniones, distintas comidas, cenas, celebraciones, etcétera. Fue declarado monumento nacional en 1949 y llegó a funcionar como parador nacional de turismo entre 1975 y 1988 e incluso en 1978 tuvo lugar en él la constitución del Consejo General de Castilla y León pero lleva años y años de deterioro y abandono. Algo tristemente inexplicable.

Otro tanto ocurre con un edificio abandonado que estaba destinado a ser también parador de turismo, que es el que se halla en el Golobar, aprovechando la posibilidad de una estación de esquí. Pero, como digo, el edificio perteneciente a diputación sigue totalmente abandonado y sin que se le dé ningún uso a pesar de la privilegiada ubicación en un lugar bellísimo de la montaña palentina. ¿Por qué no se hace nada al respecto?

En Quintana del Puente se hallaba la Colonia Militar Infantil General Varela, que cerró sus puertas en 1988. Aunque ya no cumpliera su función educativa para hijos de militares, bien podría haberse hecho algo en aquel edificio, sin embargo, es otro ejemplo más de ruinas abandonadas a su suerte.

Es cierto que en la provincia de Palencia, como ocurre en gran parte de Castilla, se produce un fenómeno que hay que tener en cuenta como es el de la dispersión, fruto sin duda del devenir histórico. A diferencia de lo que ocurre en el norte, con municipios mucho más concentrados. Recuerdo lo que me sorprendía a mí, siendo niño, cuando veraneaba en Suances, que allí prácticamente los municipios estuvieran unidos uno tras otro y nada más dejar Barreda se pasara a Hinojedo, y de ahí a Cortiguera, y de ahí a Suances, de forma inmediata mientras en Castilla hay incluso pedanías que distan kilómetros de los respectivos municipios de que dependen. Ello se debe al proceso de la Reconquista y a la repoblación en una meseta tan amplia –¡ancha es Castilla!- que supuso esa dispersión que hoy tenemos, a lo que, obviamente, hay que sumar la emigración de gran parte de la población a núcleos urbanos, fruto del éxodo rural, esto ya en tiempos más relativamente recientes, lo que sin duda ha producido esta dispersión en la que es la región más extensa de España y una de las más extensas de Europa (¡es más grande que Portugal!). En cualquier caso, sin olvidar a los pequeños municipios, hay que fomentar la riqueza de localidades tan importantes como Aguilar de Campoo, Carrión de los Condes, Frómista o Saldaña. Y, por supuesto, para la diputación sirve –incluso con mayor motivo si cabe- la propuesta antes mencionada de esas clases de refuerzo para las familias de menos recursos, al menos en materias instrumentales como Lengua castellana y Matemáticas, bien de forma presencial, bien de forma online, sobre todo para aquellos jóvenes estudiantes del mundo rural a los que les es difícil encontrar un profesor particular o que no tienen una academia cercana que les permita afrontar los estudios en igualdad de condiciones que los de la capital o municipios que cuenten con esos servicios. Como siempre digo, sin generar competencia desleal frente a la iniciativa privada, sino como servicio público para aquella gente que lo necesite. Yo siempre he estado dispuesto a brindar mi ayuda en lo que a la asignatura de Lengua castellana se refiere, al menos para el segundo ciclo de la ESO y especialmente para el Bachillerato.

Por último, es una realidad palmaria que muchos jóvenes, cuando se acercan a la mayoría de edad, ya piensan en sacarse el carnet de conducir y aunque la diputación, a diferencia de los ayuntamientos, no tenga un área de Tráfico, sí que creo muy necesaria la creación de alguna plaza de administrativo –mediante convocatoria de oposición-, en un nivel C1 pero con la exigencia de por lo menos tener la habilitación de profesor de autoescuela con algunos años de antigüedad, para concienciar en el ámbito de la educación vial, para contribuir a la formación de la circulación automovilística enfocada a la gente del mundo rural, para la creación de guías y manuales sobre tan importante temática e incluso para hacer aportaciones en materia de vías y carreteras provinciales, pero, sobre todo, como digo, para la formación vial de gente de mundo rural y especialmente de los más jóvenes, razón por la que quizá el área de Juventud o una análoga podría optar por llevar a cabo esta iniciativa que me parece enormemente enriquecedora y provechosa y que también redundaría en beneficio de la gente del mundo rural. Me centro mucho en el ámbito educativo, como docente que soy, desde la enseñanza media curricular, el ámbito lingüístico o la temática de formación vial, pero sin olvidarme de la trascendental labor que vienen realizando las instituciones provinciales a la hora de ofrecer unos servicios esenciales que mejoran la calidad de vida de quienes viven en el mundo rural y en eso también habría que seguir trabajando y, al igual que en la capital, intentar generar oportunidades de empleo para ser un foco de atracción de población que se asiente en la provincia y contribuya a revitalizarla con nuevas generaciones que sirvan para frenar la lacra de la despoblación.

En fin, no me extiendo más, son simples pinceladas de obligado trazo grueso con algunas ideas que creo sinceramente podrían ser muy beneficiosas para Palencia, tanto para la capital como para su provincia, por si quienes manejan el pescante se deciden a recoger el guante y, en definitiva, a luchar por Palencia y los palentinos.

Influencias y fuentes de las teorías sintácticas de Emilio Alarcos Llorach

Quienes me conocen saben bien de mis grandes referentes dentro del ámbito lingüístico, entre los que sin duda se encuentran y se erigen como figuras fundamentales Emilio Alarcos Llorach y Salvador Gutiérrez Ordóñez. Y prueba de ello es que buenos amigos míos, como Álex Ballesteros Latorre, Javi Sanse o Edu Aguado, me habrán oído multitud de veces citarlos o aludir a ellos, así como a la que considero mi corriente lingüística: el funcionalismo, paradigma metodológico al que me adscribo orgulloso y sobre el que, humildemente, he intentado hacer la máxima difusión posible con un carácter eminentemente didáctico. Algo que data de mis tiempos adolescentes cuando, merced a mi precocidad intelectual -especialmente manifiesta en el terreno lingüístico-, mi profesor de Lengua castellana (y tutor) Miguel Ángel Calleja de la Puente me abrió la puerta al magisterio alarquiano y de sus brillantes continuadores (como es el caso de Salvador Gutiérrez).

Por todo ello quiero compartir en mi blog este estupendo trabajo, unas 315 páginas exquisitas y fantásticas que versan sobre las influencias que pudo tener el maestro Alarcos Llorach a la hora de configurar sus ideas y pensamiento en lo que se refiere a la sintaxis. Alarcos fue el instaurador y principal representante del funcionalismo sintáctico del español y autor en base al que muchos otros construyen sus propias teorías gramaticales, como su más aventajado discípulo, mi admirado Salvador Gutiérrez.

Se trata de una extraordinaria tesis doctoral de Pablo García González, dirigida por Salvador Gutiérrez Ordóñez y Manuel Iglesias Bango, que tiene como objetivo arrojar algo de luz al respecto de la temática antes mencionada, con la intención de determinar de una forma más o menos clara, y aportando las pruebas necesarias para ello, cuáles son las fuentes de las que bebió Emilio Alarcos a la hora de desarrollar su teoría sintáctica y, con ello, determinar las influencias tempranas de todo el funcionalismo sintáctico posterior. Para lograr dicho objetivo, se desarrolla un estudio comparativo entre las teorías del autor salmantino y las de los principales autores del estructuralismo europeo (André Martinet –figura trascendental del funcionalismo francés y europeo-, Charles Bally, Albert Sechehaye, Émile Benveniste, Lucien Tesnière –gramática de valencias-) así como de las de algunos de los más prominentes gramáticos de la tradición española de los siglos XIX y XX (Vicente Salvá, Andrés Bello –capital para Alarcos-, Eduardo Benot, Rodolfo Lenz, Rafael Seco, Samuel Gili Gaya –también de gran importancia para el erudito salmanticense-), pudiendo así determinar qué aspectos han podido verse inspirados por qué autores.

Vaya por delante mi más sincera enhorabuena a Pablo García González por este magnífico trabajo que sin duda disfruté muchísimo leyendo… Y yo no puedo sino modestamente aportar mi granito de arena dándole difusión en este humilde rincón de mi web.

Aprovecho también para dejar la presentación que hizo Alarcos de la conferencia de Noam Chomsky en el paraninfo de la Universidad de Oviedo el 1 de diciembre de 1992. Como se sabe, Chomsky y Alarcos estaban en las antípodas, no ya solo ideológicas referentes al nivel político, sino especialmente intelectuales a la hora de abordar el estudio de la lengua. De hecho, y dejando a un lado el cognitivismo –más orientado a una vertiente psicológica o psicologicista del sistema lingüístico-, las dos corrientes principales en investigación lingüística han sido el generativismo y el funcionalismo. Prueba de las profundas divergencias de ambas sendas metodológicas es que el propio Alarcos, fiel a su humor, establece una divertida analogía a propósito del encuentro que mantuvieron en su día el líder conservador español Manuel Fraga Iribarne y el dictador comunista cubano Fidel Castro, reflejando también la gran disparidad ideológica entre ambos que no impidió aquel encuentro, tan sorprendente y chocante para muchos como podría ser el del propio Alarcos con el gurú del generativismo. Repárese en que lo hace en clave de humor y, de hecho, para evitar malentendidos, rechaza expresamente cualquier coincidencia entre él y el político gallego o la revolución cubana y la corriente chomskiana –aunque en este último caso quizá sí que hubiera ciertas sinergias-.

Me parece muy interesante el texto alarquiano porque refleja muy bien las diferencias entre el generativismo y el funcionalismo y lo ejemplifica con geólogos y geógrafos, quienes, aunque se ocupen de un mismo objeto de estudio: la tierra, lo hacen desde perspectivas harto diferentes. Por tanto, ambas corrientes recorren caminos distintos. Y es que, como afirma certeramente, los generativistas hacen lingüística del lenguaje, esto es, de la capacidad o facultad biológica que tiene el ser humano para comunicarse (perspectiva biologicista y psicologicista) y de ahí su propensión a la universalización (aparte de su interés por los lenguajes artificiales, los lenguajes formales, con reglas predefinidas, que tiene su aplicación en el mundo de la computación, pero que carecen de la espontaneidad inherente a las lenguas naturales), mientras que los funcionalistas –me incluyo- hacemos lingüística de las lenguas, de cada uno de los sistemas –distintos entre sí-, de esos códigos que cada comunidad de hablantes emplea –hablantes españoles, ingleses, franceses, chinos, gallegos o rumanos…- en cada realización individual que sería el habla. Por eso nosotros nos fijamos en lo particular de cada lengua y lo describimos y analizamos atendiendo también al contexto y situación comunicativa, fijándonos en el uso, y adoptando, por ende, una perspectiva social o sociologista, atendiendo también a disciplinas relevantes como la Pragmática.

Dicho todo ello, el motivo que llevó a Chomsky a dar aquella conferencia no fue su trascendencia en el ámbito lingüístico, sino que la invitación a participar en dicha conferencia se produjo merced a su repercusión política pues es esta la que lo convirtió en un personaje mediático y conocido, al menos entre el público general no especialista. Alarcos, con su gran perspicacia, realiza también su crítica sutil al referirse a Noam Chomsky como “profeta”, no en el sentido de adivino, sino en el de quien habla en nombre de alguien, tal como hacen muchos propagandistas que se erigen en altavoces del resto del mundo sin que nadie les haya delegado ni otorgado esa función. A pesar de ello, Alarcos, como tantos otros, no tiene problema en compartir la denuncia de la injusticia social, pero, al mismo tiempo, desde su sano, inteligente y sagaz escepticismo, no se fía. No se fía de los políticos o los poderes fácticos que perpetran injusticias, pero deja entrever que tampoco de aquellos que se erigen en salvadores del mundo cual mesiánicos profetas a la captura de nuevos adeptos de su dogmático ideario. Y ya se sabe que si algo caracterizó a Alarcos fue la total ausencia de dogmatismo así como un profundo espíritu liberal hasta los tuétanos y ese sano eclecticismo del que tanto hablaba y que muchas veces ha remarcado Salvador Gutiérrez, tal como queda reflejado al inicio de la tesis doctoral de Pablo García González antes compartida. De esta presentación, como digo, me quedo con ese paralelismo didáctico a modo de ejemplo entre geólogos y geógrafos, quienes, aun tratando lo mismo (la tierra), lo hacen desde enfoques distintos, y me quedo también con la diferencia esencial entre aquellos con pretensiones universalizadoras que se dedican a la lingüística del lenguaje (los generativistas, con sus lenguajes artificiales) y quienes, más humildemente, nos dedicamos a la lingüística de las lenguas (los funcionalistas), es decir, a las distintas gramáticas de esos códigos sistemáticos (los idiomas, las lenguas naturales) que tiene cada comunidad de hablantes atendiendo también al contexto, a la situación, a que la lengua, en definitiva, como bien afirma Alarcos en La Lingüística hoy, es una institución humana y social –como el derecho o las costumbres- y, por consiguiente, concibiéndola como una ciencia humana y social, tal como la estudiamos los funcionalistas y Alarcos, Salvador Gutiérrez o Pablo García son un diáfano, luminoso y enriquecedor ejemplo de todo ello. Ahí dejo el texto para quien desee echarle un vistazo. 😉

Volviendo de nuevo al gran Pablo García González, no quiero dejar pasar la oportunidad de recomendar vivamente su Trabajo Fin de Máster (de docentes de educación secundaria): «EL FUNCIONALISMO SINTÁCTICO. Una alternativa a la gramática tradicional en la enseñanza de sintaxis».

Nueva participación mía en ICON (El País) sobre la comunicación intergeneracional y el impacto de las nuevas tecnologías en el lenguaje

Otra participación mía en un artículo de la revista ICON de El País (de Marita Alonso), en este caso sobre la comunicación, desde un punto de vista lingüístico, entre parejas de diferentes generaciones así como sobre el impacto y el empleo de las nuevas tecnologías en el lenguaje. ✌️

“Me cansé de tanto ‘gif”: cómo la comunicación digital puede afectar a las parejas con diferencia de edad

Ya este pasado verano participé en ICON y en «Herrera en COPE» para hablar sobre el uso del léxico de los tacos y los insultos ofreciendo mi enfoque desde una perspectiva lingüística. En definitiva, seguimos haciendo difusión de índole lingüística y, como se podrá comprobar, siempre queda reflejada mi visión desde el paradigma de corte funcionalista y la importancia del contexto y la situación comunicativa. 😎😉 

Castilla, esencia de España y tierra pionera

Aunque nací en La Coruña, con apenas cinco años me marché a Toledo y desde los diez años acabaría residiendo en Palencia, así que mi castellanización data de época muy temprana y creo que la tierra castellana, muchas veces injustamente denostada, constituye histórica, social y culturalmente una de las zonas más importantes y trascendentales, tanto en la configuración de la propia España como por el propio legado fundamental que surgió en estas tierras, que, a mí, de pequeño, también me impactaron, especialmente por la sobrecogedora desnudez de sus llanuras en la seca meseta –hasta que uno descubre sus vergeles- y por la sobriedad y estoicismo de sus gentes, un carácter que acabas admirando. Y en no poca medida contribuyeron a ese afecto y querencia por Castilla intelectuales y escritores, como los de la Generación del 98.

Como se dice en el preámbulo del estatuto de autonomía de Castilla y León: En estas tierras nacieron o pasaron una parte importante de sus vidas hombres y mujeres que contribuyeron a la formación de la cultura hispánica. Cultura, humanismo y configuración institucional que después del descubrimiento se implantó en América.

Castilla surgió como un condado vasallo del Reino de León y anteriormente del Reino de Asturias hasta que, tiempo después, llegaría a alcanzar la categoría de reino y, finalmente, la unión de los reinos de León y Castilla en 1230, bajo el reinado de Fernando III el Santo, daría el impulso definitivo para la conformación de España. Una Castilla a la que también están indisociablemente unidas las antiguas provincias de Logroño y Santander (recuérdese que mis más remotos antepasados eran hidalgos de Liébana y para los castellanos Santander siempre será el mar de Castilla, su natural salida al mar -y aún más para aquellos palentinos como este servidor que tuvimos Suances como asidua villa de nuestros veraneos-) aunque hoy constituyan autonomías uniprovinciales a partir del estado de las autonomías configurado tras la Constitución Española de 1978, norma fundamental del Estado y, por tanto, elemento nuclear –como el verbo en sintaxis- al que se subordina el resto del ordenamiento jurídico.

A pesar de las reivindicaciones leonesistas, entendibles desde el punto de vista de quienes se ven minusvalorados por un centralismo vallisoletano que también hemos sufrido sobremanera los habitantes de la vecina Palencia, la verdad es que es mucho más lo que une a ambos territorios que lo que los separa. Prueba de ello es que mi abuelo materno era de Sahagún, provincia de León, y cada vez que uno acude a dicha villa se dará cuenta de la escasa diferencia que existe con municipios de la provincia de Palencia ya que no deja de ser la comarca de Tierra de Campos. Y mi abuela, al ser de Corrales del Vino (provincia de Zamora), también se encontraría en la antigua región de León, hoy unida a Castilla, una unión que debería ser positiva para revindicar todo cuanto necesita nuestra tierra. Ya lo dejó dicho con bastante acierto el historiador y político republicano Claudio Sánchez Albornoz.

POR LA CASTILLA TOTAL

Ha llegado la hora de defendernos unidos, castellanos y leoneses, de un nuevo tremendo peligro. Unidos sobreviviremos; separados, seremos piltrafas de las comunidades autónomas: Cataluña, Euskadi y Galicia. Las ocho provincias andaluzas, asunto otrora de diversos reinos y mucho más diferenciadas que las de León y Castilla, han sabido unirse. Solo León y Castilla pesaremos en la España en formación.

Depongan egoísmos y ambiciones personales. Déjense de hacer lucubraciones históricas. La meseta del Duero constituye una unidad. Únanse todos los leoneses y castellanos. Formen un frente cerrado y poderoso para constituir una región autónoma, que pueda defenderse de los zarpazos de los demás y mirar el porvenir con esperanza. Si por mí fuera constituiríamos una unidad desde el Cantábrico a Andalucía. Pero todos quieren ahora ser cabeza de ratón. Están intentando organizar una región autónoma: La Mancha.

¿Seremos castellanos y leoneses tan cretinos que no sepamos formar una fuerza que no pese en España? Nuestros hijos y nuestros nietos nos maldecirán si por ambiciones personales siempre bastardas dejamos pasar la coyuntura actual.

Me acerco a los ochenta y ocho años. No tengo otra ambición que contribuir a la gloria de España y de nuestra tierra castellanoleonesa que hizo a España. Unidos, adelante. Maldición para los que se opongan a esta unión de los hermanos de León y de Castilla.

No se trata de una apología castellanista de carácter burdamente localista o pedestre ni fruto de una mentalidad provinciana, aunque a veces el enfoque de las provincias sea mucho más sosegado y reflexivo que el que se da en el foro matritense, rompeolas de todas las España, al decir de Machado. Pero sí que conviene, alejados de cualquier tentación nacionalista como la de ciertas regiones periféricas con políticas exaltadas y ultramontanas totalmente perniciosas y nocivas, reivindicar la importancia capital de Castilla como germen de algunos de los hitos más relevantes de nuestra historia y que llegan hasta nuestros días. Y lo dice alguien con mucha mayor vocación “municipalista” que “autonomista”.

Agustín del Corral Llamas

De hecho, tanto mi abuelo materno Agustín, que fue funcionario del Ayuntamiento de Palencia como jefe de Contabilidad del consistorio capitalino tras muchos años dando clases, como mi madre, Ana Isabel del Corral Romero, que fue funcionaria de la Diputación de Palencia, fueron empleados públicos al servicio de las Entidades Locales y, curiosamente, un primo carnal de mi abuelo -que da nombre a una calle de su Sahagún natal-, José María del Corral Nogales (muy próximo en su momento a Manuel Fraga Iribarne), fue director del Instituto de Estudios de la Administración Local (IEAL) -donde mi abuelo hizo cursos-, así que puede hablarse de una familia con una clara vocación «municipalista».

José del Corral y Herrero

Asimismo, mi bisabuelo Pepe, José del Corral y Herrero, fue diputado provincial de León por el distrito de Sahagún-Valencia de don Juan en 1918-1920 y en 1930. Y su tío –y hermano de mi tarabuelo-, Constancio del Corral Flórez fue concejal republicano en Sahagún en 1913. Por otro lado, la hermana de mi tatarabuela Dolores, Candelas Herrero del Corral, está considerada una de las primeras mujeres alcaldesas de España (en el municipio palentino de Castromocho) y su tío, Crisanto Herrero Alegre fue, aparte de diputado en Cortes por el partido Unión Liberal de O’Donnell, alcalde de Castromocho. Y mi antepasado, padre de mi trastarabuelo, Juan Antonio del Corral y de Mier, además de diputado en las Cortes constituyentes de 1837 -durante la regencia de María Cristina-, también fue alcalde de Sahagún durante el bienio progresista (1854-1856) –estaba muy vinculado al general Baldomero Espartero-.

Es más, yo siempre he sido partidario de que las entidades locales hagan efectivas de forma más intensa sus competencias. Es cierto que los entes locales carecen de la capacidad legislativa del Estado o de las autonomías ya que lo que poseen es la potestad reglamentaria y de autoorganización, pero es la administración más cercana al ciudadano y habría de tener mayores cotas de autonomía. Por ejemplo, en materia de Educación. Es cierto que la cooperación y colaboración con las administraciones educativas en la planificación e implementación educativa no figura como competencia local propia en la Ley de Bases de Régimen Local 7/1985, sin embargo, la LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) hace vigente el artículo 1, letra p de la LOE (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación), que establece que uno de los principios en los que se inspira el sistema educativo español es el de “La cooperación y colaboración de las Administraciones educativas con las corporaciones locales en la planificación e implementación de la política educativa”. Y lo que sí pueden es cooperar en la prestación del servicio educativo y en la realización de actividades o servicios complementarios. Conforme con el capítulo VI del Decreto 2274/1993, de 22 de diciembre, de cooperación de las corporaciones locales con el Ministerio de Educación y Ciencia: “Las Corporaciones Locales podrán cooperar en la prestación del servicio educativo y en la realización de actividades o servicios complementarios. Estas actividades podrán desarrollarse, a través de convenio con el Ministerio de Educación y Ciencia, en el que se determinarán las condiciones generales para su realización” (artículo 12).

[Y quizá así se evitarían bochornos tan lamentables como que hoy estemos, a mediados de octubre de 2024, con el curso empezado, sin conocer el modelo de examen de selectividad (EBAU/PAU) al que habrán de enfrentarse los alumnos de segundo de bachillerato, algo totalmente demencial, fruto de la desidia y la total falta de profesionalidad de unos políticos infames. Y esto vale tanto para el gobierno central socialista como para el ejecutivo autonómico castellanoleonés pues Estado y Comunidades Autónomas son los que tienen las competencias en materia educativa y, desgraciadamente, para nada pues solo se han encargado de destrozar cada vez más la Educación y dejar en una terrible situación de abandono al alumnado y a las futuras generaciones; sirva de palmario ejemplo este hecho de que se empiece el curso sin tener siquiera un modelo de examen de selectividad. Es algo auténticamente vergonzoso. Tanto como que todo el Congreso de los Diputados haya votado a favor de una ley que, a través de una enmienda infame, conllevará la excarcelación de terroristas etarras asestando así un duro y doloroso golpe a víctimas y familiares de víctimas del terrorismo. Una caterva de políticos sencillamente atroz incapaces de leerse lo que se aprueba en el parlamento].

Es verdad que la Ley 27/2013 de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local no avala la inclusión de estas prestaciones educativas a que hemos hecho referencia más arriba en la categoría de competencias propias, pero, de acuerdo con la LBRL, sí se pueden considerar como competencias delegables (tendrán que cumplirse los requisitos para tales delegaciones de las comunidades autónomas: suficiencia financiera, exclusión de duplicidades, garantía de financiación…): “Con el objeto de evitar duplicidades administrativas, mejorar la transparencia de los servicios públicos y el servicio a la ciudadanía y, en general, contribuir a los procesos de racionalización administrativa, generando un ahorro neto de recursos, la Administración del Estado y las de las Comunidades Autónomas podrán delegar, siguiendo criterios homogéneos, entre otras, las siguientes competencias (LBRL, artículo 27.3): Realización de actividades complementarias en los centros docentes. Por eso siempre he pensado que la administración local debería preocuparse por la formación –también por el empleo, acceso a la vivienda y ocio, especialmente de los jóvenes– y siempre he considerado que se deberían hacer propuestas, por ejemplo, con servicios municipales de clases particulares, no como competencia desleal a academias y profesores particulares –yo he ejercido durante años y ejerzo como docente particular de Lengua castellana y no cometería tamaño disparate-, sino que habrían de ser destinadas para aquellos casos de vulnerabilidad donde familias de escasos recursos requieran esa prestación; al fin y al cabo, es gente que, muy posiblemente, jamás acudiera al sector privado por falta de medios y, por ende, las entidades locales podrían desempeñar un papel fundamental llevando a cabo ese cometido. Eso unido a unas políticas certeras de juventud y también respecto de la formación vial en materia de Tráfico serían, desde mi punto de vista, pilares fundamentales por los que yo, de ser concejal, apostaría intensamente. El ámbito municipal es el más próximo al ciudadano y a pesar de sus siempre limitados recursos financieros y de las depauperadas arcas locales debería resaltarse la importancia del municipio como elemento natural y esencial por ser este donde se organiza la población de un territorio constituyéndose como eslabón básico y principal y punto de conexión primario entre la administración y los vecinos.

Precisamente en la hoy provincia de Palencia se encuentra Brañosera, cuna del municipalismo español, que tuvo la primera Carta Puebla de la historia, el llamado fuero de Brañosera, germen de una institución tan importante y cercana al ciudadano como es lo que hoy conocemos como ayuntamiento en la medida en que fueron los cimientos de esa futura organización municipal (y que hoy también debería hacer valer su autonomía para satisfacer las necesidades e intereses de sus vecinos). Dicho fuero fue otorgado por el conde Munio González, a quien había dado poderes el rey Alfonso II el Casto, con objeto de contribuir a la repoblación, iniciativa fundamental durante la Reconquista cristiana frente al invasor musulmán pues precisamente de aquel condado castellano acabaría surgiendo España así como el romance castellano que llegaría a erigirse en ese idioma internacional que es hoy la lengua española.

No en vano los noventayochistas vieron en Castilla la esencia de la nación española y hasta un regeneracionista como Joaquín Costa identificó a España con Castilla con su «Pasaron siglos, Castilla se hizo España» e institucionistas como Giner de los Ríos alabaron la naturaleza de sus gentes ya que encontró en este paisaje castellano atributos tales como una «robusta fuerza interior, severa grandeza, nobleza, dignidad, señorío, esfuerzo indomable, gravedad, austeridad, carácter y modo de ser poético», prueba de ello es que la inmortalizaran grandiosos, entrañables y sublimes escritores como Machado –con atención especial a las tierras sorianas (donde se encuentra, por cierto, el bello municipio de Salduero, de donde procede mi amigo Álex Ballesteros Latorre)-, Unamuno –con su Salamanca como renaciente maravilla y académica palanca de su visión de Castilla- pasando por Azorín, Baroja o el padre de la Filología española, Ramón Menéndez Pidal –coruñés de nacimiento como yo-, de infancia y padres asturianos, pero también, como este servidor, de pronta castellanización. Hasta Ortega y Gasset llegó a decir que “en general, solo cabezas castellanas tienen órganos adecuados para percibir el gran problema de la España integral.”

Y, por su parte, en la vecina León tenemos la cuna del parlamentarismo al celebrarse allí las primeras Cortes de la historia de Europa en las que participa el estamento ciudadano y en las que se documenta el reconocimiento de libertades a los súbditos de un reino, adelantándose a la propia Inglaterra, hecho que muchas veces se desconoce.

Por otro lado, Palencia fue cuna también del germen de la primera universidad con el Estudio General de Alfonso VIII, bajo los auspicios del obispo Tello Téllez de Meneses. Este studium generale fue el primer centro de enseñanza superior de la España cristiana donde se enseñaba el Trivium y el Cuadrivium.

Asimismo será en esta región castellanoleonesa donde se registren las huellas más primitivas del castellano: las pizarras visigodas de Ávila y Salamanca atestiguan la preformación de su estructura sintáctica y los primeros testimonios escritos aparecen en el Becerro Gótico de Valpuesta (Burgos), los Cartularios de Valpuesta, y en la «Nodicia de Kesos» del Monasterio leonés de los Santos Justo y Pastor de Rozuela (León), aunque bien es cierto que son las glosas emilianenses de San Millán de la Cogolla las que presentan una estructura gramatical romance y no meras palabras sin estructura sintáctica, pero, al fin y al cabo, La Rioja, al igual que la actual Cantabria, ha estado históricamente vinculada a Castilla.

Huelga decir que la resistente y pétrea tierra castellana ha sido blanco habitual y diana frecuente de aquellos que la han menospreciado dando a entender que ha devenido en algo insignificante, sin nada reseñable ni digno de atención. Sin embargo, tenemos más del 60 % de todo el Patrimonio de España, 12 catedrales, más de 500 Castillos, más de 400 museos, la mayor concentración de arte románico del mundo –véase a la provincia de Palencia- y somos la región con más monumentos Patrimonio de la Humanidad de todo el planeta.

Esta tierra castellana, que ha sido fecunda en intelectuales y mentes brillantes y en la que han reparado grandes pensadores, escritores o artistas, nunca ha olvidado la importancia de la tierra, del trabajo del campo, que da el alimento y permite la subsistencia de todos, aunque hoy se haga con técnicas más innovadoras. Pero en las tierras castellanoleonesas siempre se ha avanzado siendo fieles a las raíces frente a aquellos que decían que las tradiciones no estaban de moda –lo que no es tradición es plagio, decía con muy buen tino Eugenio D’Ors-, aquellos pobres infelices que siempre piensan que lo mejor viene de fuera y que aquí no hay mucho de lo que aprender a pesar de tener nosotros los mejores niveles en el terreno educativo debido al esfuerzo de aquellos que saben conjugar perfectamente la diversión más intensa con el más disciplinado trabajo. Y es que muchos olvidaron que no hay innovación sin tradición, y que de eso, aquí, tenemos mucho. Por eso es tan importante luchar contra la despoblación, evitar ser inmigrantes en nuestro propio país, pues muchos desean desarrollar su proyecto de vida en su tierra, con la serenidad de esas provincias castellanoleonesas en las que se respira paz y alegría y donde se abren esos campos interminables rodeados de mares de trigo y cielos limpios, y con montañas infinitas atravesadas por arroyos de aguas cristalinas.

Es la región de los campos que inspiraron a Machado, a Unamuno y a Cervantes. Donde nació Zorrilla, Delibes o Clarín. La tierra por excelencia de la gastronomía, la tierra del cochinillo de Segovia, el chuletón de Ávila, la morcilla de Burgos, el botillo y la cecina de León, las sopas de ajo de Valladolid, el lechazo churro de Palencia -con el queso del Cerrato, la patata de la Ojeda o la carne de Cervera-, el arroz a la zamorana o el pulpo a la sanabresa de Zamora, los torreznos de Soria -con el chorizo de Salduero- o el hornazo de Salamanca. Y también cabe hablar de nuestros vinos, pues somos líderes en enoturismo de nuestro país por cuanto nuestra tierra alberga las mejores bodegas. Y porque, si alguno todavía tenía dudas, la vida sabe mejor si la maridas con un vino castellano. Asimismo fuimos cuna y residencia de, entre otros personajes ilustres, Isabel la Católica, Jorge Manrique, Íñigo López de Mendoza, Modesto Lafuente o María de Molina.

Castilla y León es la comunidad que alberga tesoros como: Las Médulas de León, las murallas de Ávila, el alcázar de Segovia, la Sierra de Gredos, la Ribera del Duero, la universidad de Salamanca, el lago de Sanabria, Las Batuecas, la Montaña Palentina, la villa romana de la Olmeda, la catedral de León (Pulchra Leonina), los arribes del Duero, el yacimiento de Atapuerca o el Cañón del Río Lobos. Y esta lista, como bien se sabe, podría ser infinita, como nuestra tierra. Muchas veces y, sobre todo, injustamente se refieren a a Castilla y León como la comunidad con mayor población envejecida, como si eso fuese algo deshonroso. Y es verdad que hay que apostar por la juventud, y que los jóvenes castellanoleoneses puedan quedarse en su tierra si así lo desean y revitalizarla con su dinamismo y creatividad asentando población y dando las condiciones de vida óptimas para las futuras generaciones. Pero no olvidemos lo que aprendemos de quienes nos antecedieron. Venga y siéntese el que lo desee a charlar con cualquiera de nuestros mayores y en un rato aprenderá más que en cinco años de carrera en la mejor universidad. Tal como hacía Gonzalo Alcalde Crespo recorriendo nuestros pueblos. Porque si de algo también presumimos en Castilla es de nuestro refranero. Como bien ha recogido esa sabiduría popular Germán Díez Barrio. Porque nunca hay que olvidar que peor que el que no sabe dónde va, siempre, siempre, es el que se olvida de dónde viene. Solo podemos saber quiénes somos si sabemos de dónde venimos.

En definitiva, motivos más que suficientes –creo yo- para sentir un legítimo orgullo y revindicar la magnánima grandeza de la estoica tierra castellana (castellana y leonesa) y de los municipios que la han ido conformando desde aquellos primeros tiempos de la Reconquista en que se fue repoblando y avanzando por la cuenca del Duero y, en fin, configurando nuestra España, tan pésimamente gestionada hoy por quienes manejan el pescante, que son precisamente quienes más deberían procurar su progreso y el bienestar de sus ciudadanos.

La importancia de la memoria en la educación

Ahora que, aun cuando siga ejerciendo como profesor de Lengua castellana, también estoy opositando para la gestión administrativa y, por ende, estudiando mucha legislación (Constitución española, Estatuto de Autonomía de Castilla y León, Ley 7/1985 Reguladora de las Bases de Régimen Local, Ley 39/2015 de Procedimiento Administrativo Común, Ley 40/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público, Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de hombres y mujeres, Real Decreto Legislativo 2/2004 del texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, Ley 19/2013 de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno o el Real Decreto Legislativo 5/2015 del texto refundido del Estatuto Básico de Empleado Público, entre otras muchas) y cuestiones del ámbito jurídico-administrativo, amén de mi formación en el ámbito de la Filología y la Lingüística (especialmente la de corte funcional), quisiera resaltar la importancia capital de la memoria, tan injustamente denostada hogaño pues, si bien es cierto que todo exceso es malo y que el aprendizaje no ha de basarse únicamente en la capacidad memorística de cada individuo, se antoja esencial ejercitar la memoria y las prácticas nemotécnicas pues estas se erigen en una herramienta fundamental en nuestra vida: nos permiten relacionar datos, recordar hechos y acontecimientos, incluso automatizar prácticas, que son de especial relevancia en el día a día y, en consecuencia, desterrar la memoria y condenarla al ostracismo también se ha demostrado un error mayúsculo.

Para ello nada mejor que compartir unas palabras de mi admirado lingüista Salvador Gutiérrez Ordóñez, probablemente mi mayor referente intelectual y personal, en las que reivindica esa potencia del alma (junto a la voluntad y el entendimiento) que es la memoria, el “tesoro de la elocuencia” como bien dijera el pedagogo y retórico hispanorromano Quintiliano. Como dice Salvador Gutiérrez, la memoria no solo es buena en sí misma, sino que multiplica el rendimiento de las demás facultades y por ello es un músculo que es necesario ejercitar. Aquí dejo el delicioso y sublime texto de Salvador Gutiérrez Ordóñez con motivo de un certamen de oratoria. ¡Larga vida a la fecunda y fértil Escuela de León (de Lingüística)!

Pequeña entrevista que me han realizado en «Herrera en COPE» sobre el léxico de los tacos y los insultos

Pequeña entrevista que me han hecho hoy, 13 de agosto de 2024, en «Herrera en COPE» para tratar el léxico de los tacos y los insultos desde una perspectiva lingüística. 🙃

Quiero agradecer tanto el trato exquisito como la invitación a participar en el programa a Carlos Márquez Romero, sensacional periodista y locutor de COPE y RockFM.

El tema se empieza a tratar desde el minuto 30 y en el minuto 34, tras las intervenciones de la psicóloga, comienza a hablar un servidor. 😉😎

https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/audios/herrera-cope-13-08-2024-12h-20240813_2621364

https://cope-cdnmed.cope.es/resources/mp3/7/2/1723547172127.mp3?download

Mi participación en ICON (El País) – Las ventajas de un taco a tiempo: lo que la ciencia dice sobre soltar palabrotas

Hace unos días contactaron conmigo de la revista masculina de “El País” ICON para recabar mi opinión, desde un punto de vista lingüístico, sobre los efectos comunicativos del insulto y las palabrotas. Como queda de manifiesto en el artículo, todo depende del contexto, de ahí la importancia que, desde las corrientes funcionalistas, concedemos a toda la situación comunicativa. 😎 Aprovecho para dejar el artículo, salido el 10 de agosto de 2024, para todo aquel que quiera echarle un vistazo.

https://elpais.com/icon/2024-08-10/las-ventajas-de-un-taco-a-tiempo-lo-que-la-ciencia-dice-sobre-soltar-palabrotas.html

Además, he tenido dos gratificantes encargos consistentes en la elaboración de dos prólogos, uno para un libro transgresor y combativo vinculado al ámbito de la formación vial y otro para una deliciosa antología de excelsas columnas periodísticas –con el sector hostelero como hilo conductor- de un brillante emprendedor y escritor. 😉

Álex Ballesteros Latorre, espectacular docente, sensacional artista y excepcional amigo de una calidad humana auténticamente extraordinaria

Comparto aquí un breve texto que escribí como agradecimiento a un gran amigo, profesor y artista por su gentileza y ayuda a todos los niveles habiéndose convertido en un pilar fundamental. Se trata del fenómeno Álex Ballesteros Latorre.

La vida consiste, al menos en parte, en ir superándose y en ir afrontando nuevos retos. Incluso a veces en lucha contra uno mismo. Por fin, hace dos semanas (16 de octubre de 2013), conseguí saldar una cuenta pendiente y, por ende, quitarme una espinita clavada como la del carné de conducir.

En ocasiones, las (muy) adversas circunstancias vitales (en mi caso los terribles malos tratos sufridos por mi madre y por mí a manos del infausto, despiadado y salvaje terrorista doméstico de mi progenitor, que supondrían, por ejemplo, la muerte de dos hermanos míos al poco de nacer, así como la hemiplejía y parálisis cerebral de mi tercer y último hermano y también su defunción a los 17 años, la muerte de mis abuelos maternos y, finalmente, la de mi madre tras un cáncer terminal) hacen que se arrastren ciertas secuelas como cierto nerviosismo o propensión a la ansiedad.

Bien es cierto que solo (sí, sin tilde) para algunas cosas y no para otras, pues a nivel intelectual nunca he tenido problema (ahí están mis matrículas de honor en el Grado de Lengua española, extinta Filología Hispánica) de igual forma que jamás he tenido dificultad para hablar en público (cosa que a otros, por miedo escénico o lo que fuere, les aterra) y prueba de ello es que llevo ya unos años desempeñándome como docente de Lengua, con fructíferos y fecundos resultados. Y cuando he tenido que dar alguna charla o disertación hasta la he disfrutado en grado sumo por amplio y heterogéneo que fuera el público de esta. Quizá por mi dominio del ámbito lingüístico y comunicativo.

Sin embargo, en el óptimo manejo del vehículo sí que afloraban ciertos nervios «traicioneros». Pero he tenido la inmensa fortuna de contar con el mejor profe y compañero posible para conseguir templarlos y alcanzar la ansiada meta, he contado con la suerte superlativa de tener al lado a un tipo auténticamente extraordinario con unas cualidades y aptitudes sobresalientes y descollantes: Alejandro Ballesteros Latorre (Álex). Sin él no hubiera sido posible. Constituye, por consiguiente, uno de estos obsequios que de vez en cuando te ofrece la vida.

Un magnífico docente, versado como nadie en el ámbito de la formación vial y la conducción -entre otros ámbitos-, didáctico, paciente, comprensivo y con gran sentido del humor (muuuy divertido🤪), que ha hecho que la experiencia haya sido enormemente gratificante y enriquecedora a todos los niveles. Además, sus inquietudes intelectuales, lingüísticas, artísticas, musicales (¡es un compositor impresionante!) han permitido una gran conexión conmigo y, de hecho, en esta etapa (y con toda seguridad en ulteriores) Álex ha ejercido de profe, compañero, confidente, AMIGO. Y de forma sublime.

Pierdo un profe de autoescuela (aunque algunos consejos seguirán cayendo) pero gano un grandísimo amigo. 2×1: carné y amigo. Y de los mejores.  Así que no quería dejar pasar la oportunidad de testimoniar de forma pública y notoria mi intensa e infinita gratitud. Y todo cuando pueda cobijarse, en su máxima expresión, bajo la palabra GRACIAS. Por todo.

No hago alusión al porte aristocrático ni a la seductora elegancia de galanes hollywoodienses de los protagonistas de la foto porque es algo que, obviamente, salta a la vista.

(De próximas fotos quizá no haya publicidad, que los chupitos de Jagger suelen generar estampas poco edificantes y ambos como docentes hemos de conservar nuestra buena reputación).

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